Las tramas de la sociedad o las tramas del mercado


La primera obra de este profesor chileno durante su estadía en la Universidad de Harvard no sólo clarifica la real influencia del libre mercado en otras esferas de la sociedad, sino también de qué manera este discurso se constituyó en una retórica cultural.

Reseñar la primera obra del profesor Luis Cárcamo-Huechante fue todo un desafío. No sólo por la complejidad del tema enunciado ya en este extenso ensayo, Tramas del mercado: imaginación económica, cultura pública y literatura en el Chile de fines del siglo veinte. También fue un desafío porque el introducirse en este texto demandaba saber cómo el sistema de libre mercado ha moldeado nuestra actual forma de vida.

La afirmación de Marx de que la realidad social determina la conciencia de los hombres (Contribución a la crítica de la economía política) sigue vigente. De ahí que pensar en imágenes y en signos, más que en palabras, sea la consecuencia natural del impulso neoliberal del Chile de los 70. Y Cárcamo-Huechante así lo advierte: “el libre mercado se constituye en un discurso cultural que, a partir de un conjunto de intervenciones retóricas e imaginarias, se despliega hegemónicamente en la sociedad”.

El objetivo de Tramas del mercado, obra escrita durante la permanencia del autor en la Universidad de Harvard y publicada durante 2007, fue analizar cómo la instauración de ese sistema libremercadista sobrepasó la esfera económica, al punto de constituirse en un discurso cultural, en una retórica que caló, incluso, en la ficción literaria post dictadura.

Cárcamo-Huechante afirma que el discurso del economista Milton Friedman en el edificio Diego Portales en 1975, “trazaría un movimiento de vastos efectos en la cultura pública del país”. Un movimiento que acabó no sólo con el marco del Estado benefactor, sino también con la dinámica de la educación superior al prohibir muchas “disciplinas no productivas” del área de las humanidades (el saber se convertía así en un producto más del mercado).

El lenguaje técnico de los economistas, específicamente de los Chicago boys en el gobierno de Pinochet, alcanzaría a todas las instituciones del cuerpo social. Con ayuda de los mass media, esta retórica se legitimó en el lenguaje común del ciudadano que hizo de este “pensar calculativo” la base de su expresión simbólica. De esta manera, el discurso de libre mercado se fue haciendo discurso público que, encarnado en la “revolución silenciosa” de Joaquín Lavín, apostó a reconvertir al país en una nación-mercado.

Como prueba de esta apropiación cultural, Cárcamo-Huechante analiza el derrotero de la ficción literaria post dictadura y su retórica “endeudada” con el libre mercado. Se vale de la figura de Alberto Fuguet, especialmente de Por favor, rebobinar, una novela que comporta la gramática misma de la ‘economía abierta’, según el erudito chileno.

“A pesar de su irreverencia massmediática,Fuguet asume lazos convencionales de parentesco con la tradición literaria, aunque ya no para construir una narrativa nacional a la manera de la novela decimonónica; más bien, en su cartografía chileno-estadounidense de circulación y transacción discursiva, se trata ahora de una ficción transnacional. Y, sobre todo, de una ficción del mercado”.

Un tinte hegeliano nada trivial trasunta la postura de Cárcamo-Huechante. Si para el filósofo alemán la única forma de apropiarse de la cultura era a través del arte o la religión, la ficción de Fuguet para el profesor chileno logra este acometido al hacer suya los signos de la apertura económica.

A casi veinte años de la vuelta de la democracia, el imaginario económico que Friedman instituyó a mediados de los 70 en nuestro país, se ha visto potenciado, paradójicamente, con los gobiernos de centro izquierda. Y seguirá en expansión.

“Aun cuando el conglomerado de lo que había constituido mayoritariamente la oposición democrática invocaría un discurso de redención político-social, todo ello no obstante se hallaría atravesado por el imaginario económico de la negociación, el cálculo y el balance”.

Es cierto. La escritura de Tramas del mercado, publicada por la editorial “Cuarto Propio”, deja entrever no sólo el duro análisis de un intelectual, sino también, la voz de un testigo de los efectos del libre mercado que nunca encajó “de modo mecánico en el ‘modelo chileno’”.

Carlos Oliva

Periodista

©Taller de Letras

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