La crisis de representatividad en Chile y las lecciones de lo nuevo


La política actual está atravesada por un fenómeno particular: la crisis de representatividad. Este complejo fenómeno político remite básicamente a la intrincada  situación donde los electores no se sienten representados y donde se expresa la denuncia acerca de una clase política que no tendría otro objetivo que la permanencia en el poder y el mantenimiento del status quo. No es este un diagnóstico reciente; en algunos países de Europa ha sido un tema recurrente de la literatura especializada, incluso desde antes de la caída del Muro de Berlín y el apogeo de las llamadas lecturas posmodernas de la realidad política sobre las naciones súper industrializadas. Fue el sociólogo francés Alain Touraine  quien ya hace 20 años sostenía en su ensayo ¿Qué es la democracia? que la crisis de representatividad política está relacionada con un ejercicio modesto de la democracia, en la cual ésta pasa a ser una garantía de sufragio, limitando la consagración de un sujeto político que incida, por medio de la participación, en los asuntos colectivos.

En Chile ha ido emergiendo una lectura parecida, cuyos postulados se consagran y logran comprobación empírica con cada encuesta de opinión pública, que refleja la distancia entra la ciudadanía y la clase dirigente. Son estas mismas mediciones las que   sacuden a una clase política que en ocasiones pareciera que en su vertiginosa búsqueda de la fórmula perfecta para hacer lo correcto, lo único que encuentra es una pérdida de timón que acrecienta su lejanía con la ciudadanía.

Esta crisis de representatividad en Chile, es también una grieta entre los discursos y acciones de nuestra clase política, y las aspiraciones e inquietudes de gran parte de la sociedad civil. Este fenómeno precisamente se está transformando, a la luz de acontecimientos tales como el movimiento social por Aysén, las primarias en la comuna de Providencia, en las que se eligió al candidato opositor al actual gobierno comunal de Labbé, y el movimiento vecinal “Concepción en movimiento”[1], que busca vincular las inquietudes ciudadanas en los gobiernos comunales. Esta trasformación conduce a un nuevo escenario donde se pueden encontrar los signos de una nueva política que otorga otro sentido al debate deliberativo y al desarrollo de instancias de cooperación entre los partidos políticos y una ciudadanía activa, esto en el marco del lineamiento de la democracia representativa.

En este sentido, el apoyo de agentes de cambio como el Senador Horvath al movimiento de Aysén y a sus demandas por mayor incidencia en las decisiones regionales, o la conformación del movimiento “Providencia Participa”[2], en donde actores de la Concertación, Red Liberal, redes de vecinos, entre otros, definieron a un candidato único para enfrentar al actual alcalde Labbé, son ejemplos que pueden detener el abismo entre clase política y actores sociales.

Recientemente ha sido el filósofo Jacques Rancière,  quien ha sostenido que la democracia como sistema se ha construido como un dispositivo sistemático que se sustenta en la idea de la integración, pero que en realidad es el espacio institucional donde el poder ha sido tradicionalmente atrincherado por una elite con altas cuotas de incidencia en la sociedad. Si bien este diagnóstico tiene un gran valor como visión de la realidad de las sociedades con un sistema de ordenamiento democrático, los movimientos que se están desarrollando en Chile abren nuevas puertas para una interpretación que se aleje de esta mirada, profundizando la democracia desde una lógica de acción representativa, para que ésta no sea solo decisiones de las elite.

Son estos sucesos los que permiten comenzar a visualizar una nueva forma de representatividad donde la democracia sea ejercida y  entendida como la posibilidad de participación real de los ciudadanos en el ámbito local. No cabe duda que en el ejercicio de construir un diagnóstico así, hay que ser cautos para no caer en la idealización de un movimiento social, teniendo presente que los procesos  políticos son graduales y las trasformaciones que ello trae no se concretizan de un día a otro.

Lo expuesto es una perspectiva realista sobre la sociedad y sus procesos políticos. Pero, si algo nos están enseñando los tiempos actuales, es que los caminos por donde transita la práctica y el sentido de política son amplios, y las posibilidades de emancipación no se agotan en función de los resultados de las encuestas. Por tanto, es justamente en estas formas de hacer política donde pueden abrirse nuevas rutas, y es así como puede lograrse una unión entre demandas ciudadanas y agentes políticos que permita una real posibilidad de democracia representativa.

                                                                                                                                                                   Felipe Schlack

                                                                                                                                 Sociólogo


[1] Ver: http://www.biobiochile.cl/2012/05/25/concepcion-en-movimiento-nuevo-referente-social-pretende-fomentar-los-penquistas.shtml

[2] Ver :http://providenciaparticipa.cl/quienes-somos/

Fotografía por nfotografías

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