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Sudáfrica: lo que la TV no mostró


No sé si será la influencia del mundo animal, de las tradiciones Boer o de la poligamia, pero Sudáfrica es hasta ahora el país más machista que conozco. Recuerdo hace algunos años, en Chile, cuando encontré mi auto chocado en el estacionamiento de la universidad, con el parachoques trasero hecho añicos en el piso y la puerta del maletero atascada por la abolladura. Qué rabia que me dio. No podía evitar pensar quién era la mujer estúpida que no sabía sacar el auto de un estacionamiento sin tener que chocar a los otros autos en su perímetro.

Maquetación 1

Para mi sorpresa resultó ser un hombre. Un estudiante de Geografía, o algo por el estilo, manejando uno de esos autos largos como de los años 70. La joyita del papá, dueño de un taller mecánico para autos caros. Como la justicia estaba de mi lado, el papá de éste aceptó arreglar mi auto, a pesar de que sólo era un Suzuki y no un Alfa Romeo o un Audi.

Nunca olvidaré la mirada de este hombre cuando llevé el auto a su taller. Mientras le explicaba dónde estaban los golpes y la embarrada que había dejado su hijo en mi auto, me miraba con una cara tan denigrante acompañada de una sonrisa burlona que hasta a mí misma me costaba tomarme en serio. Si no fuera porque mi tío me acompañó, estoy segura que el tipo me hubiese dado unos golpecitos en el hombro y me hubiese mandado a la casa a cocinar un queque. Es verdad que no soy experta en autos, pero estoy segura que sé tanto (o tan poco) sobre mecánica de autos como mi primo, mi pololo, o mis antiguos compañeros de literatura inglesa.

El machismo en Sudáfrica es aún más evidente. Justo antes del mundial, tuve la suerte de poder vivir por unos meses en Johannesburgo junto a mi pareja. Fueron unos meses de difícil adaptación a la sociedad, a la gente, a los autos, a las arañas y a muchas otras cosas más que me impedían disfrutar con soltura ese verdaderamente hermoso país. Durante esos meses pude darme cuenta de lo afortunados que somos de tener incluso lo que más odiamos: el Transantiago.

En una ciudad de 4 millones de habitantes, sorprende ver que las veredas para peatones prácticamente no existen y que los accidentes que ocurren en el transporte público suelen aparecer casi todos los días en el periódico. En consecuencia, lo primero que tuvimos que hacer fue arrendar un auto. En ese momento nos dimos cuenta de que la gente se sorprendía cuando iba manejando yo y no mi pololo, quien iba de copiloto. La crítica venía de hombres y mujeres por igual y, en este caso específicamente, iba dirigida a mi pololo que me deja manejar a mí cuando él debería hacerlo.Machismo

Al principio notábamos las miradas inquisidoras de los conductores vecinos, pero nunca las tomamos muy en serio. No creo que sea eso, decíamos, nos estamos pasando puros rollos. Pero las sospechas se fueron confirmando poco a poco.

Confirmación 1: estamos mirando autos usados para comprar uno. Viene el vendedor; saluda a mi pololo con un apretón de manos; mi pololo responde; ahora es mi turno pienso yo; extiendo la mano y toco aire; el vendedor me ignoró y ya está explicándole a mi pareja las ventajosas características de tal o tal modelo. En Sudáfrica es una regla de cortesía siempre decir su nombre, dar un apretón de manos y preguntar cómo estas, pero al parecer, si eres una mujer y hay un hombre a tu lado, tú presencia no es importante.

Confirmación 2: Quizás debo ser más imponente pienso yo. Vamos a otro lugar donde venden autos. Como ocurre lo mismo, tomo la iniciativa extiendo la mano primero y le digo mi nombre. El vendedor queda totalmente sorprendido, pero me responde cordialmente. Desenlace del experimento: el vendedor explica las características del auto siempre haciendo énfasis en decir mi nombre en cada frase. “It has a total service history, LAURA”. El sarcasmo se siente.

Confimación 3: Queremos arrendar una casa. Agendamos una visita y partimos, yo al volante. Cuando llegamos, el dueño de la casa le pregunta a mi pololo: ¿No tuviste miedo? Quedamos los dos perplejos sin entender. El dueño continúa, ¡porque ella va manejando!

Confirmación 4: Vamos a visitar otra casa. El corredor de propiedades nos recibe, nos muestra la casa, hablamos de gastos, estacionamiento, bodega, etc. Ok, estamos listos, pero antes el corredor me mira y pregunta ¿y la señorita no quiere saber dónde está el mall o los supermercados?

No los culpo. Un país que ha tenido que vencer años de fuerte segregación racial no ha tenido tiempo, fuerza o recursos para defender la igualdad de sexos. Sin embargo, le veo muy poco futuro al progreso del tema cuando nada menos que Jacob Zuma, el Presidente de la República, comete ofensas tan grandes contra los derechos de la mujer como fue la violación de una joven con VIH positivo, que lo llevó a un juicio sin sentencia el año 2006. Se defensa fue: no hay ningún riesgo, me duché justo después.

¿No le basta con tener 3 esposas, una amante ya hecha oficial y gastar miles de rands en señoritas que cobran por hora?

Curiosamente, desde que Mandela y el Congreso Nacional Africano llegaron al poder, las violaciones han aumentado. A causa del VIH y el SIDA, muchas de las víctimas son niñas adolescentes, pues existe la creencia popular de que la virginidad de estas niñas curará la enfermedad. En un artículo, leí una estadística que decía que, en promedio, a los 16 años de edad una mujer en Sudáfrica tiene más probabilidad de ser violada que de aprender a leer. No por nada Sudáfrica es el país en el mundo con mayor número de infectados, el cual asciende a más de 5 millones, prácticamente toda la población de Santiago.

Con todos estos problemas a sus espaldas, ¿se merecía entonces Sudáfrica ser la sede del mundial de la FIFA? Me fue difícil ver la televisión, ver todo lo maravilloso que se mostraba de ese país, cuando sé que eso es sólo una pantalla mediática que cubre y distorsiona toda la realidad de innumerables problemas que afligen a su sociedad. Muchos dirían que por qué no. Después de todo, es el país más desarrollado del continente africano. Además, debo admitir que su belleza natural es tan magnífica como la vemos en pantalla. Pero no puedo evitar pensar que la ayuda que necesita Sudáfrica va más allá de aquella que puede otorgarle el mundial. Ahora que el mundial se acabó, es el momento de aprovechar el vuelo mediático enfocado en Sudáfrica y empezar a contar las cosas como son.

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Aún así, si nos pusiéramos ahora a reflexionar sobre todos los problemas que tiene Sudáfrica, podría estar aquí escribiendo muchas páginas más. Pero siempre se empieza con algo, y por qué no el machismo, un tema transcultural que se siente muy cercano a nuestro Chile, a nuestras familias y a nuestras relaciones personales y laborales. La discusión puede empezar por temas tan sencillos como: ¿tengo que ser yo la que limpia siempre el baño? O llegar a temas más serios como el de la marcha de la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, quienes aseguran que el femicidio es una consecuencia directa del machismo exacerbado. Su consigna es: “cuidado, el machismo mata”. Parece una afirmación extrema, pero los porcentajes la respaldan.

Según estudios de la ONU del 2004, más de la mitad de las mujeres que viven en la Región Metropolitana son agredidas física, psicológica y sexualmente por sus parejas, y del 7% de las mujeres mayores de 18 años que fueron violadas en Chile, el 28% fue agredida por su propia pareja. Las cifras son impresionantes y creo que son suficientes como para llegar a la reflexión y a la autocrítica. Estoy segura de que más de algún punto de coincidencia iremos a encontrar entre la cruda realidad de Sudáfrica y esa realidad oculta y negada de Chile. Yo tomaré el primer paso en esta autoreflexión y me limitaré, sin importar donde esté, a jamás asumir que ese conductor que no sabe estacionarse es una mujer.

Laura Valdivia

Estudiante del Magíster en Traducción UC

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7 comments

  1. Ximena Elgueta

    Creo que la razón para que ZA haya sido sede del mundial se acerca al defecto más patente que evidencia el artículo que escribiste: ser tan atrasado. Son una cultura en pañales, por más plata que tengan. No tienen mérito en ser los proveedores más grandes a nivel mundial de diamantes. Es sabido que la riqueza está repartida mucho peor que en Chile, y que muchas de sus provincias (ciudades o comunas, whatever…) se encuentran en la más espantosa pobreza mientras un pocentaje ridículamente menor vive en mansiones de arquitectura jamás imaginada acá. No es de extrañar entonces que, como puntualizaste, no hayan tenido tiempo de preocuparse de la “igualdad sexual”, primero tienen que preocuparse de su sobrevivencia, tal como lo hacian los cazadores y los recolectores de los tiempos prehistóricos.
    Aunque comparto tu tesis principal, encuentro que la igualdad sexual en ZA es un tema demasiado menor en comparación a los problemas gigantes que los sudafricanos tienen que enfrentar y que le hacen sentir a los turistas cuando visitan esa tierra. Me parece que el problema de sexos tiene más que ver con el enorme atraso cultural–desde el punto de vista occidental–que con una característica propia. Me atrevería a decir que si nosotros estuvieramos en esa situacion de atraso, sería lo mismo o quizás peor…sumando al atraso, nuestra pobresa de recursos naturales.

    Saludos.

  2. Arminda

    Generalmente con eventos de estas características se resaltan las bondades que nos puede ofrece un país sede de dicho evento . El caso de Sudáfrica, como bien señalas en el artículo, es uno de los más extremos, pues no sólo se trata del machismo exacerbado que vive aquella nación, sino que también las profundas diferencias entre clases sociales, la falta de educación, la falta de acceso a oportunidades de desarrollo, etc… Sudáfrica se trata de un país en vías de desarrollo, y por esto mismo le falta mucho para solucionar temas como estos, pues se trata, además, de un tema arraigado en su cultura. En algún momento pasamos por lo mismo en Chile, pero creo que una vez solucionados los temas más coyunturales se procedió al respeto (no el 100%) y valorización del rol q la mujer cumple dentro de la sociedad, es por ello, que bajo el presupuesto de haberse vivido algo similar en Chile, albergo la esperanza de que Sudáfrica logre avanzar en dicha tarea… Aún así, a pesar de lo lamentable que es la situación de Sudáfrica, en Chile aún nos falta mucho por lograr en cuanto a los derechos de la mujer, y no debemos escatimar en recursos y acciones para evitar su transgresión y/o postergación, desarraigando así de manera definitiva conductas heredadas de una cultura machista que olvida el aporte de la mujer a la sociedad como PERSONA.

  3. Jerome

    Muy verdadero…

    Agregaria que en mi estadia, a mi me impacto mucho las diferencias sociales. Nunca habia visto tan ricco vivir cerca de gente tan pobre. La inseguridad no me parecia tan increible dado estas diferencias de nivel de vida… Algunos penan para tener algo que comer mientras otros tienen tremendas casas y autos de lujos!

    Gracias por el articulo!

  4. lokate

    Cada país casi de forma expontánea va desarrollando los temas por trabajar y en parte “evolucionando”. Evidentemente sudafrica tiene muchos problemas por resolver , pero es claro que al avanzar en el tema de la igualdad de la mujer , conllevaría a otras mejorías , como una reducción de infectados del sida.
    Muchos días pienso que en nuestro país este tema avanza de forma exponencial , pero no falta la oportunidad en que me topo con un retrógrado que me hace bajar las esperanzas de que esto cambie. Como el personaje del siglo X que me dijo que como yo estudiaba una carrera de hombres , referiendose a la geología.

    Esperemos que esto cambie
    buen artículo , es agradable leer sobre sudáfrica y no sea solo football

  5. Silvia

    Tienes razón que hay que empezar por algo….y el machismo que sufriste en Sudafrica fue una forma de violencia, una forma pasiva de esta, pero violencia al fin. El machismo no sólo mata, literalmente como en el caso del femicidio, pero tambien “mata” libertades y derechos que damos por sentados. Algo tan simple como una norma de cortesía o ideas mas complejas de lo que las mujeres deben y no deben hacer o pueden y no pueden hacer, según la sociedad patriarcal. Me da rabia constatar como en ese pais, el propio presidente, como tu señalas, comete esos crímenes, esas violaciones de acto y palabra contra las mujeres en general, y en particular contra la que fue procesado, y aun así ser una autoridad para su pueblo.
    Y no fue ninguna sorpresa encontrar hace unos meses, un artículo en donde condenaban a un lider de las juventudes del Congreso Nacional Africano en Johannesburg, por declaraciones denigrantes para la mujer.
    Al menos el tuvo que poner la cara y dar disculpas públicas (ademas de pagar una multa) por sus insultos y “discursos de odio”. Me alegro, aunque eso no cambie los indices de violencia física y psicológica, es una escalada más “to spread the word” y lograr que haya una discusión al respecto. Ojalá que así poco a poco se vaya minando ese tipo de pensamiento y cuando tu nieta o tataranieta vaya a Sudafrica alguna vez no tenga que luchar por que la saluden o tener miedo de salir sola a la calle. Por algo se empieza , y por lo menos en mi familia todas las mujeres manejan bastante bien jejeje, aunque yo no maneje…. pero eso es otra historia.
    saludos! y gracias por compartir esto con nosotros.

  6. Laura Valdivia

    ¡Me encantaron sus comentarios! Le dan una base más sólida a mis argumentos y hacen que el tema tome más forma y se pueda discutir a partir de diferentes puntos de vista. Me encantó la idea de que el “machismo quizás no mata pero sí mata libertades”..
    Me encantó la idea de pelear contra la idea de que hay carreras de hombres o mujeres.
    OJO con decir que Sudáfrica tiene un “atraso”. Curiosamente, el tema de la sexualidad no es tabú para nada…lo que encuentro bien “adelantado” o diferente y sano.
    Sí, es impresionante ver poblaciones de unas 200 personas viviendo en cartones y luego, al cruzar la calle, encontrarse con un súper mega mall o un barrio residencial con casas de 5 habitaciones y 4 baños.

  7. Primero que todo te quiero felicitar Laura por el artículo, ya que está genial. Además, bueno, tocaste una fibra sensible para mí, es uno de mis grandes temas, de hecho escribí aquí mismo en enero sobre algo similar, pero aquí en Chile (http://verdeseo.cl/2009/12/10/nosotras-las-otras/).
    Ahora bien, me gustaron mucho los comentarios y que se haya armado harto debate. Quiero decir eso sí algo respecto del comentario de Ximena (el primero). No creo que uno pueda “rankear” los temas y poner que uno es “menor” que otro, o menos importante, entonces que por eso se toma prioridad por uno o por otro. De hecho, esa es una gran falacia bastante común que ha llevado tanto a los gobiernos (de los países en desarrollo) como a los empresarios a decir: “no es posible preocuparnos ahora del medio ambiente, eso es para después, ahora está primero el crecimiento y la superación de la pobreza”, o “claro, como ellos son desarrollados tienen tiempo de preocuparse de esas otras preocupaciones como el medio ambiente”, como si fuera un lujo poder hacerlo. Si bien es cierto que la conciencia ambiental surge, en gran medida, producto de la modernización, hay harta evidencia y reflexión en torno a cómo no es posible el desarrollo (bien entendido, para todos) sin la protección del medio ambiente. De hecho, hay varios estudios que relacionan cohesión social, justicia, desarrollo sustentable, democracia y mucho más con protección del medio ambiente. No es algo de otro mundo. Lo mismo para las mujeres. Denigrar a las mujeres se basa en la posibilidad de que haya un Otro negado, privado, dejado fuera. Mientras eso sea posible en una sociedad, las mil perversiones posibles de exclusión, explotación y no respeto serán posibles. En general, los países más desarrollados dieron un paso fundamental: la generación de ciudadanos y la idea de que cada vida humana es extremadamente valiosa. Claro, no nos incluyeron en el cálculo y todavía hoy se piensa en términos del Estado Nación (a veces regionalmente, pero entre ellos, países desarrollados). Esas nociones respecto del Otro, que dicen mucho de cómo nos tratamos entre nosotros y cómo vivimos en conjunto, están detrás de la posibilidad de aumentar el bienestar de todos en las sociedades.

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