Verano 2011: ¡Estudiantes para la casa!


Siguiendo con las sorpresas y cambios repentinos de fin de año y el verano (cuando las personas están en otras cosas o de vacaciones), este año los estudiantes (educación media y superior) se quedarán en la casa. Sí, porque si usted no posee los $520 (bus) o $600 (metro) que cuesta movilizarse por Santiago, mejor no lo intente (o bien, sea uno más de los que no pagan).

Así es, a pesar de las anteriores promesas, este año las reglas del juego han cambiado de nuevo y por supuesto sin consulta ni información previa. Desde el 14 de enero, en el caso de los estudiantes de básica y media, y desde el 28 de enero para los estudiantes de educación superior, hasta el 21 de febrero del 2011, dejará de operar en la Región Metropolitana la tarifa rebajada escolar. Los estudiantes deberán pagar la tarifa normal de un adulto.

Lo anterior no sólo es pasar a llevar acuerdos alcanzados por los mismos estudiantes movilizados durante el gobierno de Bachelet, sino que también tiene implicancias prácticas y concretas que rara vez se discuten en nuestro país.

¿Qué está detrás de los subsidios y las rebajas en los sistemas de transporte público? En muchos países desarrollados (nuestra eterna aspiración), el transporte se encuentra subsidiado (atención, todo el año) para adultos mayores, estudiantes, personas cesantes, con discapacidades, entre otras condiciones. ¿Por qué? Porque es una forma de integración social y de aumentar la calidad de vida de las personas. Si nuestros estudiantes no pueden salir de sus casas con libertad (pensemos que no trabajan y si lo hacen, lo harán en trabajos mal remunerados, como es la tónica en nuestro mercado laboral), no pueden aprovechar justamente estos meses de vacaciones en cuestiones que pueden ser fundamentales en su formación como futuros(as) adultos(as) y ciudadanos(as).

El movilizarse implica poder participar de organizaciones y actividades. Implica poder salir a visitar un museo, a tocar un instrumento, a participar como voluntario de alguna organización, o simplemente a conversar con un amigo. Es parte integral de una sociedad donde los jóvenes pueden participar de lo público, no sólo estando en sus casas si sus medios no les permiten costear el sistema de transporte santiaguino (que ya es excesivamente caro si miramos los ingresos de las personas y qué proporción ocupan).

Pequeños cambios como estos marcan nuestro día y día y la vida de muchos de formas imperceptibles, pero fundamentales. Nadie se entera mucho y mucho no pasa. Causas cotidianas como estas requieren de la voz y acción urgente de todas y todos los ciudadanos.

Colombina Schaeffer

Socióloga UC

Columna publicada por Colombina en Sentidos Comunes.

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