Verdeseo

El olvido


Los problemas medioambientales hoy en día se asocian principalmente a malas prácticas y formas de vida del ser humano, las cuales lejos de ser “naturales”, son producto de un proceso de evolución y cambio en la forma que nos relacionarnos con nuestro medio, las demás personas y nosotros mismos. Todas las culturas antiguas –americanas, indias, asiáticas, africanas y eslavas, entre otras– promovían un modo de relación con el entorno y los demás basados en la premisa de la interconexión entre todos los seres y lugares. Parte de nuestra problemática nace de haber olvidado esa interconexión y acto seguido, que esa interconexión nos hace ser responsables de nuestras acciones como también, de lo que dejamos de hacer.

Uno de los problemas esenciales y basales de nuestro sufrimiento y de la problemática llamada verde recae en el olvido.

Nuestros intentos actuales de ser más ecológicos, de vivir de modo más “sustentable” parecen ser un intento de combinación entre el modo de vida actual moderno, tecnológico y asistido, con el modo de vida que tuvieron nuestros ancestros. Hemos olvidado cómo vivir en contacto con nuestro entorno, con los otros y por sobre todo, con nosotros mismos.

Hemos olvidado y desarrollado una sociedad que nos separa de un contacto real con la naturaleza, un contacto real con el otro y con nosotros mismos. Nunca olvidaré una visita realizada al Buin Zoo donde había un grupo de niños en un taller de dibujo a quienes les habían dado la instrucción de dibujar un pollo. Mi sorpresa y profunda pena surgió cuando escuché a un niño explicar lo que yo había interpretado como una ampolleta (pensando que el niño no había entendido el ejercicio): “Es un pollito, un tutito, olvidé la servilleta”. Pensé que eso era todo, pero ver la cara de los niños al ver a los verdaderos pollos, a las gallinas y gallos fue aún más sorprendente. Negaban con todas sus fuerzas lo que veían: que esas aves de colores negros, desplumados y hasta verdes eran pollos.

Ver y escuchar a esos niños era ver y escuchar a los adultos del mañana, y por qué no, a los adultos de hoy: “El cambio climático no es real, nosotros no afectamos nuestro entorno, todo es un proceso cíclico y natural”. Esos niños vivían alejados de la verdadera naturaleza y de SU verdadera naturaleza. Nosotros, la mayor parte tiempo vivimos igual. Hemos olvidado no sólo cómo vivían nuestros antepasados sino, y más grave, para qué y por qué vivían así. No digo que debamos volver a vivir con taparrabos, pero si no hubiéramos olvidado para qué y porqué vivían así, todo sería muy distinto.

Hemos olvidado a los menos tres puntos primordiales: todo se encuentra interconectado y en todo se puede hallar el universo, como versa el maestro y poeta vietnamita Tich Nhat Hanh. Segundo, sin conocer no podemos comprender, sin comprender no podemos vincularnos, y sin vincularnos no podemos conocer. Tercero,  hemos olvidado vivir en comunidad y ser responsables, no sólo de lo que hacemos sino por sobre todo, de lo que hemos dejado de hacer.

No hay muchas cosas nuevas que aprender, pero sí bastante mundo para ser recordado, escuchado y aprehendido. Una vez que comenzamos a escuchar y ver los vínculos, que nos hacemos sensibles al mundo y a los otros, debemos comenzar a actuar

El principal problema, como hemos dicho, es el olvido. Y puesto que hemos olvidado los vínculos, con ello también la comprensión profunda que nos moviliza a la acción. La participación ciudadana es aún un tema débil en nuestras sociedades, que ha sido abordado obligando (en el ámbito de los Estudios de Impacto Ambiental) a los proyectos de inversión a contemplar en sus evaluaciones el informar y consultar a la ciudanía respecto al proyecto, pero no se han desarrollado aún suficientes políticas públicas orientadas a educar, apoyar y fomentar desde la ciudadanía una real participación (por lo anterior no se quiere dejar de valorar que el ámbito ambiental es el único en Chile que tiene de modo institucionalizado, normado y obligatorio las observaciones ciudadanas en la evaluación  de cualquier proyecto de inversión).

Al día de hoy hemos visto un incremento de los grupos organizados y movilizados frente a proyectos de inversión y su impacto ambiental, pero esa función aún sigue residiendo como un efecto contestatario ante un riesgo inminente que se nos plantea, y sólo en los menos casos, como un proceso de desarrollo previo incluso a la noción inminente de un riesgo. Es decir, la ciudadanía se organiza y actúa en base a la noción de riesgo (peligro inminente y posible), pero no se ha organizado para educarse y recordar lo olvidado.

¿Es un rol de la familia, de las escuelas o del Estado el de recordar y dejar en el olvido lo olvidado? Según se logra ver en las raíces del ecologismo profundo, la carta a la tierra, la huella ecológica o la ecología política: es un rol de cada uno de nosotros. Si primero que todo, no nos conocemos nosotros mismos como personas, no aprendemos formas de vivir con mayor conciencia, no podremos formar familias que eduquen niños con mayor vocación de participación. Luego de eso, debemos actuar en el mundo, aumentando la cohesión y participación social en diferentes esferas, desde nuestros barrios, hasta nuestra nación. Si algo no nos parece justo, en vez de quejarnos con nuestros cercanos, hacemos algo concreto para poder cambiarlo, de cualquier otra forma somos también participes de que lo injusto perdure.

El cambiar cada uno, recordarnos lo que somos, no es un acto subjetivo, “volado”, o un cliché, sino que es en sí un acto político, sobre todo de política pública. Toda política pública requiere de bases sociales, tanto para ejecutarse como inicialmente para ser levantada como una necesidad ciudadana. Estas condiciones mínimas de todas las políticas públicas para desarrollarse de forma robusta, requieren de una ciudadanía organizada, la cual su vez requiere de políticas públicas que levantan sus demandas y la articulen en programas. Ahora bien, el acoplamiento de ambas esferas  no es un proceso sencillo, sobre todo cuando hay operadores encargados por un lado de levantar las demandas (o crearlas), otros de erigir las políticas, y otros trabajando en generar las bases sociales para que esas políticas puedan tener frutos. No basta con que seamos expertos levantadores de información, ni excelentes arquitectos de proyectos, debemos ser eso y al mismo tiempo formadores de las bases sociales para la operatividad de las soluciones.

Las causas del olvido se sustentan en muchos puntos a ser reflexionados, pero alguno de estos recaen en la instrumentalización del mundo moderno, que genera una suerte de mediación de todos nuestros medios básicos y acciones con su fuente en la naturaleza. Así también, otros autores (por ejemplo y en algún punto Ulrich Beck) plantearán que el mundo moderno globalizado hace que cada vez sea más intangible y casi imposible reconocer todas las redes de producción y coordinación detrás de cada proyecto de inversión, de cada producto que usamos y hasta de cada pensamiento que tenemos. Otra causa a dejar abierta al debate se encuentra en la educación formal, la cual ha tendido a habilitar a los niños para ser funcionales a los sistemas productivos y estrategias de desarrollo de los países, más que formarlos íntegramente como ciudadanos y además, enseñan que el centro de la existencia está en el ser humano y no que éste es una pequeña molécula de todo el engranaje (está teoría se puede encontrar expuesta en los modelos educacionales Montessori). Por último, también se ha planteado que una de las principales razones de la destrucción ambiental viene dada por la pobreza, toda vez que las personas pobres, en un proceso entendible de supervivencia, olvidan lo acá mencionado para primero poder vivir. Cada uno de estos puntos o causas como otros existentes dan para un gran debate, más aún afrontar cada uno de esos pasa en primer lugar por tener ciudadanos activos, informados, participativos y vinculados.

Por lo anterior es que ser ecologista, verde, medioambientalista hoy, es ser en acción. Operadores y gestores de políticas públicas pueden haber muchos, la diferencia de los verdes debe estar en  ser muy buenos gestores de políticas públicas, pero con el plus de ser también constructores en nuestras vidas cotidianas de las bases sociales para que esas políticas tengan eco y resorte. No debemos ser ilusos y creer que el mundo se cambia con buenas intenciones, tampoco sólo de buenos proyectos, sino de ambos. El problema según lo veo, está de la falta de compromiso con lo que se profesa, hemos olvidado vivir conectados y comprometidos, informados y reflexivos. Como dice el nombre de ésta página, ser verde y el deseo de lo verde no son caminos paralelos, ser verde es vivir ese deseo.

Rodrigo Mena

Sociólogo UAH

 

  1. Ignacia Arteaga

    Rodrigo, felicitaciones por tu columna. Comparto ese llamado a la acción, a crear las bases sociales para que cualquier proyecto que se piense o se implemente tenga sustento en el tiempo y responda verdaderamente a lo que importa. También comparto contigo que al hombre y a la mujer se nos ha olvidado muchas veces que no lo podemos todo, y que hay cosas irreversibles que incluso “la ciencia” no puede superar. Aún así, quedo con un dejo a nostalgia; verdaderamente no sé si el tiempo pasado fue mejor, es cosa de ver los desastres ambientales que ya se produjeron; creo que al menos hoy la sociedad civil está más consciente, aunque falte un largo trecho para llegar al compromiso real. Finalmente, refugiarse en el pasado no permite actuar aunque sí tener fundamento para él.

    • Rodrigo Mena

      Nacha, Muchas gracias por tu comentario. Muy de acuerdo con la observación respecto a lo antropocéntricos que nos creemos los seres humanos, al punto de creer que todo lo podemos sin respetar y aceptar que hay procesos mayores y mejores que nosotros. Concuerdo contigo que el pasado no es necesariamente mejor, y tienes razón que la columna deja y tiene un dejo de nostalgia… y aunque no hay que refugiarse en el pasado, siempre debemos pararnos con conciencia de la historia* para lograr mantener vivo hasta hoy lo mejor de los tiempos pasados y por supuesto, reconocer qué no debemos repetir. En ésta línea y como creo dices tu, toda sociedad civil debería contemplar en sus acciones un pre-aprendizaje de la historia de su causa.

      * No puedo dejar de pensar cuando hablo de historia en la “brillante” idea del gobierno actual de recortar la horas de historia porque hacen mal a la comprensión lectora entre otras doctas y profundas razones. Nada que decir al respecto…

  2. Pema- Ale Domingo

    Absolutamente de acuerdo con cada palabra de tu artículo. Hay un olvido general en la perspectiva y el modo de vivir de las personas y un sistema que funciona patra perpetuar este modo de vida.

    Hay una perspectiva antropocéntrica y egoísta de ver la vida, pensando que todo lo que hay en el universo es para que nosotros como seres humanos le saquemos provecho y explotemos todos los recursos disponibles. Yo me cuestiono seriamente: “¿Cómo tenemos la desfachatez de decir que somos los seres más evolucionados de la existencia?” Depende de qué llamamos por evolución, pero si a evolución nos referimos a un estado de conciencia más elevado, considerando la interdependecia de todo con todo y realizando cada acto con esa luz, entonces creo que estamos mal encaminados en dicha evolución.

    Muchos modos de educación más “alternativos” se preocupan del entorno y de mostrarnos esta intercponexión, son los sistemas educativos relacionados con la educación cósmica: Montessori, Waldorf …
    Así que hay esperanza, hay niños que están adquiriendo esa conciencia y aunque sean poquitos… hay una luz de esperanza que el cambio es posible y que algún día vamos a ahacer de este mundo un lugar de amor, de esperanza, de compasión, de alegría y der plenitud.

    • Muchas gracias Pemita!
      Muy de acuerdo con que estamos en un sistema que perpetua una forma y modo de vida determinado, el cual como bien dices nos entrega (creo en buena parte por el modelo educacional que tenemos) una visión de la vida muy antropocentrica y que nos aleja de una visión e la vida más en conciencia…
      En esta linea, concuerdo contigo y creo plenamente que un cambio grande debe venir desde el repensar nuestros modelos educacionales y junto a esto, comenzar a considerar más en serio otros modelos… sin duda desde allí comenzaremos a tener niños que crezcan como adultos con una nueva visión. Ahora bien, estos niños también necesitan adultos que los sepan guiar… por lo cual nuevamente, el trabajo es a todos comprometernos.

      Gracias nuevamente por leer, comentar y compartir… por invitarnos a pensar desde la educación y por sobre todo, por ser parte de esa generación de educadores que se esfuerzan por cultivar en cada niños la mejor semilla y además, regar en ellos lo mejor que cada uno puede ser! Eres un orgullo de educadora y guía.

      Saludos y un abrazo

  3. Victoria Ekelund

    Los seres humanos lamentablemente nos jactamos de tener un nivel de desarrollo superior, pero la verdad es que hemos evolucionado mucho en la parte de tecnología, pero retrocedido a años luz a lo que otras civilizaciones muy antigas en este planeta practicaban. Lo que evidentemente no pudieron llegar con su legado a nuestros días ya que este tipo de práctica para el sistema actual no es rentable.

    Lo que me reconforta es que existen muchas personas hoy en día que están aportando su granito de arena a la masa reinante para revertir el proceso actual de vidas que estamos teniendo.

    • Muy de acuerdo en la observación que en estos tiempos confundimos la técnica con la función de ella… la técnica se juega su valor en su funcionalidad, sin duda muchas tecnologías han sido un gran avance para el ser humano y puede ser que de la mano de ellas podamos revertir muchos efectos negativos actualmente existentes, pero finalmente la técnica no es autómata y depende de nosotros el cómo, cuándo y para qué la usemos…
      Sin duda hay gente que está aportando su granito de arena y creo estas personas son muuchas más de las que podemos percibir… como decía un poeta “los abrazos son menos sonoros que las bombas, pero en el mundo cada día hay más abrazos que bombas”. Si uno recorre un rato por interne,t verá que hay muchos grupos de personas buscando hacer algo frente a la incomodidad que ven en este mundo, el punto es como apoyarnos todos, cada día en ese camino; un primer paso creo es comenzar a actuar en consecuencia.
      Muchos saludos Vicky y gracias por leer y comentar.

  4. Juan Patricio

    En la medida que en el mundo prime “lo económico” las cosas se mantendrán igual, lo que es peor, se agudizará, por lo tanto todos los esfuerzos deben concentrarse en modificar “la prioridad”.

    • Estimado…. me quedo con la última frase: “Los esfuerzos deben estar en modificar la prioridad”… Es muy cierto, muchas veces me veo diciendo no tengo tiempo, no tengo ganas para o Y, pero la verdad es que cada vez que eso ocurre es porque estoy priorizando otra cosa.
      Sin duda modificar la prioridad, supone el trabajo bello y laborioso de determinar que es realmente una prioridad en nuestra vida hoy en día…. esto en línea a la economía me lleva a pensar que el problema puede no ser lo económico, ya que lo económico es lo relativo a la economía y esta última en su acepción griega-latina puede ser leída como “la administración de nuestro hogar o patrimonio” y justamente el discurso medioambiental apunta a cómo modificamos nuestras prioridades, en función de una correcta administración de lo que tenemos para todos.

      Muchos saludos y gracias por recordamos que es esencial repensar nuestras prioridades día a día, ya que muchas veces caemos en el olvido de lo esencial.

  5. heidi dettwiler

    Felicitaciones por tu articulo, gracias por recordarnos lo olvidados que estamos. Hace poco rato vi un documental de la matanza de delfines en Taiji, Japon. Ver aquellos dos bandos, por un lado, los perpetradores de la horrenda masacre colectiva de los bellos e inteligentes delfines, por otro lado, la actuacion intrepida, valiente, y ejemplar de aquellos activistas pacificos y jugados que conformaban el equipo de filmacion! Que dualidad tan abierta, que fuerza en el juego de oposicion del amor y el odio! Y sabemos que esa crueldad innombrable causada a los delfines – tanto en Japon como en otros lugares del planeta- ha sucedido una y otra vez entre seres humanos: nos hemos destrozado mutuamente en guerras, cruzadas, invasiones, conquistas de la tierra, del mar y de ideologias. A menos que nos detengamos y de verdad comencemos a recordar nuestro proposito y nos sepamos definitivamente conectados con todos y con todo, a menos que seamos capaces de sentirnos a nosotros mismos incluidos en ese pulso universal, no dejaremos de dañar a lo otro ni a los demas, pues seremos ciegos una vez mas al daño que estamos fabricando para nuestro minuto siguiente, para nuestro futuro individual y colectivo. Estoy de acuerdo contigo Rodrigo: es esencial salir del olvido y actuar!

  6. Hermoso post. Gracias por recordarnos las cosas que a veces preferimos olvidar….todos existimos con un propósito, y creo que esa es una de las razones por las que viniste a este mundo: para ayudarnos a recordar
    Primito, con tu sabiduria innata y amor por la vida, iluminas el día a día de las personas que te rodean. Espero que lo tengas claro.
    No dejes nunca de actuar por y para lo que crees, y tampoco de invitarnos a acompañarte
    Te quiero primito!!

  7. Maria Ignacia Jarpa

    Rodrigo te felicito por tan buen análisis. Tus palabras reafirman mi sensación de que el hombre se olvidó de que es parte del reino animal, llenos de soberbia marcamos una diferencia al relacionarnos con nuestro ambiente…
    Que miedo me da cuando veo esos niños que citas (Buin Zoo) que no conocen la tierra, ya que las consecuencias son tanto para nuestro planeta como para ellos. Niños, adolescentes y adultos que dejan de sentir (o que nunca sintieron) la vibración de la naturaleza…para mi es imposible que alguien cuide algo que no conoció primero…
    Espero que todos nosotros aportemos en el día a día, nos preocupemos de hablar, concientizar y educar, a los niños (y adultos) que nos rodean.
    ¡Volvamos a darle valor a las cosas que merecen la pena!

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