Política energética: Demasiado esencial para que la manejen sólo ingenieros, políticos y economistas


Excelente columna de Patricio Segura en Diario el Divisadero.

Política energética: Demasiado esencial para que la manejen sólo ingenieros, políticos y economistas

Martes 16 de Marzo del 2010

Por Patricio Segura Ortiz
Periodista
psegura@gmail.com

Y se cayó la matriz.

Justo cuando el nuevo ministro de Energía informaba que debían pasar unos 6 meses para que el Sistema Interconectado Central -el famoso SIC- se estabilizara producto del terremoto del 27 de febrero y sus consiguientes réplicas, dicho entramado altamente concentrado y dependiente de grandes generadoras y un tendido eléctrico troncal se pegó un cuetazo a la altura de Charrúa (en la Región del Bío Bío, cerca de Chillán), y gran parte de Chile (pero no todo como dijeron megalómana e ignorantemente ciertos noticiarios capitalinos) quedó a merced de la luz de la luna.  Donde la había y no estaba nublado, en todo caso.

Y al igual como Ricardo Rainieri, el titular de energía, fue medio pitoniso, el viernes pasado en el comentario semanal de Radio Santa María nuestra frase fue la siguiente, al hablar de la dependencia de grandes generadoras de energía y sistemas de transmisión prácticamente únicos:  “Y ésa siempre ha sido también una de las críticas que se ha hecho a los proyectos de represas en la Patagonia, por el inmenso poder que lograrían las empresas dueñas de Endesa y Colbún en un área tan estratégica y sensible como lo es la de la energía, y la alta vulnerabilidad de un tendido eléctrico de alta tensión de más de 2000 kilómetros de extensión”.  Y aunque sería la ocasión para alardear de poseer las facultades del hoy famoso Mago Yin, tal planteamiento no fue más que simple y puro sentido común.

Porque probablemente en estos días saldrán múltiples expertos señalando que el sistema ha funcionado bien, que no se podía esperar menos producto de la magnitud del terremoto y que al final funcionará todo igual.  Pero ¿las pérdidas económicas que se produjeron a todo nivel por este desperfecto, como tanto aprecian destacar los economistas?

Por eso, es preciso ir al tema de fondo.  Y el tema de fondo no es si aguantó bien o mal (mal, en todo caso) el transformador que en Charrúa falló, ni por qué el segundo disponible se sobrecargó.  Pensarlo así sólo nos llevará a parchar un modelo y una matriz que responde a concepciones de sociedad -y mentales, por cierto- que han sido superadas por la realidad y las necesidades actuales.

Diseñar un entramado en cualquier área básica o estratégica no es sólo un aspecto técnico o económico como nos han querido convencer.  Es un tema político, de la política que se preocupa por la construcción de la sociedad.  Y es más, es un tema ciudadano también.  Está basado en valores, está basado en percepciones, está basado en hacia dónde y, a veces más importante, cómo queremos avanzar.

Ya lo han dicho muchos, y a pesar de ello es importante que se repita.  Desde que se modificó  la Ley Eléctrica a principios de los 80 hemos privilegiado el negocio energético por sobre su desarrollo sustentado en el interés colectivo.  Se privatizó gran parte de las empresas de dicho sector (y ahondando un poco más, de todas las áreas importantes de nuestra economía, con Codelco como una de las honrosas excepciones), las cuales en su mayoría fueron luego traspasadas a capitales extranjeros.  Donde se privilegió el mercado pero no el bien común.

Alguien podrá decir que este planteamiento es extremo, radical.  Pero ante problemas radicales, planteamientos y soluciones del mismo tipo.

Por eso tan importante es el “extreme makeover” (como dicen en las series gringas) que se debe hacer al sistema energético del país, donde se diversifiquen los actores (los pocos grandes que existen, por lo demás, son cuyos controladores ostentan las mayores fortunas) en términos de darle competencia a dicho mercado,  y que se avance en permitir la incorporación de nuevas fuentes de energía, fundamentalmente las más sustentables.   En las cuales, no está demás decirlo, no entra represar la Patagonia y cruzar medio Chile con una gran cicatriz de torres y tendido.

Y, lo más importante, que la definición de las políticas públicas sobre el particular (y de todas las áreas esenciales para la vida de nuestras comunidades) se haga sobre la base de procedimientos en los cuales todos podamos participar y discutir, al ser un tema que a todos nos compete.

Porque, aprovechándome de un dicho que tiene mucho de cierto, el proceso de toma de decisiones sobre la política energética es demasiado importante para dejarlo exclusivamente en manos de los políticos, los ingenieros y los economistas.

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