Verdeseo

Información Sin Represas


A estas alturas no es noticia el llamado conflicto medioambiental relativo a la posible construcción de mega-centrales hidroeléctricas en la Región de Aysén. Algunos pueden llamarlo un conflicto ambiental, pero también es posible pensarlo desde otra perspectiva. ¿Estamos realmente ante un conflicto ambiental? ¿O estamos ante el cuestionamiento de un modelo específico, de una forma de hacer las cosas, de un paradigma o visión de mundo, que a juicio de algunos (no pocos) está obsoleto? ¿De quién es el conflicto en realidad, de los ambientalistas o de quiénes quieren hacer el proyecto? ¿Quiénes son los conflictivos?

Me hago estas preguntas a la luz de la prensa y los artículos -especialmente los de El Mercurio- relativos al tema. En general, quienes osan estar en contra de semejante proyecto son descalificados y llamados fanáticos, retrógrados, ecoterroristas o se les adjudican oscuras intenciones. Juan Pablo Orrego, ecólogo, ganador del Premio Nobel Alternativo y del Goldman Award, y uno de los líderes del movimiento “Patagonia sin Represas”, es definido por el mentado medio de comunicación como un “[e]xtremista del medio ambiente” (1). ¿Qué idea nos queda de este ecólogo al leer artículos como ese? ¿Será tan fanático alguien que lidera una ONG que posee como principio central el “compromiso de incorporar en todas las actividades el principio de respeto por el medioambiente, los seres humanos y la democracia” (2)?

Lo fundamental en todo caso es el fenómeno del poder. Cómo a través del discurso, en este caso de los medios de comunicación, se cierne sobre nosotros una verdadera red, basada en actos de poder y dominación. Los medios de comunicación presentan, a juicio de ellos mismos y muchos lectores, algo así como la realidad (a veces con el apellido de concreta y objetiva). Y en esta realidad hay buenos y malos; hay conflictivos y no conflictivos. En este caso los medioambientalistas son terroristas y fanáticos, así como conflictivos. Inserto El Mercurio en un sistema y modelo dominante, el prisma con que se ve todo lo que está ocurriendo en Aysén es el de, por un lado, personas a favor del desarrollo del país, con metas claras y coherentes, con sentido común; y por el otro, un grupo de fanáticos, herederos probablemente de esos grupos de izquierda retrógrados, que todavía piensan que existe alguna alternativa al modelo de desarrollo neoliberal. Esta estrategia funciona bien en un país como este, muy cerrado al mundo (sí, aunque no lo crean) y en donde, dado en parte el poco repertorio informacional, es posible plantear algo así de simple. Sin embargo, para muchos este modelo de desarrollo sí está obsoleto y construir esas represas no es una cuestión tan simple. La mayoría de esas personas no son comunistas antidemocráticos que pretenden instaurar regímenes autoritarios que coarten la libertad humana. En la lucha por la sustentabilidad, la equidad intergeneracional y el principio de precaución hay mucho más que eso. Implica, sí, un cambio de paradigma y por ende de modelo de desarrollo. Implica reconocer que la naturaleza no está fuera de nosotros, que no es solo un recurso y que tiene límites. Es también un llamado a una mayor democratización y desconcentración del poder.

De todo esto no se habla en El Mercurio. Se habla de cómo es posible que un grupo de personas financiadas por ONG´s y personajes extranjeros puedan estar influyendo en la política energética de nuestro país, y se cuestionan las intenciones de “neocolonialistas” como Douglas Tompkins. Me extraña, porque a la hora de seguir ciegamente a EE.UU. y su modelo de desarrollo, a la hora de imponer un modelo basado en el Consenso de Washington y los Chicago Boys nadie aludió a que estábamos siendo colonizados por extranjeros mal intencionados.

Siempre hay poder y normatividad en cualquier noticia que leamos. Nunca estamos ante la realidad “real” y “objetiva”. Siempre dependerá del punto de vista. El Mercurio no es el problema. Representa intereses y una posición. Si aceptamos la democracia, los aceptamos a ellos, nos guste o no. El problema es que hay muchos otros que no tienen voz, muchas veces por falta de recursos, y cuando estos recursos aparecen y se consiguen, entonces a El Mercurio y sus aliados les asusta que el otro pueda empezar a tener poder. Douglas Tompkins, Ecosistemas, Juan Pablo Orrego, Kennedy Jr., entre otros, deben ser peligrosos y ocultar oscuras intenciones, puesto que de otro modo, la balanza (hace mucho tiempo desequilibrada) se puede equilibrar y entonces a la gente se le puede abrir la peligrosa posibilidad de pensar, debatir y decidir.

Colombina Schaeffer
Sociología UC.

(1) El Mercurio, Economía y Negocios. Domingo 18 de Marzo 2007.

(2) Sitio Web Ecosistemas, sección “Quiénes somos” (www.ecosistemas.cl).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: