Verdeseo

Especial Febrero: Desde La Moneda hacia Chile entero: Crearemos una nueva forma de hacer política


Menos mal que empezó la Copa América, dirán algunos. Y es que probablemente los locatarios de la Alameda, el Gobierno y los retrógrados de siempre, ya están cansados de tanta movilización pública en lo que va del año. Primero la oleada por Hidroaysén, luego una manifestación por el Día del Orgullo Nacional, ahora la reiterada marejada sin precedentes por una Educación Pública y de Calidad. Y esto, sin contar otras movilizaciones ciudadanas.

Pareciera que el “ruido” en las calles, sobre todo el generado por los nuevos esfuerzos de alcanzar la Reforma Educacional, no se acabará mientras este Gobierno no sea capaz de sentarse a la mesa a dialogar con actores sociales que legítimamente representan el interés de amplias mayorías ciudadanas. Pasa que este Estado, así como muchos otros, no ha sido capaz de asegurar garantías universales. Así, estudia y se sana el que tiene recursos; y si no se es un/a chileno/a – heterosexual– de clase acomodada, los riesgos y vulnerabilidades se tienen que enfrentar ide forma individual.

El sistema brinda escasas alternativas de apoyo institucional efectivo si eres migrante, adulto mayor, parte de una minoría sexual o simplemente carente de recursos económicos; pues aparecen formas de violencia estructural que, en definitiva, no permiten gozar de los mismos beneficios que tiene un hombre o mujer del promedio. Es allí donde el Estado y toda sociedad se muestran en sus márgenes, haciendo patentes ritos de exclusión y discriminación; ya sea en la tramitación burocrática, la entrega de educación y salud oportuna y de calidad, o en la convivencia diaria en barrios y hogares.

Siento que gran parte de todos estos temas convergen en la consideración del desarrollo sustentable como un paradigma amplio para el desarrollo de las sociedades. Este paradigma, como ya sabemos, se centra en dos elementos. Por un lado, en la protección medioambiental dentro del marco de compatibilización entre economía y medio-ambiente. En este aspecto, pareciera que Chile se niega a reconocer que la privatización de las semillas, los servicios básicos y el agua de los ríos y de los mares –a través de las concesiones para los monocultivos salmoneros– no hace más que profundizar las inequidades, aumentar el descontento ciudadano y clausurar toda oportunidad de logro de un mayor bienestar. Sobre todo para aquellos que están en las posiciones de menor privilegio.

Pero por otro lado, desde la perspectiva del desarrollo sustentable es aún más fundamental dar cuenta de procesos políticos realmente democráticos; es decir, procesos que permitan el logro de consensos duraderos a partir de negociaciones entre la mayor cantidad de actores sociales, basados en el ofrecimiento de garantías explícitas a todos los individuos. En este punto conviene entonces recalcar el rol de las institucionescomo intermediarias de los procesos de negociación, y el de la ciudadanía como fuerza capaz de posicionar nuevos intereses y demandas en el debate político.

Sin embargo, no todo se trata de mayorías a la hora de pensar en un modelo de desarrollo que armonice el crecimiento, la equidad y la protección ambiental. Un país no sólo se transforma a partir de lo que sucede en sus calles capitalinas. Actualmente, un buen número de los dilemas socio-ambientales que Chile vive no afectan directamente al Gran Santiago, sino que a comunidades de personas donde no están articulados los recursos, ni tienen fuerza las instituciones para posicionarse como un actor real en el debate de los grandes proyectos.

En estos contextos, basta una buena cuota de recursos económicos entregados a la localidad como parte de una estrategia de Responsabilidad Social Empresarial o Comunicación Estratégica por parte de las grandes corporaciones, para que la fuerza de la resistencia ciudadana ante proyectos altamente nocivos (ambiental, social y laboralmente) se quebrante. Es el caso de gran parte de las comunidades afectadas por proyectos hidroeléctricos y de salmonicultura. Y es que nuevamente pareciera fácil jugar con los deseos de las personas si el horizonte que ellos observan está determinado por las escasas oportunidades de movilidad social que existen en sus territorios.

Aun así, a los y las chilenas aún nos queda creatividad y empuje.

Han pasado más de 30 años desde que Chile vivió el momento en que “se cocinaron” los mecanismos institucionales hasta hoy existentes, que han permitido concentrar en una minoría de familias las oportunidades de bienestar de todos los chilenos y chilenas. Hoy volvemos a demostrarle al resto del mundo que somos capaces de defender las causas en las que creemos. Crecientemente comenzamos a articular grandes colectivos de actores con transversalidad temática y partidaria, que se organizan no por un lavado de conciencia que realiza un partido de izquierda, sino para lograr una nueva forma de hacer política y avanzar hacia formas de desarrollo más inclusivo.

Finalmente, si nuestras autoridades y políticos se niegan a escucharnos, al menos contaremos con una de las instancias que pronto nos ofrecerá nuestra deslucida democracia para expresarnos: un sistema electoral de inscripción automática y voto voluntario. Ya no estará solamente en juego los intereses económicos de los grandes conglomerados económicos; también estará en nuestras manos la rentabilidad política de las acciones de nuestros dirigentes.

María Ignacia Arteaga

Estudiante de Sociología UC

  1. Luis

    ¿La nueva forma de hacer política consiste en que aquél que grita más se impone a las mayorias respetuosas del Estado de Derecho?

    • La nueva forma de hacer política consiste en implementar un verdadero Estado de Derecho respetuoso con la ciudadania, que le otorgue garantías mínimas a los individuos en aquellos aspectos que son básicos para el logro del bienestar.
      En este marco, movilizarse es reclamar por aquellas garantías.

      Saludos.

      • tomas reyes

        nueva forma de hacer política??con las mismas leyes se podrá? yo creo y he creído siempre que esto no funcionara, perdona mi desconformidad.
        por que en lo que yo creo y en el que creeré realmente es un quien diga. “nueva constitución”, y nueva gente que implemente esta nacion,

  2. Mariluz Eguiluz

    Concuerdo con Luis, estas minorias vociferantes que dicen representar a todos los chjlenos y jamas le han importado lo que los chjlenos realmente piensan son el caldo de cultivos de desastres sociologicos; asi, una minoriua nazi logro impònerse en Alemania, una minoria comunista bolchevique lo hizo para tragedia de la Rusia en 1917, una minoria despreciable y violenta trato de hacerlo en el Chile de la UP. Eso no es democracia, es gritocracia.

  3. Estimado Tomás, estoy de acuerdo contigo, el punto de quiebre en todo este asunto es nuestra constitución, creada entre cuatro paredes para favorecer a los “amigos”, cerrando alternativas de un bienestar más equitativo. Aún así, creo que el control social y avances en el nivel de autoconciencia al respecto permite presionar por reformas mayores. No creo que el asunto sea unidireccional, pues la ley como toda institución es histórica, ésta puede cambiar de acuerdo a los contextos sociopolíticos que se viven. Si no, seguiríamos teniendo los derechos laborales de siglo XIX, por ejemplo.

    Esimada Mariluz, te invito a que te acuerdes de tus comentarios el día que haya elecciones presidenciales y la inscripción a votar sea automática. La minoría disconforme con el sistema actual no será tal. Parte de un verdadero ejercicio democrático es que cada actor, y no sólo un selecto grupo, pueda esgrimir sus puntos de vista y participar en las negociaciones y acuerdos como un otro igual.

    Saludos y gracias por comentar.

  4. Marco

    Encontre este excelente y revelador analisis en la web:

    LA POLITICA chilena baila hoy al ritmo de los estudiantes. Son ellos quienes se tomaron la calle, forzando al gobierno a proponer las reformas presentadas el martes (que, gran novedad, consideraron “insatisfactorias”). Sus dirigentes están por todas partes, haciendo declaraciones en diarios, radio, televisión y las redes sociales. Llaman a paros y marchas, reclaman el fin del lucro, piden educación gratuita, no reconocen al ministro Lavín como interlocutor, exigen asamblea constituyente, la nacionalización del cobre y reforma tributaria.

    Arrogándose una representatividad que nadie les ha concedido, alegan contra la decisión del gobierno de radicar el debate en el Congreso. Eso, según el presidente de la Feuc, supone “darle la espalda a la ciudadanía”. Como si las 80 mil personas que marcharon por la Alameda representaran mejor a la sociedad que los 8.285.186 chilenos que votaron en los últimos comicios parlamentarios y presidenciales. Hablan de la necesidad de hacer más inclusivo al país, pero su propia elección a menudo es fruto de la falta de participación. La presidenta de la Fech, por ejemplo, llegó al cargo luego de que su lista alcanzara 2.918 preferencias en un universo de 21.547 votantes. Sólo el 13,5% de los habilitados para sufragar optó por la lista triunfadora. ¿Sería válido el liderazgo de una autoridad nacional electa con ese nivel de participación? ¿Dudarían los dirigentes de la Confech en denunciar como ilegítimas a las autoridades -diputados, senadores, alcaldes, Presidente de la República- si éstas exhibieran una representatividad tan exigua?

    Es importante darse cuenta de que muchos de los líderes estudiantiles deben sus cargos a la capacidad de movilización de minorías altamente organizadas e ideologizadas, y a la apatía de una mayoría indiferente que no se molesta siquiera en votar.

    Menos aún representa la Confech los deseos y aspiraciones de la sociedad chilena. En las últimas presidenciales, ésta le entregó 6,21% de los votos a Jorge Arrate, quien hacía propuestas similares a las que hoy formulan universitarios y secundarios. Por eso, es oportuno y justo que el gobierno finalmente se haya dado cuenta de que no debe concederles a los líderes estudiantiles una legitimidad que no tienen, y que tampoco corresponde sentarlos a la mesa de negociaciones porque gritan fuerte y han ganado el control de la calle.

    Es necesario entregarle racionalidad al debate sobre la educación. Por desgracia, el reclamo de los jóvenes ha hecho justo lo contrario. Discusiones importantes se reducen a eslóganes como “educación gratuita” o “fin al lucro”, repetidos hasta el cansancio por líderes que no están dispuestos a hacer concesión alguna.

  5. Sergio

    ¿Es ésta noticia un ejemplo de la “nueva forma de hacer politica”?

    “El seremi de Vivienda de Aysén, Nicolás Terrazas, denunció amenazas de muerte por parte de grupos ecologistas, quienes lo acusan de haber cambiado informes para conseguir la aprobación de HidroAysén.

    Según Terrazas, ha recibido “amenazas de muerte vía correo electrónico, insultos en la calle también, hay locales en los cuales no podemos entrar, en el aeropuerto me han insultado, me han injuriado y hemos sido exhibidos en la plaza pública”.

    “Yo afortunadamente no tengo familia ya, pero para mi colega sus hijos han sufrido discriminaciones y ha sido difícil para todos”, agregó.

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