Verdeseo

I HidroAysén, ¿una calle sin salida?


Además de los daños ambientales y sociales que reviste el proyecto HidroAysén (HA) existen otros perjuicios menos conocidos y que se refieren al impacto de este proyecto en el mercado eléctrico. Todo indica que su huella económica sería profunda y duradera. La realización de HA desincentiva y retrasa la entrada de opciones realmente limpias y sustentables, e impide la diversificación de los actores en uno de los mercados eléctricos más concentrados del mundo.

De realizarse HA, la participación de las tres grandes generadoras del SIC (Sistema Interconectado Central) (Endesa, Colbun y AES Gener), pasaría de 75% a más de 90%. Esto genera el riesgo de que el mercado se inhiba o se torne poco transparente. De acuerdo a la IEA (International Energy Agency), el mercado eléctrico chileno tiene una actitud negativa hacia los nuevos entrantes y pequeños participantes que deben competir en un mercado altamente concentrado. Esto ha sido destacado como un serio impedimento para el desarrollo del sector de las energías limpias (Dufey 2010).

Merced a un problema estructural de país, donde la reiterada postergación de una política energética tiene como objeto la desregulación, la posibilidad de que un gigante como HidroAysén sea aprobado es alta. La neutralidad tecnológica defendida es todo menos neutral -beneficia a los más grandes, a los que ya están, a los que tienen poder de mercado- de tal forma se consolida una subvención encubierta, donde el costo marginal es el dogma que privilegia la obtención de energía más barata, sin internalizar las externalidades negativas detrás de las opciones disponibles. Este criterio de compra usado por el Centro de Despacho Económico de Cargas (CEDEC) favorece a las megacentrales hidroeléctricas y a las plantas a carbón, en perjuicio de opciones más sustentables. Qué decir de incorporar los beneficios, o discriminar positivamente a aquellas fuentes de energía más limpias.

La propaganda de HA abunda en el hecho de que a diferencia de las termoeléctricas a carbón su proyecto tiene una mínima huella de carbono sin embargo, su huella de carbono está lejos de ser inocua. De acuerdo a investigadores del MIT, las emisiones de CO2 de HA son significativas: al menos 3 millones 770 mil toneladas de CO2 generaría la construcción y operación de los embalses, en tanto que la línea de transmisión produciría al menos 8 millones 959 mil toneladas. Estas estimaciones consideran sólo la construcción y el transporte, y no la huella de carbono de los materiales utilizados y el cambio de uso de suelo (inundación, pérdida de sumideros y almacenaje producto de la deforestación). En el mundo, las inversiones energéticas bajas en huella ecológica (que implica todo el proceso y los recursos afectados) son las únicas consideradas seriamente como mitigadoras del cambio climático.

La pregunta que muchos se hacen es la siguiente: ¿Puede la eficiencia energética (EE) y las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) llenar el vacío que implica la no construcción de HA? Si partimos de la base que el plan de obras de la Comisión Nacional de Energía (ahora Ministerio de Energía) tiene cubierto la demanda eléctrica hasta avanzada la década del 2020, entonces la EE y las ERNC pueden ser una alternativa real; si y solo si, las autoridades asumen de una buena vez un rol activo en materia energética y dejan de evadir su responsabilidad apelando a la subsidiaridad del Estado.

No son pocos los estudios propiciados desde el gobierno y el congreso dirigidos a conocer las potencialidades de las ERNC en Chile. Sus conclusiones no son muy distintas a las apuntadas por universidades y organismos internacionales. Chile es uno de los países con mayores potenciales naturales para su desarrollo, y de quererlo, podría convertirse en un gigante en el desarrollo de ERNC. Sin embargo, estas conclusiones no hacen más que ahondar la brecha existente entre las posibilidades y la esquiva realidad.  Para muchos de quienes participan de la toma de decisiones, o cuentan con el peso suficiente para incidir en quienes lo hacen, el posible aporte de las ERNC y de la EE seguirá siendo marginal; para estas personas los mecanismos de incentivo son más que suficientes. Cuesta entender el contrasentido: a pesar de nuestros dones naturales debemos conformarnos a que la solución provenga de megaproyectos hidráulicos y otras tantas termoeléctricas a carbón. La razón: las ERNC no son competitivas respecto a las fuentes tradicionales. ¿Y cómo van a serlo si se les abre sólo un resquicio de la puerta? Ante esta realidad inexorable se nos dice que HA es mejor que las plantas a carbón, como si realmente la construcción de una significara la supresión de las otras.

En aquellos países donde las ERNC son una realidad exitosa (Alemania, España, Dinamarca) además de algunos estados como California, el sistema usado para estimular su desarrollo implica intervenir el mercado obligando a las distribuidoras a comprar la electricidad proveniente de ERNC a determinadas tarifas (feed-in tariff). En total, más de 60 jurisdicciones en el mundo han adoptado este sistema, incluso China y la India estudian su implementación. En 2008, un detallado estudio realizado por la Comunidad Europea concluyó que  “el régimen de feed-in tariff, generalmente constituye el sistema de apoyo más eficiente y eficaz para la promoción de las ERNC”. Pero osar tocar el mercado en pos de un bien mayor y general constituye un sacrilegio en el país más neoliberal del mundo. Así, debemos conformarnos con un sistema de cuotas, ambiciosamente acomedido, ideal para el greenwashing de las mismas generadoras.

Las ERNC no son opciones altruistas, son un buen negocio en la medida que se impulsen y respondan a una política de Estado. Si bien llevamos años de retraso político y tecnológico que nos separan de la vanguardia, tampoco se puede soslayar nuestra inigualable riqueza natural respecto a los países que llevan el pandero. Si lo que se necesita es generar un nicho tecnológico y social, una masa crítica que cubra esa brecha y que eventualmente nos podría permitir exportar energía y servicios, ¿cómo se explica entonces, que se pretenda invertir públicamente en ampliar el conocimiento calificado en energía nuclear? Si realmente se quisieran impulsar mecanismos de ahorro y replicar los sistemas donde las ERNC son relevantes, es cosa de decidirse a hacerlo: discutir y legislar; transparentar los costos y beneficios de los distintos tipos de energía.

La regulación y mercado eléctrico no pueden tomarse por una ley divina, que en tanto revelada por economistas y mistagogos, se transforme en un dogma supremo, intachable e incuestionable. De promover una política de ahorro y eficiencia energética, su participación sería igualmente significativa. De acuerdo a Borregard (2009), el potencial asociado a Eficiencia Energética podría ser de 4.565 MW para el año 2025. Si a esto agregamos el potencial económicamente factible de ERNC, solo para el SIC, sería de 5.753 MW. En conjunto, ERNC más EE podrían aportar la totalidad de la capacidad adicional necesaria proyectada para el SIC el año 2025. Pero todo esto es inviable si no se discute abiertamente reformas al sector eléctrico, si no se afrontan los desafíos tecnológicos que implica ser un país desarrollado. Potencial natural y humano sobran.

A la mayor irradiancia del mundo; al enorme potencial de las mini hidros e hidros de pasada; a las turbinas eólicas viables a lo largo y ancho de Chile; a un potencial de ahorro eléctrico que las mismas mineras reconocen gigantesco; a ser uno de los 25 países del mundo con potencial geotérmico; oponemos las escaras de HidroAysén, oponemos centrales a carbón, soñamos con centrales nucleares. Quien entiende. Nuestro país está en coma y a muchos les conviene que así sea. Ocurre a menudo que nos percatamos tarde que habitamos en realidades prestadas. Así, a golpes de martillo, nuestra casa es transformada en un retablo. Que no nos ocurra que por inacción la pesadilla de país a la que nos están conduciendo devenga en permanente.

por Nesko Kuzmicic

 Biólogo Marino

Referencias

Borregaard N, A. Dufey y H. Rudnick. 2009. Documento Técnico Evaluación de los Escenarios Eléctricos. Iniciativa Escenarios Energéticos 2010-2030. Construyendo escenarios, innovando y rompiendo paradigmas: Discusiones hacia una visión energética-eléctrica para Chile. AEE, AVINA, FFLA, FCH, UAH, UC .

CNE. 2008. Política Energética: Nuevos Lineamientos. Comisión Nacional de Energía, Santiago de Chile.

Dufey A. 2010. Oportunidades y Barreras Domesticas a las Energias Limpias en Chile, IISD y Fundacion Chile. Manitoba Canada. http://www.iisd.org/pdf/2010/chile_energy_es.pdf

European Commission (COM), 2008. Commission Staff Working Document, Brussels, 57, 23 January 2008: http://ec.europa.eu/energy/climate_actions/doc/2008_res_working_document_en.pdf

IEA 2009 Chile Energy Policy Review, International Energy Agency, Paris.

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