Concertación:Entre banderas olvidadas y ruedas de carreta


De todos los problemas de la Concertación, su dimorfismo estructural en torno al manejo del medio ambiente refleja la ambigüedad de su políticas sostenidas en sus últimos años en el poder.

Uno de los problemas que tiene la Concertación hoy, es que muchos hechos desmienten lo que alguna vez importantes personeros de esta coalición llamaron “superioridad moral”, frente a quienes hoy son gobierno.

Basta ir cosechando tema por tema para que asome la maleza entre los logros conseguidos: el triunfo de agendas subterráneas por sobre análisis objetivos; el predominio de estrategias comunicacionales en reemplazo de una ética republicana; un celo excesivo con el equilibrio macroeconómico, por no decir miedo a las represalias empresariales; una política tibia, lejana al espíritu germinal de la Concertación; la “Realpolitik” excusada (acomodada) por amarres dictatoriales; y una gran indiferencia ante la ciudadanía, salvado contadas excepciones.

En muchos asuntos, los gobiernos anteriores al actual, no fueron equitativos a la hora de recibir y juzgar el mérito de posiciones disidentes: hubo alfombra roja para algunos y algún despacho administrativo para otros; mientras ni siquiera una angosta ventanilla para muchos.

Resulta que ahora caen en cuenta y con fervor redimido invocan principios y nos dicen, con sentido reconocimiento, que les faltó escuchar. Pero, ¿es que realmente están escuchando o acaso es un eco proveniente del ombligo? En el balance los méritos alcanzados pueden juzgarse en positivo, pero en beneficio del futuro no se puede dejar de apuntar a los vacíos.

Me referiré a un problema real, todavía no resuelto, que contiene los ingredientes para entender los juicios anteriores. No hay mayor prueba del dimorfismo estructural de la ex coalición de gobierno que su manejo medio ambiental.

En una reciente entrevista concedida al diario “El Mostrador”, la ex ministra de Medio Ambiente Ana Lya Uriarte, señaló que el proyecto HydroAysén de Endesa y Colbún, que pretende construir una mega represa en la Patagonia, era prescindible. A esta importante evidencia se agregan las opiniones vertidas con anterioridad en una carta abierta donde reiteraba sus críticas al manejo de los directivos de HidroaAysén.

Esta doble reacción fue motivada, en parte, por la visita que hiciera el presidente de Enersis Pablo Yrarrázaval al Palacio de La Moneda, para donar US$ 10 millones a fines de reconstrucción, y de paso, sumar voluntades a su proyecto. Esto último se desprende de sus dichos terminada la reunión: "Ha habido una exageración por parte de ciertas autoridades en el pasado, en las exigencias demasiado grandes que se nos han hecho y creo que en ese sentido es donde tenemos que llegar a un punto de equilibrio".

Lo que indignó  a la ex ministra fue la arrogancia de los directivos para juzgar lo realizado y, principalmente, que sus buenos deseos los emitieran tras dejar un cuantioso cheque sobre la mesa.

Pese a estar de acuerdo con la interpelación de la ex ministra, considero que su indignación llega un poco tarde. La investidura del cargo y una cuidada objetividad probablemente le impedían aclarar antes las cosas.

Sin embargo, no es la declaración de principios ni el tenor de sus dichos lo que me resulta extemporáneo: es el estruendo de sus omisiones durante el ejercicio de su cargo. Para nuestra desazón y perplejidad, el mismo trato indecoroso que ella denuncia lo pudo ver de cerca mientras fuera ministra. Uno podría tomar una de sus frases, señalada en la entrevista a “El Mostrador” arriba referida: “con ausencia completa de sentido de la oportunidad, se busque la buena voluntad gubernamental para avanzar en este proyecto” -y a renglón seguido, agregar proyectos emblemáticos revisados por la anterior administración. Así podríamos seguir con el mismo HidroAysén, Pascua Lama de Barrick, Campiche, el salvavidas salmonero, y un gran etc. Todos casos que contaron con escandalosos beneplácitos de parte de insignes autoridades, solícitos  parlamentarios y lobbistas oficialistas.

Con esto no busco caer en una defensa política al gobierno entrante, por el contrario, su comportamiento, no bien iniciado, es una prueba más de que el tráfico de influencia se ha afianzando sobre sólidas raíces y amenaza con convertirnos en un “paraíso ambiental” (en el negativo sentido de los paraísos fiscales). Se sigue horadando el escaso respeto que gozan instituciones que supuestamente velan por el interés común.

Uno puede estar de acuerdo con la ex ministra. El caso es que ha pasado demasiado poco tiempo para que la amnesia corroa nuestra frágil memoria. Todavía están frescas declaraciones llenas de voluntarismo y tratos preferentes que ejercieran algunos ministros a propósito de este caso y de otros.

Hagamos memoria con mi favorito, el ex ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma:

"Debemos impulsar la construcción de HidroAysén" o en relación a Campiche: “buscaremos todas las medidas legales que sean posibles que permitan cumplir con las exigencias que indica este fallo”, "Si hay que modificar algunas cosas, dentro de la legalidad vigente, lo vamos a hacer” (reacciones a las declaraciones acá). Son declaraciones que uno hubiera esperado del gerente general de Aes Gener, y no del entonces Ministro del Interior.

Una pregunta válida para la ex ministra del Medio Ambiente sería: ¿Donde estuvo usted entonces?

Es que, en honor a la lealtad con el gobierno, se guardó para sí ciertos reparos. A menudo los silencios generan vacíos imposibles de llenar pasado el momento. Una derrota política o una velada reprimenda bien hubieran valido la pena. Cuánto nos hubiese gustado escuchar de su boca un enunciado similar al de la entrevista: “Es improcedente utilizar un espacio común y símbolo de la democracia como es el Palacio de La Moneda” para recibir a los ejecutivos de Aes Gener, por ejemplo (ver las declaraciones aquí). O haber escuchado alguna censura al impropio comportamiento de Ministros de Estado dispuestos a arrogarse la defensa de proyectos delicados en pleno estado de evaluación.

Pero lo más desconcertante del ejemplo de HidroAysén es que no se queda ahí. Las declaraciones de Pérez Yoma no nacieron de un error de cálculo, no fueron salidas de madre. Acá hubo un trabajo fino para lograr objetivos precisos.

Sobre los hombros del anterior gobierno quedará, entre otras cosas, no haber aplicado el artículo 24 del reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental que facultaba, en base a las objeciones realizadas por diversas reparticiones, el rechazo del proyecto. No se hizo. Por el contrario, el ex intendente y presidente COREMA de Aysén de entonces, Selim Carrasco, desestimó –sin comisión ni votación alguna- estas causales, lo que permitió la prórroga que necesitaba HidroAysén (que no es otra que el advenimiento de un gobierno afín más llano a soslayar reparos ambientales y sociales).

¿De qué sirve ahora que citen al mencionado ex Intendente a la Comisión Investigadora de la Cámara sobre las Resoluciones de COREMAs a Proyectos Energéticos, para que responda sobre las supuestas instrucciones y presiones que recibiera de parte de Pérez Yoma y Tokman a través de operadores políticos?

Tan grave como lo anterior es haberles permitido separar en dos el proyecto: la línea de transmisión por un lado y la construcción de la represa por otro. ¿Es que acaso su impacto es menor si se parcela? Estamos hablando del tendido de línea de transmisión más largo y vulnerable del mundo y el cual se suma al hundimiento de 5.900 hectáreas de uno de los ecosistemas más prístinos y hermosos del globo, de las cuales un porcentaje forma parte de un Parque Nacional.

Por eso es alentador escuchar de parte de alguien con conocimiento de causa y que antaño ostentara el cargo de ministra de Medio Ambiente, la evidencia de que HydroAysén no es del todo necesaria; tal como quieren convencernos sus ejecutores, quienes condicionan poco menos que el futuro de Chile a la realización de su proyecto. Lo grave es que al mismo tiempo en que se acumulaba evidencias y antecedentes contra el proyecto desde la sociedad civil, hubiera tanta voluntad desde el Estado para empujarlo contra viento y marea.

Es lamentable que autoridades recientes cometieran irregularidades y flagrantes intervenciones a vista y paciencia de la ex Ministra de Medio Ambiente y de la ciudadanía. Lo mismo ocurre ahora, sólo que bajo un friso unánime y homogéneo. En aras de la objetividad, no podemos tragarnos el cuento de que es una novedad y sólo ahora se abren las grandes alamedas para que ingresen los altos ejecutivos del país a exigir concesiones.

La política dura no se trata sólo de saber tragar sapos en su momento, también hay que saber despejar el campo de ripios para sembrar pasado el invierno, aun a riesgo de perder un par de batallas. Los testimonios y simbolismos son tan importantes como las obras, si se los mide en trascendencia. Cuán distinto sería si los gobiernos recientes tuviesen mayor integridad acumulada en sus arcas. Ahora, cuando a la Concertación se le viene un crudo invierno, tiene que hacer una labor titánica y no sabe por dónde empezar. He ahí que den tantos palos de ciego.

Es triste que la Concertación no pueda hacer flamear sus antiguas banderas. No puede, porque las empeñó hace tiempo. La fecha para recuperarlas expiró, por lo que fueron rematadas al mayor postor; y quién más sagaz que Sebastián Piñera para aprovechar estas gangas. Sacudidos los viejos trapos, flamean algunos en las narices de los ex estandartes. Otras banderas serán enterradas, mientras algunas ya las están vendiendo aún antes de tejerlas.

 

4

                                                                      Nesko Kuzmicic

                                         Biólogo Marino U. de Valparaíso

Un Comentario

  1. Ginniasa

    Que certero análisis hay en tu artículo. Lamentablemente tienes razón en todo. Tener que compartir tus opiniones no disminuye mi pena por el accionar de la concertación y la forma en que se farreo su paso por la historia. Será recordada como la coalición que se alejó de sus adeptos en pos de un servilismo al mercado sin precedentes. Diría más papista que el papa. Lejos de la ciudadania e hipotecando el medio ambiente por generaciones. Triste realidad.

    Felicitaciones por artículo y por VerDeseo, gran iniciativa, con ideas frescas para defender lo que es de todos. Saludos desde Pto.Monnt

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: