El nuevo espíritu de los tiempos


Para comenzar debo agradecer a Karin Ebenspergery su columna del viernes 9 de Enero de este año. En ella, Karin nos habla sobre cómo cada era tiene una lógica preponderante, algo así como una cultura temporal que la guía dentro de sus normas y actitudes, y a través de la cual cada momento de la historia puede ser identificado.

Visto desde esa óptica, parece claro que cada época tiene su afán. En los tiempos del industrialismo, gracias a los avances científicos y tecnológicos, emergieron las grandes ciudades de asfalto, las líneas de montaje y las descomunales estructuras de fierro. Empezamos a viajar y a conocer el mundo. Estas aventuras desembocaron en el descubrimiento de nuevos destinos y el nacimiento de la clase media, que tuvo a su alcance una amplia variedad de productos para disfrutar, convirtiéndose en la base de la sociedad de consumo. ¡Wow! Tremendo resumen.

Con la aparición de los computadores comenzamos a apoderarnos de la información, y con la aparición de Internet, toda estuvo al alcance de la tecla Enter. Los kilómetros ya no impiden el libre movimiento de las ideas, como tampoco conocer gente del otro lado del mundo entre los amigos de los amigos de Facebook.

Repito: cada época tiene su afán, y por eso, la reciente crisis que enfrentamos nos obliga a encontrar el nuestro. ¿O no Karin? Pero es ante esta recién revelada necesidad que surgen las dudas. ¿Cómo enfrentamos una crisis totalmente artificial? ¿Una crisis que germina desde el miedo a la especulación? ¿Cómo logramos sintonizarnos en el campo de emociones que nos lleve de nuevo a la confianza en la libertad?

Las nuevas tecnologías están mostrando la nueva cara de la masa: una gran fotografía formada por pequeños granos que brillan con su propio color, y granos que quieren ser tratados como tal: como un pixel de un código único. ¡Ya no vivimos en un mundo binario, ya no es izquierda y derecha o blanco y negro, tenemos toda una paleta digital de donde escoger!

Es en este escenario que surge el personaje que levantó la esperanza en la mayor economía del planeta. Un hombre que cruza los pasillos de la casa blanca con su blackberry, agradeciendo con un sms a quines lo llevaron hasta ahí. Una invención del marketing dirán algunos, aunque eso no le resta efectividad.

Estamos frente a una nueva sociedad civil más comunicada (o incomunicada) que nunca. La llamada sociedad de la información se transformará, espero, en la sociedad de la coordinación. Una sociedad activa, de nichos y horizontalmente organizada que necesita y lucha para encontrar el espíritu de esta era. ¿Podremos? Imposible saberlo. Pero me gusta pensar sí. ¡Yes WE can!

Álvaro Gatica

Ingeniería Comercial UC.

  1. clschaef

    Demasiado bueno el detalle de los links!!! Especialmente el de “¡Yes WE Can!” y de los agradecimientos de Obama vía SMS. Genial!

  2. soy solo yo o no se ven? o sea los veo del mismo color que las otras letras, como que quedan escondidos, pero sí me parece una tremenda idea ya que le da más interactividad al articulo y aprovecha eso del wordpress que te muestra los previews de los links!
    de repente podríamos tratar todos de linkear, lo hace más llamativo 😛

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