Piñera Über Alles


Esa confusión tan persistente en las cabezas conservadoras entre la representación y lo representado no nos permite apreciar el lado más interesante del evento que tuvo como protagonista a Piñera. Que con su estilo tan inoportuno y pasado de listo haya escrito “Deutschland über alles”, en el por estos días célebre libro de visitas de la presidencia alemana, no quiere decir que Piñera sea un nazi con uniforme, pero revela cuestiones insoslayables sobre su peligrosa personalidad. A Piñera le gusta el pisoteo y la prepotencia, elementos que formaban parte del caldo del nazismo y que dieron lugar al “evento Bush” en la última década en los Estados Unidos. Piñera, al pretender estar por sobre todos y ser mejor que todos, sólo da un perverso mensaje moral que puede generar graves daños a nuestra convivencia.

El nazismo en Alemania no fue un producto espontáneo, qué dudas pueden caber sobre tal punto al considerar todo lo que conocemos sobre los eventos de la humanidad, y más particularmente todo lo que se ha escrito sobre ese capítulo tan horroroso para la historia contemporánea. Para que Hitler lograra tal nivel de consistencia y apoyo fue necesario apoyarse en una serie de grupos, tendencias, ideas y símbolos, los cuales fueron articulados con el descontento posterior a la derrota en la Primera Guerra Mundial (GM I) y las condiciones precarias de la economía. El alimento que Hitler entregó a las decaída moral de los alemanes consistía abiertamente en una oportunidad de venganza a las condiciones impuestas tras el fin de la GM I, venganza avalada sobre la creencia en la superioridad de la raza alemana y su voluntad. Hitler le propuso a Alemania revertir la humillación y ponerse a la cabeza del mundo, ocupando un lugar que estaría dado por una suerte de revelación cósmica.

La adopción que hicieron los nazis del himno “Deutschlandlied”, capturó la celebración de la voluntad del romanticismo, cuestión que se expresa en la apropiación que se hace de otras tantas figuras de ese período. Recurrentemente se apologiza al romanticismo tratando de separarlo del nazismo, pero difícil resulta olvidar que sus figuras tenían una disposición bastante definida hacia el racismo y el espíritu de supremacía. Que el Deutschlandlied, escrito al calor del romanticismo alemán del siglo XIX, partiera con un “Deustschland, Deutschland über alles” (Alemania, Alemania por sobre todo) y a continuación agregara “über alles in der Welt” (sobre todo en el mundo), expresa el sentimiento épico que pretendía poner la forma de hacer las cosas de Alemania por encima de cualquier otra en el mundo. Este himno guarda una declaración de guerra al pluralismo y a las formas múltiples de vivir la vida, una concreta amenaza a la convivencia.

La voluntad, el heroísmo, la supremacía, la unidad, la figura de dios; todos ingredientes de una tragedia épica donde sólo existen los buenos y malos, y por supuesto sólo hay lugar para los buenos. Al alero de todas esas significaciones se articuló la german way, esa que acabó con la vida de millones de personas que se encontraban del lado equivocado de la distinción. Cuestión que trae a la memoria la delirante frase de Bush declarando al mundo que se podía estar con él o en su contra. Pasado un tiempo nos hemos enterado de más y más detalles de la american way, sus horrores y abusos (a esta labor ha hecho una importante contribución el equipo de wikileaks.org). Los atributos enumerados al principio de este párrafo no olvidemos que fueron pieza fundamental del engranaje a través del cual se constituyó el fenómeno Bush.

Piñera en la nación de Hitler se entregó a sus pasiones, y en un acto que bien poco tuvo de accidental, escribió en un libro de visitas oficial “Deutschland über alles”. Claramente el personaje podría ignorar que en Alemania esa clase de expresiones han sido abandonadas como una estrategia activa para hacer presente la indeseabilidad de tales valores, pero Piñera lo que no ignora son esos valores. La insistencia histérica de conceptos como el gobierno de los mejores o el chilean way, dejan al descubierto rasgos evidentemente peligrosos de la mentalidad Piñera. Durante la misma visita a Alemania Piñera hizo bastantes comentario soberbios sobre Chile que despertaron una abierta incomodidad por parte de Angela Merkel, quien sin mucho éxito trató de hacerle notar su “fachidad” a nuestro inoportuno presidente.

Piñera gobierna con dios en el bolsillo, Piñera apela continuamente a la unidad y castiga el disenso evitando todo diálogo, Piñera se apoya en héroes construidos por él mismo para dar sustancia a su proyecto épico, a Piñera no le gusta la diversidad y le simpatiza la supremacía, el poder, la figuración y la adoración. Piñera no es un nazi con uniforme, pero claramente es un “facho” peligroso.

Andar hoy en día con cuestiones de superioridad, patriotería y nacionalismo daña la integridad de nuestra democracia al poner una amenaza radical sobre el derecho a disentir. Tanto “Chi Chi Chi Le Le Le” remueve las entrañas por el chauvinismo que declara, por la ficción unificadora en un país donde la injusticia y los temas pendientes abundan. Los alemanes, aprendiendo de esta historia, han instalado una serie de dispositivos que probablemente nunca les permitan superar su historia. Pero cabe preguntarse sobre la deseabilidad de superar la historia. Al lado de Piñera hoy andan muchos de quienes estuvieron a todo evento junto a Pinochet, personajes que majaderamente llaman a superar la historia sin nunca hacerse cargo de los horrores de los que fueron evidentemente responsables. Si Piñera se quiere sentir mejor que todos, mi más sincero deseo es que se quede solo con sus oscuros amiguitos, para que así nadie más que ellos mismos sufra las consecuencias de su delirio.

Leonardo Valenzuela, Sociólogo

  1. Maxi L

    ¿Y Bachelet con su absoluta falta de critica al regimen opresivo de Honecker, el de la Stasi y los asesinados por intentar cruzar el muro, no es una verdadera verguenza de apoyo al totalitarismo marxista?
    Y eso no es un error de interpretacion, es una decidida falta de critica y respaldo tacito a un regimen asesino, opresivo y cruel.

  2. Ignacia Arteaga

    Creo que eres demasiado provocador y quizás es sólo una asociación falaciosa, pero sí estoy de acuerdo con que eliminar toda posibilidad de disenso (o hacer como que no existe y seguir sonriendo) no le favorece a un régimen político que dice ser democrático.

  3. Christian

    primero es el poder…después la política, las artes, las ideologías, …el poder busca la forma, los caminos, los símbolos para vaciarse sobre los otros…el facismo de piñera es eso…primero la soberbia del poder y del íntimo convencimiento de que puede vaciarse sobre todo el mundo…sobre todo un pueblo…muy de acuerdo

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