Relaciones púdicas


Por Alejandra Mancilla en El Ojo Parcial.

La semana pasada se cumplieron 15 años desde que el escritor nigeriano Ken Saro-Wiwa fue ejecutado junto a otros ocho activistas por el gobierno militar de la época, acusados de un crimen que nunca cometieron. Saro-Wiwa y otros miembros de la tribu Ogoni de ese país protestaron contra la política poco transparente que la gigante petrolera Shell llevaba a cabo, al parecer coludida con el dictador de turno. Aunque Shell nunca admitió responsabilidad alguna en la condena de sus pacíficos opositores, 1995 se transformó en su annus horribilis, con vigilias y demostraciones que sepultaron – si es que alguna vez la tuvo – su reputación de honestidad y juego limpio. Hoy han salido a la luz nuevos documentos que muestran cómo la compañía después del episodio se concentró no tanto en limpiar los pozos de agua contaminada en tierra Ogoni, cuanto en lavar su imagen. Para ello, su equipo de relaciones públicas construyó una estrategia que fue desde formar “vínculos duraderos” con editores de agencias y medios hasta construir colegios en las aldeas afectadas. (Junto a las canchas de fútbol, éstos parecen ser un clásico de las multinacionales que buscan comprar conciencias locales a precio de costo).

En la actualidad, Halliburton explota gas natural por diferentes rincones de Estados Unidos, mediante un proceso llamado fracturamiento hidráulico, mediante el cual se inyecta a alta presión un chorro de agua, arena y químicos que rompen el suelo y hacen brotar el gas. Todo bien, si no fuera porque existe el riesgo de contaminar las napas subterráneas adyacentes. Esto es lo que denuncia el reciente documental Gasland de Josh Fox, con la inolvidable imagen de un hombre que prende el agua de la llave con un fósforo. Sí, la misma agua que alguna vez le había servido para beber, bañarse y lavarse los dientes. En lugar de organizarse, quienes han sufrido los efectos de este proceso hasta ahora luchado separados, y han recibido compensaciones nimias, desde filtros de agua hasta un par de miles de dólares para comprar agua embotellada y olvidarse del veneno que corre por sus cañerías. Por supuesto, Halliburton nunca ha admitido responsabilidad alguna y ha vendido su producto, el gas natural, como el paradigma de las energías limpias. Además, se ha negado a revelar los químicos usados en el proceso.

Hace unos años, reporteando el proyecto Pascua Lama de Barrick Gold, le pregunté a su relacionador público cómo era eso de trasladar glaciares de un cerro a otro, según aparecía en su Estudio de Impacto Ambiental. Sin arrugarse, me respondió que habían contratado para ello al experto mundial en el tema y que no había de qué preocuparse. Yo, arrugándome en extremo, consulté con glaciólogos y geólogos de diferentes universidades del mundo si esto era posible. Y, por supuesto, recibí como respuesta un gran y exclamativo “¡No!”. La compañía luego quitó esa parte del estudio que no resistía análisis, y su equipo de RRPP siguió sonriente como si nada.

Un fenómeno preocupante es cuando las relaciones públicas dejan de ser púdicas y se transforman en concubinato con poderes corruptos, compra de voluntades y mentira sonriente. Entonces se transforman en “prostitución pública” o “relaciones impúdicas”. Y le hacen mal a los que intentan hacer su trabajo respetando un mínimo código de ética.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: