El Fin de la Solidaridad


La ruta del hereje chileno parte por cuestionar al Viejito Pascuero; al pasar los años, la víctima obvia será Dios. Lejos de terminar allí, la consagración del indeseable estará en cuestionar a la bendita Teletón y su profeta, Don Francisco.

Desde 1978 que la Teletón se lleva a cabo en Chile, convirtiéndose en una de las instituciones más reconocibles del Chile contemporáneo, una institución que está ahí para remediar un problema sumamente específico, pero que se ha ramificado en una serie de servicios de la más variada índole. La Teletón (la campaña televisada) como suma exaltación de la caridad que da pie a esa clásica confusión con la solidaridad, tiene el rastro inconfundible de la inmoralidad y el doble estándar.

Por allá por los primeros años de educación media empecé a tener una fascinación con el Estado de Bienestar, con la idea de una nación donde el trabajo y las capacidades de todos contaran para construir una seguridad mutuamente beneficiosa, un lugar donde la educación, la salud y las pensiones se dieran por sentado al momento de decidir un camino en la vida, sin que existieran diferencias de pobres y ricos al momento de recibir estos bienes fundamentales. Al alero de esa reflexión se me ocurrió la idea de “dudoso gusto” de criticar a la Teletón y su modus operandi, esa forma de enfrentar un problema de salud pública y cultura ciudadana (en términos de la inclusión de quienes tuviesen algún grado de discapacidad en las políticas públicas y el diseño del espacio) a través del tráfico de emociones y el chantaje moral en lugar de una política pública ligada a un esfuerzo nacional de envergadura. Lógicamente fui reprendido por algunas de mis compañeras bajo el argumento de una prima o algún amigo cuyo hermano había sido atendido por la Teletón y gracias a ella tenía una vida más fácil de la que habría tenido sin Teletón. Hoy no nos debiese tomar por sorpresa el pensamiento de Oscar Wilde (citado por Zizek), quien señalaba que es más fácil tener simpatía por el sufrimiento que por el pensamiento; está prohibido pensar que a través del pago de impuestos razonables podríamos dar seguridades permanentes a todos quienes tengan o puedan llegar a tener alguna enfermedad o condición de salud que les impida llevar adelante una vida libre, es mejor afirmarse en la inseguridad y la miseria de una campaña que glorifica la hipocresía.

La Teletón partió en 1978 como una iniciativa para apoyar la labor de la Sociedad Pro-Ayuda al Niño Lisiado. La fórmula fue importada por Mario Kreutzberger desde Estados Unidos, donde Jerry Lewis ya había desarrollado campañas similares en beneficio de niños con distrofia muscular. Curioso año 1978, cuando empezaba a tambalear la dictadura luego de un par de tumbos en la política económica, la atención internacional frente a las ya evidentes violaciones los derechos humanos y el amague de guerra con otra dictadura que se encontraba en condiciones similares. Es en este clima que se reúnen las voluntades para organizar este evento que buscaba ayudar con financiamiento para la rehabilitación de niños con alguna clase de discapacidad, pero que mágicamente terminó ayudando también a la dictadura y al puñado de empresas que se asociaron al proyecto. Toda esa cantidad de palabras dirigidas a la unidad nacional y al consenso conforma ciertamente un repertorio sumamente político, cuadrarse detrás de la causa tanto ayer como hoy obliga a anular las diferencias, los conflictos laborales y las injusticias cotidianas en beneficio del todos juntos haciendo algo bueno y cuadrándonos también de las empresas que patrocinan el asunto como buenos samaritanos.

Luego de 32 años sin duda que muchos niños han logrado vidas más plenas y libres gracias a los tratamientos de rehabilitación financiados a través de la Teletón, pero al mismo tiempo hemos avanzado muy poco en la incorporación de esas problemáticas en las políticas públicas. Las empresas se han convertido en los pilares de la cohesión social en el país, exaltando esa pieza fundamental de la ideología de la dictadura del Estado subsidiario. Las empresas, a pesar de los pesares, contribuyen con la Teletón, por lo que de un plumazo borran toda la mugre que van dejando en el camino. Probablemente uno de los casos más crudos de esta situación haya sido el episodio del Compromiso Atacama. A grandes rasgos una compañía como Barrick Gold estaba teniendo graves problemas con la comunidad del Valle del Huasco, quienes se oponían a la explotación de la mina Pascua-Lama por los graves eventuales daños que podía ocasionar. Barrick recurre entonces a toda la caballería y junta a Un Techo Para Chile y la Teletón para que los líderes de ambas instituciones hablen de lo buena y sustentable que es la minería de Barrick contra entrega de recursos para la construcción de centros de rehabilitación y casas. Barrick, como empresa, lleva una buena cantidad de muertes alrededor del mundo y acciones flagrantes de corrupción, pero parece que Don Francisco no supo o no se quiso enterar de esas trivialidades al momento de hacer una apología completa de las acciones bondadosas y beneficiosas que según él realiza Barrick. El par de miles de habitantes de Alto del Carmen y sus alrededores quedaron completamente neutralizados frente a la acción comunicacional maestra que terminaría finalmente por ponerlos como verdugos de las oportunidades de niños discapacitados si se les ocurría insistir en una “trivialidad” como el derecho a elegir y defender libremente su forma de vida. Lo demás ya es historia.

La Teletón importa para este análisis poco en términos de los niños discapacitados o su rehabilitación (los cuales lógicamente no me parecen nada de irrelevantes), pero sí en tanto precursora de la responsabilidad social empresarial. La responsabilidad social empresarial es según Zizek ese acto hipócrita de borrar con una mano lo que se dibuja con la otra, una figura muy contemporánea y vigente en las estrategias de comunicación estratégica de las empresas. Se hace circular el heroísmo hipócrita de la caridad con el fin de anular la crítica sistemática. Roland Barthes le llamaba a ese movimiento una inoculación retórica, la incorporación de un elemento que genera una excepción que pone trabas a la crítica. De ese modo, en lugar de buscar la elaboración de un marco más amplio que soluciones de raíz los problemas que enfrentamos nos encontramos, según Zizek, con la inmoralidad degradante del uso de la propiedad privada para aliviar los problemas causados por la propia existencia de la propiedad privada. Prácticamente estamos hablando de bajar la dosis del veneno para aumentar el tiempo de vida. Son tantos los beneficios tangenciales de la Teletón, que en lugar de integrar el tratamiento y la rehabilitación de discapacitados como un mínimo de la seguridad social, se sigue recurriendo a las jornadas de limosnas, llanto y melosidad del evento televisado. La cura no ha hecho sino prolongar la enfermedad.

Con la Teletón los políticos y los rostros de televisión suben en popularidad, los empresarios ganan enormes sumas de dinero y fortalecen sus marcas, mientras Don Francisco suelta una lágrima en cámara junto a un niño que no tiene manos, otros muchos se las restriegan detrás del escenario viendo cómo se disparan sus bonos de múltiples tipos. La caridad es inmoral y degradante, más aún si vemos el tipo de tráficos que se pueden incentivar a partir de ella. Ese altruismo a través del cual nos ponemos por encima de otros revela lo peor de nosotros. La solidaridad se ve pisoteada al momento en que empezamos a buscar súper héroes y súper causas en lugar de hacernos cargo responsablemente y con sentido de largo plazo de los problemas con fórmulas aterrizadas. Un esfuerzo nacional por generar un sistema público de salud probablemente dañaría en el mediano plazo los intereses del montón de mercenarios que sacan “bellos” números con la salud privada, mismo asunto con la educación y su elitismo picante en un país de pésimos resultados.

Recomponer la solidaridad hoy significa echar mano de fórmulas sustantivas, hacer la patria de nuevo luego del desmantelamiento que ha sufrido en las últimas cuatro décadas. Muy pocos sistemas nacionales nos quedan y las empresas donde se comprometieron los recursos de toda la nación hoy rinden jugosas utilidades para un puñado de personajes nada de anónimos. La hipocresía deberíamos dejarla a un lado y de una vez pagar y hacer pagar impuestos decentes, mejorar las seguridades de todo el país para que dejemos de ser unos miserables condescendientes que se acostumbraron a la limosna pegoteada para pasar a preocuparnos de que todos podamos tener una vida digna en serio.

Leonardo Valenzuela

Sociólogo

  1. Philippe Pons

    La verdad llevaba como 1 plana de respuesta… pero creo que sere más simple: la Teleton es un emprendimiento privado. Y a demostrado que se hace cargo eficazmente de su grupo objetivo.

    En terminos de eficiencia, los grados de corrupción o de sinergias negativas con otras empresas y politicos, o que los gastos operacionales lleguen a 2/3 de lo recaudado… si, toda la razon, pasa y es horrible.

    Pero no me queda claro si atacas esto ultimo o si atacas lo primero.

    Y tampoco me queda claro por qué algo que es iniciativa privada, debe ser absorbida por el Estado. Es como si COANIQUEM fuera del Estado.

    • Leonardo Valenzuela

      La Teletón se hace cargo de un problema de salud pública, función que a mi juicio debe ser llevada a cabo por el Estado, puesto que es rancio que se emplee una condición de salud como bono de inversión para segundas, terceras y enésimas intenciones. Mi punto está en que las excepcionalidades como la la Teletón se convierten en obstáculos para una discusión más amplia sobre el fortalecimiento de la seguridad social, y en tal marco de pensamiento creo que iniciativas como Coaniquem deberían formar parte de la seguridad social y no financiarse por limosnas. No creo que sean pocos quienes estén dispuestos a pagar más a cambio de tener un número mayor de seguridades en la vida, llevar a todas estas instituciones al arbitrio de la democracia creo que sólo les podría hacer un bien a sus fines y al país como signo de superación de etapas de miseria.

  2. Muy buena columna. Sin embargo, ¿cómo entregar herramientas de emancipación en una soiedad dominada por todo este blietzkrieg político-mediático-megógamo-porno-chabacano cultural? Parce una batalla ya perdida. Han sido años de dominación cultural por parte de las élites políticas y económicas. Cómo pensar en una nueva estructura quye emane de algún lugar que no sea la misma cultura dominante. Como bien piensa Beck, esto responde en cierta forma a la individualización de la vida política en la era postmoderna. Por otra parte, quienes se mueven por lo que Susan Sontag llama el signo de Saturno, ya están cansados de luchar. Citando a la misma Sontag, es paradójico que “justamente en la época que el hombre tiene todos los utensilios técnicos a su alcance para elevarse sobre sí mismo, no lo haga porque no tiene motivos para hacerlo”.

  3. José Tomás Guzmán

    ¡Cuanto había esperado para leer esta columna!

    Creo que en términos prácticos una política pública orientada a satisfacer un problema como este debe tener un nivel de ritualidad similar al que tiene la Teletón.
    Porque la eficiencia de la Teletón no está en los beneficios que incorpora al balance anual de una empresa, sino en su capacidad simbólica de “borrar con una mano lo que se hace con la otra”.
    Esa capacidad no es menor porque se relaciona con la culpa, y esta trasciende a cualquier cosa que se denomine como su origen. Puede ser el pecado, el dinero, las malas prácticas o el simple hecho de estar mejor que otro.
    Por eso pienso que es importante hacer políticas públicas con comunicación, y que los que critican la “comunicología” como algo malo es porque simplemente se encuentran al otro lado de la mesa.

    Mis saludos a Verdeseo.

  4. diego luna

    se te olvida que tu tambien formas parte del libre mercado o dime que nunca has ido a un mall o te has comprado una zapatillas de marca y en algunas cosas te encuentro razon como chantaje emocional que hizo la minera barrick con la gente de valle de huasco , pero la teleton es una iniciativa privada que si lo vemos desde un punto de vista practico es mas efeciente que el estado que es un monstruo que se mueve muy lento y por otra parte es un aporte de la sociedad civil en un area que el estado no puede o no quiere participar , en cuanto a las empresas que aportan en la teleton si muchas de ellas no cumplen con la normativa laboral o lo hacen de mala manera , pero la gente tampoco es tonta y sabe que tambien es un lavado de imagen , yo confiaria un poco más en la gente y no entablaria conclusiones que suponen superioridad intelectual que es casi lo mismo que la caridad mal entendida

    • Leonardo Valenzuela

      Estimado Diego, suelo ir a los malls y comprar zapatillas, ropa, libros y bastantes cosas más. Como lo señalas, soy parte del libre mercado, pero no soy el libre mercado ni el libre mercado es mi vida, aún más, el libre mercado puede tomar muchas formas y sin duda en la realización del mercado libre chileno la parte de libre del concepto deja mucho que desear. Al momento que se incorpora la subsidariedad como ideología del Estado nos enfrentamos a un retroceso de la seguridad social y un rol, a mi juicio, excesivo de los privados en cuestiones que son de interés público. La idea de que la gestión privada es más eficiente que la pública no se hace cargo de un elemento muy relevante que tiene que ver con la democracia, las decisiones públicas se realizan con atención a la responsabilidad que le compete a los poderes públicos con relación a la ciudadanía, las decisiones privadas responden casi exclusivamente a un número reducido de propietarios (menores costos de transacción, mayor eficiencia, pero sin democracia). Si estas de acuerdo con la toma de decisiones autoritarias y a espaldas de la gente aún cuando tales decisiones tengan implicancias públicas amplias, perfecto, pero no puedo estar de acuerdo con tal posición puesto que vulnera la libertad de quienes deben someterse a las grandes decisiones de grupos pequeños. En ningún momento he señalado que hayan tontos en este asunto ni menos pretendo dictar cátedra intelectual, no son los principios que nos motivan, lo que si me interesa es exponer una posición que busca hacer explícito que no todos están en la misma posición al momento de tener que tomar decisión o verse enfrentado a un problema. Con menor acceso a recursos y oportunidades, hay más chances de que tengas que ofrecer tu dignidad o integridad a cambio de migajas que para ti pueden ser muy valiosas. Nuestra propuesta es que para evitar la degradación de la solidaridad y la inmoralidad de la explotación emocional, es necesario que nos garanticemos entre todos, sin superioridades arbitrarias, las mínimas seguridades que aseguren una vida digna.

      • Luis

        ¿Pero qué es la ciudadanía si no la suma de actividades privadas? ¿Por qué es democrático solamente lo que se decide a través del voto? Un ejemplo extremo para destacar el punto: cada día escogemos lo que vamos a comer en la casa, ¿sería acaso mas democrático que hicieramos una elección para ver que es lo que toca comer hoy? Suena ridículo, ¿cierto?

        Sin embargo, es una decisión tremendamente importante, que tendrá efectos en mi salud, mi cultura (hoy quiero comida japonesa), mi disponibilidad de tiempo, mi presupuesto, etc. Muchas de las decisiones que quieres pasar al estado tienen efectos similares. De hecho, es difícil encontrar “decisiones [más] autoritarias y a espaldas de la gente” que las tomadas por organismos del estado. Una vez elegidos pueden hacer lo que quieran por años.

      • Leonardo Valenzuela

        La posición que defiendo es el derecho a poder participar de aquellas decisiones cuyas consecuencias afecten la propia vida. Las negociaciones a través de las cuales las familias seleccionan su dieta dan cuenta de métodologías bastante particulares, muchas veces en esa clase de episodios es posible encontrar problemas más amplios en las relaciones familiares (es difícil obviar la proximidad entre alimentación en intimidad). Concuerdo en que el estado puede ser sumamente autoritario y poco democrático, pero eso es una deficiencia de diseño prefectible, me parece totalmente insuficiente la representación como método democrático y prefiero la deliberación y la participación directa. Tengo claro que los costos de transacción pueden ser mayores, pero al mismo tiempo los atropellos y frustraciones ser verían reducidos.

  5. Natalia

    Excelente columna, estoy de acuerdo con la mayoría de los argumentos que expones. Se agradece la redacción clara y fluida.
    Más allá de recaer sobre las mismas inquietudes relacionadas con el lavado de imagen de las empresas y el morbo, me pregunto cuales son las posibilidades reales de que pudiesemos contar con un Estado de Bienestar que fuese capaz de absorver la seguridad social, incluidas las necesidades de dispacitados que en vista de no tener otra opción, deben recurrir a la Teletón.
    Estoy de acuerdo de que el Estado debe hacerse cargo y asegurar imperativamente estos mínimos sociales, pero me parece que no es la lógica que “se lleva” hoy. No podemos importar la misma idea de Estado de Bienestar que tuvo su auge varias décadas atrás, no es secreto para nadie que ese Estado que escribimos con mayúscula casi por nostalgia no es el protagonista de las historias.

    • Leonardo Valenzuela

      Muy de acuerdo Natalia. La idea del “E”stado de bienestar al estilo pre ’68 es a estas alturas añoranza adolescente, sin embargo, confío plenamente en la posibilidad de un mínimo de seguridades en áreas críticas como salud, educación e incluso transporte público, que retire de la preocupación inmediata la necesidad de sobrevivir.

      Gracias por tu comentario!

  6. Luis

    Una solución estatal utilizaría, al menos en parte, recursos obtenidos por coerción. Como individuo no tengo la opción de no pagar impuestos directos (como a la renta) o indirectos (como el IVA). Una vez que esos recursos han sido colectados yo no puedo escoger en qué se van a gastar en particular. A lo más alguien podría argumentar que hay cierta direccionalidad, pero diluída, cuando uno vota en elecciones generales.

    La Teletón es una actividad privada en la cual cada persona tiene la posibilidad de participar o no (yo no lo hago, por ejemplo). Es decir, los individuos tienen la opción de apoyar las causa—si les parece pertinente—o no. ¿Es cebollenta? Sí. ¿Explota el sentido de culpa? Por supuesto. Pero lo mismo hacen los políticos para ser elegidos y después disponer del uso de recursos de parte de TODOS los chilenos, le guste a uno (o no) el destino final de esos recursos. Es cosa de leer las noticias para enterarse de que en muchas ocasiones esos recursos no son gastados sabiamente.

    Al fin y al cabo hay un problema que debe ser solucionado; pero no es un problema de salud pública, sino que de individuos. No es una epidemia de lisiados, sino que un conjunto de enfermedades que afecta a un número relativamente pequeño de personas. Personalmente prefiero una solución privada, porque claramente no tengo una fascinación positiva con “El Estado de Bienestar”.

    Ciertamente la contribución de empresas tiene muchas veces un elemento de propaganda: es un aviso en momentos de alta sintonía. Por otro lado, las empresas cumplen con su rol social al generar empleo y no tienen por qué disculparse mediante donaciones y contribuciones a esta catarsis colectiva.

    • Leonardo Valenzuela

      Probablemente las empresas si creen que deben pagar por algo, el marco de acción de la empresa no se acaba en sus relaciones laborales y muy por el contrario tiene profundas y diversas ramificaciones, donde el factor ambiental es uno de los que alcanza mayor relevancia.
      Ese número según tu pequeño se suma a otras condiciones de salud que comprometen la posibilidad de muchas personas de llevar una vida digna.
      Definir las prioridades o directamente las inversiones específicas no me parecería una idea absurda.

      • Luis

        El “probablemente…” es especulación. Claramente las acciones de una empresa tienen efectos multivariados y se mueven dentro de marcos legales y éticos establecidos por la sociedad (condiciones laborales, legislación ambiental, etc). Sin embargo, su función social primaria se cumple cuando i- desarrollan productos o servicios que la gente desea o necesita, ii- proveen empleo y iii-generan riqueza.

        El número “relativamente pequeño” que mencioné debería ser ayudado a tener una vida digna; mi posición es que no tiene que ser necesariamente el estado el que lo haga. Adicionalmente, la solidaridad parte de los individuos; un institución no puede ser solidaria, como tampoco un objeto.

  7. Robert Petitpas

    Muy interesante la columna. Siempre me he preguntado cuanto ganan las empresas en la Teletón. Acaso podrían dar el balance de sus ingresos con Teletón y luego explicar si su aporte proviene solamente de recaudado extra por ser parte de la Teletón o además aporta más allá. Deberían decir, al subir al escenario, que están orgullosos de presentar la suma “x”, que fue un aporte de la gente al comprar los productos. De todas formas ese no debería ser el medio de preocuparse de los incapacitados, y mientras lo sea debería ser menos hipócrita.

    Respecto al último comentario de Luis; los marcos en los que se mueven las empresas, muchas veces más que éticos son legales (y muchas veces al margen), hay muchos ejemplo de falta de ética en el márketing ambiental.
    Que las empresas producen productos y servicios que la gente necesita y/o desea; no nos olvidemos del lubricante del mercado; la publicidad. La inversión, y por ende la invasión publicitaria claramente no es solo para informar (ya todos saben que existe coca-cola y es refrescante [?]), sino que para mantener el deseo sobre el producto, y crear “necesidades”.
    Proveer empleo; si se producen empleos; pero de que tipo? también hay problemas de condiciones laborales (minería, salmoneras y muchos otros), y empleos que no empoderan y no capacitan.
    Generar riquezas: para quien? que pasa con la brecha entre los gerentes y los trabajadores de más abajo (Chile tiene una altísima desigualdad social). Podían bajar un poco las utilidades de los accionista de la mina San José y mejorar las condiciones de seguridad? tal vez estaban operando al límite; pero te aseguro que los dueños tienen una vida bastante buena; así que o ganas menos e inviertes en tu mina o ciérrala ya que es ilegal y poco ético operar así; mejor cesante que muerto (o con una pierna menos).

    saludos

    • Luis

      Robert, los marcos legales y éticos existen, otra cosa es que alguna gente no quiera cumplirlos. Creo que a mucha gente le haría bien la “prueba de la mamá”: ¿Qué diría mi mamá si supiera que estoy haciendo X?

      Estoy de acuerdo en que hay muchos problemas en el marketing ambiental: pero de ambos lados. Hay empresas que promueven productos y servicios como positivos para el ambiente cuando no lo son, desde agua embotellada a vacaciones en destinos exóticos. También hay organizaciones ambientalistas que promueven problemas que no son tal (o cuya magnitud es mucho menor) porque son más fáciles de vender que los problemas más importantes. “Cute and cuddly” le gana a lo relevante.

      Yo creo que el centro del problema del mercado laboral chileno es la escasa educación de muchos trabajadores, lo que los hace fácilmente reemplazables (son una commodity). Esto apunta a que una de las grandes tareas del Estado Chileno, en conjunto con el sector privado, es mejorar la calidad de la educación entregada a sus habitantes.

      Tú podrías crear una empresa, y estar dispuesto a pagar buenos sueldos, darle poder a tus empleados, etc. Sin embargo, la única manera en que eso va a funcionar es que tus empleados generen más de lo que cueste proveer esas condiciones. Eso no va a suceder con alguien que tiene una educación mínima.

      Saludos.

  8. Sergio

    ¿Existirà algùn sociologo en nuestro pais que no sea un resentido y amargado social, partidario de un papa Estado que solucione (en teoria) todos los problemas del pais, y que no sueñe en las noches con otra cosa que no sea esquilmar mediante impuestos a todo aquel que se esfuerza màs por ganarse un mejor futuro para el y sus hijos?
    Creo que la nefasta influencia de los sociologos formados en nuerstras universidades es màs preocupante que las posibles males , que si los tiene pero por otro lado, la Teleton.

    • Luis

      Sergio, yo también estoy en desacuerdo con lo escrito en este artículo, pero de manera civilizada. Estamos tratando de tener una discusión inteligente y constructiva, exponiendo diferentes visiones sobre un tema interesante. Los ataques personales denotan pobreza de argumento y falta de cortesía.

      Saludos.

  9. Christian

    la estrategia ha sido efectiva…cubramos el fondo del asunto con colores, risas y emociones fáciles… y mientras tanto sigamos generando riqueza para los mismos de siempre pues todo es posible de negociar…esa lógica me parece cotidiana en salud con la enfermedad en educación con la ignorancia en seguridad con la vejez. en el medio ambiente con la riquezas naturales y así interminablemente…dejemos la ingenuidad de una vez y recuperemos una ecología sustentable de la política pública perfectible de manera permanente…
    saludos

  10. Rodrigo Mena

    Excelente columna en su redacción clara, precisa y por sobre todo, porque se atreve a poner en reflexión y discusión temas que a muchos les asusta tan solo plantear. Poner en duda -reflexión, conversación, argumentación- las acciones que tienen por pancarta el sufrimiento de niños, seres hambrientos, mujeres desempleadas o golpeadas suele ser visto como algo “malo”… Sin emabrgo creo nuestro valor como ciudadanos es justamente reflexionar de los eventos que ocurren en nuestra sociedad, informarnos de ellos y uno tener las capacidades de elegir si participa de ellos o no.
    Felicito ésta columna y su autor, que nos obliga a estar atentos a nuestro mundo y sobre todo, a aquellas acciones que históricamente han tenido más de una cara, como la solidaridad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: