Isla de Pascua, metáfora de la tierra


“El hombre será mejor solo cuando le hagas ver cómo realmente es”

 Anton Chejov

En Chile, Isla de Pascua no pasa de ser una región que gozamos exhibir, pero de la que desconocemos casi todo. Siempre lista para ser usada en un nuevo “concurso de belleza planetario”. No es de extrañar entonces que un descubrimiento hecho hace unos meses atrás pasara totalmente desapercibido. Excavaciones realizadas en las laderas del monte Ranu Raraku dejaron al descubierto que las esculturas o moai que parecían abandonadas o a medio terminar, tenían cuerpo, tal como aquellas erguidas sobre algunos ahu característicos de la Isla.

Pero esas cabezas y torsos que yacieron durante siglos semi sumergidos no son los únicos fragmentos enterrados por la historia que demoran ver la luz. Su develamiento no es el único hallazgo que debe sortear un largo camino para atenuar un olvido persistente. La historia prefiere ocuparse del esplendor de las civilizaciones o de la vileza de algún líder carismático que arrastrare a todo un pueblo, y es renuente a ocuparse de aquellos comportamientos que nos hablan de lo que somos, de aquellas acciones que no han sido superadas y que irremediablemente insistimos en repetir.

Lo cierto es que una sombra trágica se extiende tras las estatuas de Isla de Pascua, su historia o su anti historia está cercada por el hambre, la guerra y la vanagloria. Más allá del papel vergonzoso que a los descubridores y colonos nos cabe en la decadencia de una cultura viva como lo fuera aquella que erigió los moais, la historia que se ha podido armar trasciende el papel devastador del contacto con occidente y habla de una debacle anterior; un colapso ecológico tan significativo, que para muchos antropólogos, historiadores y ambientalistas, representa, ni más ni menos que una metáfora de la humanidad.

Rapa Nui es pequeña, sus 16.000 Ha se pueden recorrer en solo dos días. Se formó hace 250 millones de años, tiempo suficiente para estar cubierta de densos bosques subtropicales y habitada por una rica fauna. Lejos de los páramos de pastizales que la cubren hoy en día, la flora de Isla de Pascua era rica en arbustos y de palmas enormes de más de 30 metros, parientes de la palma chilena Jubea chilensis. Una isla paradisiaca es lo que debieron ver los navegantes polinesios que arribaron a la isla entre el siglo VI o VII. La leyenda cuenta que el mítico Ariki (rey) Hotu Matu’a condujo a un puñado de hombres tras huir de un cataclismo en las islas de Hiva.

Alrededor del año 1.000 DC los rapanui alcanzaron su apogeo cultural, lo que coincidió con un fuerte aumento demográfico. Se estima que su población alcanzó las 10.000 personas. Tal población provocó la sobreexplotación de los recursos y una competencia entre los distintos linajes que llevaron al fin de la civilización que construyera las prodigiosas estatuas de piedra.  Para cuando fue descubierta por los europeos en el año 1722 su población había caído a no más de 2.000 habitantes.

¿Cómo una isla cubierta de una vegetación exuberante y rodeada de un océano pródigo en recursos limitó a tal punto a sus habitantes?

Los rapanui, absortos por la construcción de los moai, talaron indiscriminadamente la palma de Isla de Pascua hasta extinguirla por completo para el año 1400. Con ellas, no sólo perdieron una fuente de alimentos, de semillas y de miel, sino la materia prima para grandes embarcaciones y la posibilidad de pescar en mar afuera. Evidencia reciente sugiere que la gente de Rapa Nui llegó a talar más de 6.000.000 de árboles en 300 años. En menos de 1000 años, los bosques de Isla de Pascua prácticamente desaparecieron.

Como lo expone Malú Sierra en su libro Rapa Nui: Náufragos del Planeta: “Sin árboles para calentarse, transportar los moai y construir las canoas; probablemente sin aves silvestres, desaparecidas junto a los bosques; la tierra erosionada por la lluvia y el viento, reseca por el sol y despojada de sus nutrientes al quedar el suelo descubierto, más la consecuente disminución de las cosechas, todas estas heridas trajeron consigo a los jinetes del Apocalipsis: el hambre, la guerra, las pestes. Fue entonces que los rapanui se volvieron caníbales, como lo prueban los huesos humanos encontrados en sitios arqueológicos de restos de alimentos, y la abundante tradición oral.”

Cincuenta años después del primer encuentro con los europeos, la Isla era ya irreconocible. Todas las estatuas derribadas tras los combates entre las tribus (pocos saben que fueron reposicionadas en la década del 50), los bosques desaparecidos y los rapanui en un estado deplorable. Las descripciones de los navegantes que sucedieron a Rogenveen son desoladoras. Hablan de una tierra estéril, sin árboles ni agua, con hombres magros y de rostros más flacos que de cualquier otro pueblo de los mares del sur. James Cook llega a decir que: “Ninguna nación debe pretender el honor del descubrimiento de esta isla”.

No deja de resultar curioso que unos siglos más tarde, cuando una nueva cultura afloró tímidamente en Rapa Nuí, la cultura Orongo, tuviera como a unos de sus dioses al hombre pájaro, Tangata manu, representando el deseo de alejarse y volar lejos, hacia un nuevo lugar o un nuevo principio.

Lo más triste es que la historia no acaba ahí. Al igual que otras culturas sometidas, los rapanui fueron azotados por la esclavitud y las enfermedades hasta su desintegración casi total. Se estima que para el año 1900 menos de 200 habitantes eran originarios de la isla.

La metáfora de Isla de Pascua nos remiten a la ceguera del poder ante el precario equilibrio ecológico que sustenta toda vida (no hay tal cosa llamada naturaleza que nos rodea). Su derrotero nos habla en tiempo presente de cuán cerca estamos de las condiciones que por algún motivo los pascuenses no vieron o no quisieron ver.

Ciertamente no creo que alguien desee un colapso similar para la Tierra. Sin embargo, hacia donde quiera que miremos, la sobreexplotación, el excesivo consumismo y la ceguera mueven el cerco a un estado insostenible en el tiempo. Los recursos de la Tierra, al igual que en Isla de Pascua, son finitos y están cada vez más restringidos por la degradación ecológica y el cambio climático. Hoy, la población mundial bordea los 7 mil millones y en unas pocas décadas alcanzaremos los 10 mil millones. ¿Seremos capaces de evitar un colapso similar al de Rapa Nui? Al menos nosotros sabemos el horizonte que traza la historia y las consecuencias de persistir en la vanagloria. ¿Será que realmente sabemos?

Nesko Kuzmicic

Biólogo Marino

Diamond, Jared. 2005. Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Editorial Debate, Madrid.

Sierra, Malú. 2002. Rapanui: Náufragos del Planeta. Editorial Persona, Santiago Chile.

  1. Montserrat

    Se ha utilizado mucho esta metafora de isla de pascua para representar la idea del posible colapso al cual la humanidad estaria dirigiendose. Uno de los principales expositores de esta teoria del colapso de la cultura rapa nui causada por la destruccion ambiental de la isla ha sido Jarred Diamond. Sin embargo existen numeroso estudios** que muestran, como se menciona de hecho hacia el final de esta columna, que la sobreexplotacion de la vegetacion no fue la unica causa de destruccion de la isla sino que otros factores como enfermedades traidas por colonizadores, esclavitud e incluso la llegada de ratas (que se habrian comido las semillas de las palmas) con grupos polinesicos que arribaron a la isla habrian contribuida de forma conjunta al colapso. Para terminar la historia del “ecocidio” de Rapa Nui es una bonita metafora pero no necesariamente es fiel a los hechos que causaron la declinacion de esta cultura o por lo menos existen distintas perspectivas al respecto que seria interesante explorar. Abajo algunas referencias para el que le interese.
    ** Hunt & Lipo (2009) http://www.anthropology.hawaii.edu/people/faculty/Hunt/pdfs/Hunt%20&%20Lipo%202009%20Ecocide%20myth%20Pac%20Sci.pdf

    http://www.anthropology.hawaii.edu/people/faculty/Hunt/pdfs/Hunt%20&%20Lipo%202009%20Myth%20of%20Ecocide.pdf

    Hunt (2006) http://www.americanscientist.org/issues/pub/rethinking-the-fall-of-easter-island/1

    Hunt & Lipo (2007) http://www.anthropology.hawaii.edu/people/Faculty/Hunt/pdfs/hunt_lipo_2007_rnj.pdf

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