Verdeseo

Sustentabilidad, ¿de qué estamos hablando?


La agenda noticiosa, académica y política va sumando cada vez con más fuerza el concepto sustentable o sustentabilidad a sus contenidos, lo cual no es extraño considerando el bombardeo de documentales o publicaciones que se han hecho respecto al estado del planeta. Menos extraño aún es esta situación si consideramos que estamos justamente con el reloj corriendo para los firmantes del protocolo de Kioto, que entre 2008 y 2012 deberán dar por cumplidos sus compromisos adquiridos en 1997 en Japón, para la reducción de sus emisiones de gas invernadero.

La firma del Protocolo de Kioto puede ser considerada como uno de los más importantes triunfos de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, en la cual se hizo presente y manifiesta una crítica radical al esquema de desarrollo que se venía aplicando en el mundo, desde diferentes posiciones y con una fuerte participación de los representantes del “mundo en desarrollo”. Esta crítica se apoyaba fuertemente en las conclusiones emanadas del informe Brundtland de 1987 “Our Common Future”. Este informe reconocía la existencia de una crisis ecológica a nivel planetario y declaraba necesario e imperativo vincular la política con el medio ambiente, con el fin de lograr dar luz a esa zona gris donde sociedad y medio ambiente se relacionan. El informe Brundtland establece que el desarrollo al que las sociedades debieran aspirar es a aquel que es capaz de cubrir las necesidades de la generaciones presentes sin comprometer la satisfacción de necesidades de las generaciones futuras; esta es la formulación general del desarrollo sustentable y la equidad intergeneracional. En términos operativos el desarrollo sustentable es introducido como la conjugación equivalente de tres macro variables: economía, sociedad y medio ambiente; sin embargo la UNESCO ha incorporado la variable política como un cuarto elemento de esta definición.

Muchos sectores han tratado de dar su propio sentido a las afirmaciones del informe Brundtland, relativizando el concepto de necesidad, poniendo en duda la crisis ambiental, o sobre o sub politizando los desafíos del desarrollo sustentable.

En primer término, el concepto de necesidad tiene un sustento ético que es incompatible con la idea del capitalismo de consumo. La producción masiva de productos suntuarios, de corta duración y altamente nocivos para el medio ambiente, que sonintroducidos mediante “estrategias” al mercado y convertidos en necesidad a través de mecanismos tales como la moda, no se corresponde con la noción de necesidad que se tiene en cuenta en el informe Brundtland. El límite es uno de los elementos más relevantes para la sustentabilidad y este límite ha de partir desde una restricción a las ambiciones personales y el deseo material desmedido.

En segundo término, negar la existencia de una crisis ecológica no tiene ningún sentido cuando en el día a día se hace evidente un fuerte descenso de la calidad de la vida humana y una tendencia inflacionaria persistente sobre los productos de primera necesidad. La crisis ecológica no es solamente algo que verse sobre arbolitos y gases que flotan kilómetros por encima de nuestra cabeza, esta crisis tiene bastante que ver con un creciente desabastecimiento de agua y una escasez creciente y persistente de alimentos. La cuestión ambiental viene a ser una reformulación en el capitalismo tardío, de la cuestión social de los orígenes del capitalismo industrial, donde la justicia ambiental ocupa un lugar de relevancia con sus demandas por la calidad de vida y la libertad a escala global y sustentable.

En tercer término, la política debe estar puesta en profundo equilibrio con la ciencia, puesto que la información que esta es capaz de proveer al sistema político ayuda a establecer marcos de acción más prudentes. Como ejemplo de lo anterior podemos citar el concepto de un mundo con límites y capacidad de carga definida que proviene del mundo de la ciencia, que se opone radicalmente a la retórica del crecimiento infinito, que tanto agrada a la economía política y a la política económica de las últimas décadas. Si el sistema político sigue obstinado en resolver todos sus problemas mediante crecimiento económico, demás está decir que en algún punto se verá enfrentado a los dramáticos límites del crecimiento con las nefastas consecuencias que esto puede implicar. El principio de precautoriedad nos indica que cuando existe incertidumbre sobre los impactos de nuestra acción sobre el medio ambiente, debemos abstenernos de actuar.

Me gustaría referirme antes de terminar este artículo a las últimas elecciones FEUC y Consejeros 2009, y la promoción del concepto de sustentabilidad que se empleó por parte de los representantes políticos de cada movimiento. En términos generales, como VerDeseo, nos parece sumamente valorable que la sustentabilidad haya sido incorporada en la mayoría de los programas políticos. Sin embargo, nos resulta preocupante el desconocimiento de los alcances que este concepto posee al interior de la comunidad universitaria. La sustentabilidad supone una fuerte crítica tanto a la izquierda como a la derecha, que han respaldado modelos sumamente irresponsables con el medio ambiente. Muchos de los elementos discursivos de las posiciones políticas oficiales actuales siguen conservando esa línea. Por lo anterior resulta sumamente contradictorio encontrar grupos comprometidos técnicamente con el medio ambiente, que no asumen las consecuencias políticas que este compromiso implica, reproduciendo interminablemente estilos políticos insustentables.

La iniciativa llevada a cabo por VerDeseo para promover Elecciones Carbono Neutrales tiene que ver con un compromiso tanto político como técnico con la sustentabilidad en la Pontificia Universidad Católica. Esperamos que los representantes tanto de los grupos que apoyaron como de los que no apoyaron esta iniciativa lleven adelante una discusión seria e informada para regular el uso de material publicitario en las campañas durante el próximo año. De esta forma estaríamos atacando el problema desde su raíz, a partir desde nuestras posibilidades como estudiantes, y a la vez fortaleciendo el compromiso con la sustentabilidad como proyecto para una universidad de excelencia, que sienta las bases de un futuro más sustentable para la UC y el entorno en que esta está inmersa.

Leonardo Valenzuela

Sociología UC.

  1. Aliberth Bonilla

    Soy profesor de alumnos que pronto serán maestros en tele secundaria, hemos hecho trabajos de revisión, donde analizamos contenidos de un documento emanado desde SEP, entre otras cosas se habla de la huella hídrica, el espacio terrestre percápita que actualmente necesitamos, y que según los datos ya es insuficiente nuestro planeta, necesitamos tierra y media para darle a cada individuo su espacio sustentable. Me gustó el esquema que muestra en este reportaje y lo voy a comentar con mis alumnos. Ojalá nos concienticemos luego

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