El espíritu Verdeseante


He estado pensando y desarrollando últimamente ideas en torno a qué es ser crítico, qué implica mirar el mundo con ciertos anteojos, por así decirlo. Y qué implica, ya desde una lógica más personal -pero que creo compartir con mis compañeros verdeseantes-, verdesear en el día a día.

Así, me topé con dos ideas clave: el ser crítico y el ser pesimista. Ser crítico implica, entre otras cosas, mirar el mundo e ir por “lo más”, por lo mejor, no quedarse en lo que es, sino que pensar en lo que podría ser, en cierto tipo de perfección, de realización. En Sociología hay un concepto que me gusta mucho, utilizado en una teoría de interesante nombre: la Teoría Crítica. De ella surge la idea de un “concepto límite”, que se refiere a mirar la realidad y, por así decirlo, contrastarla con este “concepto límite”, con este ideal, con este valor, hacia el que tendemos. Es un ideal o valor utópico quizás nunca alcanzable, por ejemplo, una sociedad sin diferencias sociales, un mundo donde todos somos felices, etc. Así, los juicios humanos tienen la propiedad, en sí mismos, de poder pensar en una alteridad (un Otro), un “deber ser” que orienta el actuar. El plantear estos ideales o valores utópicos no es solo “lindo” o “buena onda”, sino que algo propiamente humano. Estos “conceptos límite” nos permiten analizar críticamente la realidad en la que vivimos; no la miramos solo tal cual se nos presenta en el día a día (incuestionable, “tal cual es”), sino que la contrastamos constantemente con algo que podría ser, con algo mejor.

Por otro lado tenemos al pesimismo. Ser pesimista dista mucho de ser crítico. El pesimismo estanca, no lleva ni llama a la acción. El pesimismo nos encierra en nosotros mismos y nos aleja del actuar en el mundo y entre los hombres. ¿Para qué, si todo es y será siempre corrupto y maldito? ¿Qué sentido tiene, si ya sé que todo saldrá mal, que no funcionará? El pesimismo sirve de perfecta excusa para mantenernos en nuestro propio carril y carrera. No es un desafío, todo estará y será tal cual, con o sin mi interferencia; por ende, no me preocupo de hacer algo para cambiar lo que no me parece está bien. El pesimismo es una buena excusa y un buen analgésico para las conciencias más culposas y superyoicas.

Sin ánimo de generalizar en el extremo, me parece acertado el diagnóstico de que en Chile abunda hoy en día el pesimismo, pero hay poco criticismo. En general, la gente “criticona” cae mal. Se suele aludir a que son aguafiestas, que miran todo desde el vaso vacío, etc. Pero si uno se detiene a observar con más detalle, el pesimista no sufre tales manifestaciones de rechazo. Es más, alguno suelen solidarizar con él y unirse a su proclama letárgica de males. ¿Por qué? Porque el pesimista vive muy dentro de la identidad nacional. En cambio el crítico te dice lo que está mal y te pone un marco, un ideal, un horizonte hacia el que realidad actual (y contingente) podría acercarse, si quien escucha se dispusiera a la acción (y por qué no, al sacrificio).

Ser crítico implica ser, bien en el fondo, un idealista y un poco romántico (sino, matas al crítico y resucitas al pesimista). Implica criticar con saña algunas cosas, porque se piensa que podemos hacerlo distinto, mejor. En general implica fe y confianza en el mundo y las personas, en la potencialidad de todas ellas de orientarse hacia nuevos horizontes. Me gusta pensar que ese es el espíritu verdeseante, nuestra pequeña y cotidiana utopía.

Editorial.

  1. Héctor

    Interesante punto de vista. Pienso que siempre he sido crítico y concuerdo mucho con el comentario respecto a que los pesimistas son más aceptados por su “idiosincracia”.
    Me gustó mucho el blog, pese a que hace harto sabía del grupo Verdeseo.

  2. Sebastián

    Debo decir -y que se tome en cuenta la connotación benévola de la palabra en todo su esplendor- que tu reflexión me ha abierto las cerrcas, tapado los accidentes y todas esas metaforas acerda de un camino dificil de explorar, como es en este caso el acto de criticar, en pos de insitar (supongo) a acciones de bondad que amenicen la vida de todos.
    Voy a comentar una situacion de tiempo muy personal pero que fue la que me estanco algunas capacidades criticas como estas. Esto fue con una polola que tuve que jamas acepto mis criticas con respecto a su poca consideracion con sus entornos…sociales…ambientales, y en el fondo eso fue mermando las ambiciones que se me presentaban frente a actos negativos de mis pares o en general de gente. Me llevo a pensar que una posicion critica era en el fondo un acto de no aceptar al otro como un legitimo otro en la convivencia, pero que le iba a hacer, si veia estos actos con continuidad.
    Jamás me di la libertad de pensar que un acto critico puesto en comparaciñon con este concepto limite que llamas, osea con un fin que reresentara benevolencia y bienestar para todos, sería una forma de darle respaldo a mis comentarios hacia la inescrupulosidad que mueve a algunos… gracias.

    roman.

    PD: no conocia esto y lo veo ueno pero, no entiendo el concepto que lo encabeza.

  3. Waldo Urquiza V.

    He leído con interés el artículo sobre el ser pesimista o crítico.
    Concuerdo en general con los conceptos, pero extraño una referencia a la consecuencia.
    Al pesimista dejémoslo de lado por ahora, pero al crítico lo prefiero con propuestas alternativas y consecuencia en su actuar.
    Todos sabemos que no es difícil criticar, es más bien fácil. Pero sin ser mala la crítica, no es preferible exigir al crítico una visión más generosa que traiga propuestas alternativas?
    No es fácil tener alternativas, pero es un buen ejercicio, creo yo, buscarlas antes de descargar una crítica.
    Pero lo que no debiera ser difícil es exigir consecuencia, porque ahí si que no vale las disculpas.
    Y esto es válido para todo ámbito.
    Puedo criticar la polución si aporto a ella, pudiendo evitarla?.
    Puedo criticar la violación de los derechos humanos en un paíse, si no doy la misma mirada a lo que pasa en otras partes?.
    Puedo criticar una explotación de una cierta fuente de energía, si no aporto en consumir menos?
    Etc.
    Ojala que el espíritu verdeseante esté cerca de la crítica, mejor si propone alternativas y óptimo si va acompañada de consecuencia.
    Bueno, felicitaciones por la calidad de los textos de Verdeseo.

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