Especial Febrero: Previsiones Nucleares


Ante una tragedia tan grande como la ocurrida en Japón, cuando aún se desconoce la cantidad de víctimas y la magnitud del impacto crece con las horas, referirse al posible daño de las centrales nucleares para desestimar su instalación en Chile parece de mal gusto. Si no supiéramos lo que está en juego probablemente así sería. Pero en estos momentos, lo que tiene a gran parte del mundo en vilo es que el desastre no termina de acabar. El escenario está abierto, desde una fuga controlada a consecuencias catastróficas; con todo, la situación más optimista ya es grave para efectos comparativos.

A medida que escribo me entero que son tres las plantas con problemas de refrigeración y que el reactor número 3 de la central Fukushima ha sufrido una explosión similar a la ocurrida con el reactor número 1. El problema con este reactor es más grave aún debido a que además de uranio, utiliza plutonio como combustible, lo que torna más peligrosa una eventual fuga. Todo indica que tras la  explosión de hidrógeno en el reactor, parte de su núcleo podría “deformarse”, lo que en términos simples significa que se estaría liberando radiación; ¿en qué concentración?, todavía es un misterio.

Los accidentes en reactores nucleares pueden afectar a grandes grupos de población (o a pocos individuos con altas dosis nocivas) debido a la dispersión de la radioactividad en el medioambiente y a través de la lluvia radioactiva. Pueden causar la muerte en forma rápida no bien producido el accidente, o sobrevenir la muerte en forma lenta y dolorosa cuando los efectos deletéreos sobre el ADN generan tumores cancerosos u otros padecimientos igual de terribles.

¿Estaremos dispuestos como país, con el triste privilegio de encabezar el ranking de los terremotos más grandes alguna vez medidos, a que ocurra una situación similar a la de Japón? El temor viene más por el hecho de que a un país donde el 30% de su energía eléctrica proviene de plantas atómicas y que cuenta con más de 50 años de experiencia en energía nuclear le fuera imposible salir indemne del suceso. El que Japón, que posee los estándares más estrictos en la materia, no pudiera contrarrestar la fuerza de la naturaleza, es indicativo de los riesgos que representa esta alternativa para los países en general, más aun para los países sísmicos como el nuestro. Sin embargo, esto que parece tan obvio fue desacreditado por algunos en Chile, los que apelando a la madurez tecnológica y usando a Japón como paradigma, consideraban irrisorio cualquier llamado a la cautela.

¿Qué dirán ahora aquellas autoridades actuales y anteriores ante este escenario tan desfavorable para sus pretensiones radioactivas? Probablemente, querrán convencernos de que lo ocurrido con la planta de Fukushima es la confirmación de la inocuidad de la energía atómica, que a pesar de un terremoto grado 9 seguido de un tsunami catastrófico el daño ha sido leve, circunscrito y controlado. Nos podrán decir que la tecnología de Fukushima es de los años 70 o que en Chile tenemos amplias zonas deshabitadas. No quiero imaginarme lo que pudiera decir un SEREMI ante la posibilidad de un accidente. Tal vez juzgue a la radiación como molesta, capaz de provocar irritación a los ojos. La contra ola de los lobistas nucleares comenzará de a poco a bajarle el perfil a la situación. A mayor abundamiento, en una entrevista de CNN, un “experto” norteamericano aseguraba que lo ocurrido en Fukushima representaba el último clavo en el ataúd de los ecologistas que intentaban desechar la opción nuclear (¡chanfle!). Sin arrugarse señalaba que la esperanza del mundo se funda en la energía nuclear (¡re-chanfle!). Ante la obvia reticencia del interlocutor explicaba que enfriar  los reactores con agua de mar, además del envío de material refrigerante por parte de EE.UU. era normal en una situación de contingencia menor como esta.

El cuestionamiento respecto a la factibilidad de plantas de generación nucleoeléctricas en Chile se apoya en muchas aristas, la seguridad es obviamente la primera. Las demás razones están muy bien tratadas por Miguel Márquez en una lúcida columna; en ella el autor termina preguntándose: “¿Cómo se explica que ante verdades tan evidentes de riesgos, costos económicos y financieros, dependencia y vulnerabilidad del país y de la matriz eléctrica, se siga pensando en ella?”

El año 2010, en un seminario a propósito de los escenarios energéticos al año 2030, el entonces Ministro de Energía Marcelo Tokman anunciaba que la única alternativa ante la inevitable carbonización de nuestra matriz eléctrica era la construcción de cinco reactores brand new de 1.100 MW para el año 2035. Nada de mal para un país que piensa que no tiene una política energética de largo plazo. La alternativa nuclear, aquilatada en directorios y en los despachos de Ministros que terminan en esos directorios, rehuye la cuestión de fondo: si compromete o no la seguridad de la población. El que se intente justificar su necesidad sobre la base de proyecciones de demanda no le quita lo ruin.  Tal vez aquellos “expertos” puedan decirnos ¿qué parte de Chile está a salvo de riesgo sísmico como para instalar este tipo de centrales? Paradójicamente, dos días antes del terremoto de Japón, salió una noticia que consignaba el acuerdo entre Westinghouse (una de las compañías nucleoeléctricas más grandes de EE.UU.)  y Endesa para compartir información por parte de la primera sobre el diseño y funcionamiento de su planta nuclear AP1000. ¿Y para qué? Para sus proyectos en España y Sudamérica. De no haber ocurrido el terremoto la repercusión de esta noticia habría sido inexistente y el avance de la energía nuclear en Chile hubiera seguido su lento y seguro avance.

A propósito de la evacuación masiva a raíz del tsunami de Japón, oímos de nuestras autoridades frases para el bronce, sentencias para la posteridad: es mejor prevenir que lamentar, no hay previsión que sea suficiente cuando se trata de proteger la vida de nuestros compatriotas, como país debemos aprender de los errores, etc. Nos guste o no el estilo, o la oportunidad en que fueron formuladas, no se puede negar la carga de sentido común que las domina. Lo que tal vez se les escapa a las autoridades es que el principio precautorio que las motiva puede seguirse para juzgar la pertinencia de instalar plantas nucleares en nuestras costas. Porque al igual que en Japón, al igual que las termoeléctricas, los reactores nucleares necesitan mucha agua para su refrigeración -en el desierto no hay agua y en la cordillera las mineras luchan por cada gota enterrada; de construirse una central nuclear esta tendría que ubicarse en la costa. ¿A quiénes arriesgaríamos entonces? Como tantas veces el precio lo pagarían las caletas abandonadas de la mano de dios, los pescadores que residen en las playas del norte, los villorrios a los pies de ríos flacos, ¿acaso no son ellos nuestros compatriotas? Ojalá que al discutirse la pertinencia de la energía nuclear en Chile el supuesto apremio eléctrico no sacrifique, como siempre, a los más pobres y que el principio precautorio se aplique más allá de los discursos.  Firmar un acuerdo de cooperación nuclear con EE.UU., ciertamente va en la dirección opuesta.

Nesko Kuzmicic A.

Biólogo Marino

Nota: Imagen en portada tomada de la Photo Gallery del sitio Web de la National Geographic. La foto es de Gerd Ludwig. “More than 20 years later, the catastrophe of the Chernobyl nuclear reactor explosion isn’t over for Oleg, 54, and Dima, 13. The two are recovering from thyroid surgery at a medical facility in Belarus. Since the world’s largest nuclear disaster in 1986, cases of thyroid cancer have exploded as well, afflicting thousands who could not afford to relocate. The United Nations estimates that seven million people still live on radioactive land contaminated by the explosion.”

  1. alvaropinastranger

    En Francia ya empezó la defensa sintomática del nuclear en los medios y la clase política. Se escucha mas felicitar la increíble resistencia frente a un terremoto y un maremoto que el accidente que ocurre hoy.

  2. Sebastián Rodríguez

    Excelente artículo. Ojalá este artículo y otros sirvan para sensibilizar a los que aún tienen dudas sobre la energía nuclear.

      • verdeseo

        Cuando alguien comenta, el comentario queda pendiente antes de ser publicado, para que sea revisado por el encargado de la página (en este caso el equipo VerDeseo). Nuestra política es poner todos los comentarios, con la única limitación de que no sea spam. Hasta ahora siempre hemos publicado todos los comentarios, creemos que es lo mejor, ya que cada uno se hace cargo de lo dicho y el público o la audiencia dirá, enjuiciará y discutirá.

  3. Gonzalo Fuenzalida

    Que estupido es el humano!!
    de Gonzalo Fuenzalida, el miércoles, 16 de marzo de 2011 a las 20:41

    Que pequeños que somos y tan grandes que nos creemos.

    Dominamos todo, controlamos el tiempo y el espacio. Sabemos todo, como funciona el mundo y los planetas, hemos visitado el cosmos, hemos pisado la Luna y usado de basurero el infinito, del mundo visitado el rincón más recóndito, explotado el subsuelo, haciéndole transfusiones a la tierra, succionando sus venas, chupándole la sangre. Dominamos la historia y la prehistoria, sabemos del fin de los dinosaurios, cataclismo terrible, que nosotros dominamos, no nos puede suceder!!

    Manejamos la energía, la enfrascamos, la encerramos, somos inteligentes, omnipotentes, lo más grande de la creación. Estamos viendo y viviendo maremotos y terremotos, pero no es nada, todo esta controlado, no puede haber peores y todo ha sido construido para resistir al más grande de los cataclismos, somos el humano, pensantes, calculadores y propietarios del libre albedrio, todo lo tenemos estudiado y dominado. Las placas tectónicas, rompecabezas del mundo, para nosotros…nada…todo lo sabemos, todo lo manejamos. Las abejas pierden la cabeza, que nos importa, somos inteligentes. Los primitivos, comunicaban con la tierra, que risa, nosotros la dominamos, la tenemos a nuestro servicio, la apretamos, la estrujamos, somos inteligentes, somos los humanos, ambiciosos, codiciosos, envidiosos, mentirosos. Somos dueños de este mundo.

    Como se reirían nuestros hermanos los animales, los idiotas, los no pensantes, si la situación no fuera tan extrema, si no estuviéramos jugando con el fuego, si no estuviéramos acabando con la vida, si tuviéramos otra salida… pero no la tenemos!!!

  4. ¡Hola! no estoy seguro de si usted es la misma persona que suele firmar comentarios a los Post que escriben algunos columnistas de Público, entre ellos la de Nazanin Amirian. Si es así, me gustaría que intercambiásemos opiniones. Si se trata de otra persona, en cualquier caso muy bueno su artículo en contra de las centrales nucleares en Chile, que evidentemente es una barbaridad. Esperemos que lo de Japón al menos sirva para parar intentos como ese. Saludos cordiales. Jesús.

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