El currículum vigente no refleja la dimensión crítica de la Filosofía


El currículum es para todo profesor un punto de partida, el rayado de cacha y Norte con el que trabaja día a día. Responde al qué, al por qué y al para qué se enseña lo que se enseña en la etapa escolar. Todo profesor tiene el deber de guiarse por el currículum y garantizar el aprendizaje que éste prescribe. Si el currículum presenta problemas, se ven comprometidos de manera inmediata la labor educativa y los procesos de enseñaza-aprendizaje. Por ello, es tan importante analizar críticamente el currículum e ir ajustándolo progresivamente a las necesidades de los alumnos. En el presente artículo estaremos revisando el currículum vigente del sector de Filosofía y Sicología. Nuestra mirada a dicho documento nos llevará a postular que el currículum vigente no le da un énfasis adecuado al aspecto crítico de la Filosofía. Partiremos por hacer una breve descripción de lo que entendemos por “la dimensión crítica de la Filosofía” y luego pasaremos revista a las distintas maneras en el currículum de Filosofía y Sicología no le da suficiente importancia a dicha dimensión. Plantearemos, primero que todo, que el hecho de hacer los ramos de Sicología y Filosofía sucesivos y unidos bajo un único sector de aprendizaje, ya es en sí mismo una desconsideración del carácter inminentemente crítico de la Filosofía. En segundo lugar, destacamos que en el currículum de Filosofía y Sicología no se aborda de manera suficientemente crítica el trabajo con los textos filosóficos. En tercer y último lugar, destacamos que en la práctica no hay espacio para una Filosofía crítica sobre temas sociales y políticos, debido a que, entre otras cosas, la cuarta unidad del currículum de 4˚ Medio no es implementable en el contexto nacional. Como manera de afrontar el problema señalado y potenciar los aspectos críticos de una educación filosófica, presentaremos, al final de este análisis, tres propuestas.

La Filosofía es crítica porque todo en ella, hasta ella misma, es puesto en cuestión. Se vive, según Longás, como una “voluntad de pensamiento sin concesiones […] que siempre buscará resistir a la analgésica ilusión de cualquier ideología” (2006, p. 51s). Con esto el autor se refiere a la necesidad y el deber fundamental que tiene la Filosofía de pasar por el cedazo de la crítica todo aquello con lo que se encuentra, sin comulgar con ningún supuesto no revisado ni puesto a prueba. Es lo que permite a las personas mantenerse libres frente a los discursos impuestos u oficializados. En esta misma línea, la “Declaración de París por la Filosofía” reafirma que la educación filosófica forma “espíritus libres y reflexivos, capaces de resistir las diversas formas de propaganda, de fanatismo, de exclusión y de intolerancia” (UNESCO, 1995, p. 1). Conjuntamente, la Filosofía también es crítica en el sentido de evaluativa, por ejemplo, señala el valor de las cosas. De esta manera la Filosofía trasciende lo dado, lo que simplemente es, y encuentra valor en lo que podría ser y debería ser. En la Filosofía se juega la posibilidad de construir un mundo nuevo, distinto, mejor. Asimismo, la educación filosófica debe encender aquella parte de nuestra humanidad que nos permite ir más allá de nuestros condicionantes, lo que, según Paulo Freire, tiene que ver con “la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión” (2002, p. 27). La curiosidad planteada es “curiosidad crítica, insatisfecha, indócil” (2002, p. 33) aquella que “nos mueve y que nos pone pacientemente impacientes ante el mundo que no hicimos, al que acrecentamos con algo que hacemos” (ibíd.). Por todo lo anterior puede decirse que en el:

“[…] espacio de la Filosofía siempre encontraremos las condiciones que hacen posible la no reproducción de las formas de poder imperantes y por eso es, y ha sido, el espacio por excelencia de la educación y de la política” (Longás, 2006, p. 52).

En resumen, la dimensión crítica de la Filosofía tiene que ver con el desarrollo del pensamiento reflexivo, revisado, evaluativo, libre e insumiso. En lo que sigue nos abocaremos a analizar algunas de las distintas formas en que el currículum no fomenta de manera adecuada o suficiente el desarrollo de este tipo de pensamiento.

La primera forma en que el currículum de Filosofía y Sicología no logra dar cuenta del aspecto filosófico-crítico, tiene que ver precisamente con lo que éste es: un currículum de Filosofía y Sicología. La Sicología, disciplina distinta de la Filosofía; con “un desarrollo propio e independiente” (MINEDUC, 2005, p. 113), como bien nota el Ministerio, no es crítica de la misma manera que la Filosofía[i]. Sin embargo, es posible enfrentar las temáticas de la Sicología de una manera reflexiva, por ejemplo analizando críticamente distintas teorías sobre un mismo tema. Lamentablemente esto no se da en el marco abierto por el currículum. Las habilidades y contenidos propios de la Sicología no se presentan para ser cuestionados ni puestos a prueba. No se discuten distintas teorías sobre las temáticas en cuestión, ni si quiera se prescribe la lectura de los grandes teóricos de la Sicología. Se busca que los alumnos tengan una comprensión rigurosa de lo humano (en términos psicológicos), pero no que se pregunten por lo humano. Además, el tipo de Objetivos Fundamentales determinados, y sobre todo los siguientes: “Reconocer criterios relativos a la salud mental e identificar acciones que tiendan a su fortalecimiento” (MINEDUC, 2005, p. 116) y “Analizar la sexualidad como una dimensión constitutiva del desarrollo personal” (ibíd.), tienden a fortalecer mucho más las labores propias de Orientación y de Jefatura, que la construcción de un pensamiento crítico propiamente filosófico[ii]. Además, como bien apunta Oyarzún, los contenidos “mínimos” son tan bastos y detallados (cuatro grandes tema divididos en 17 subunidades cada una de las cuales está dividida en varios subtemas) que no queda tiempo para ningún tipo de reflexión significativa (filosófica o no) a partir de ellos (cf. 2006, p. 18)[iii]. Ahora, lo que el Ministerio busca con la secuencia de los estudios de Sicología y Filosofía es apoyar desde la Sicología el “proceso de autocomprensión y entendimiento del comportamiento humano” (MINEDUC, 2005, p. 113) que a su vez “debe servir de base para la reflexión sobre la experiencia moral y la formación del juicio práctico, el que se profundiza en 4˚ Medio en Filosofía” (ibíd.). Pensamos junto a Oyarzún que dicho argumento no tiene validez:

Este intento de justificar la secuencia y coherencia de los estudios en 3˚ y 4˚ año supone una decisión respecto del sentido mismo de la experiencia moral, como experiencia de aquel tipo de sujeto que construye la Sicología, lo cual resulta obviamente discutible. A efectos de esa coherencia habría sido en todo caso mejor desarrollar una reflexión sobre la condición humana haciéndose cargo de diversos aportes de las ciencias humanas y sociales (entre ellas, la Sicología, la Antropología), pero a la vez manteniendo el carácter filosófico de la consideración” (Oyarzún, 2006, p. 18).

Como bien plantea el mismo Ministerio “la Filosofía transita por los supuestos de todas las disciplinas sin poder ser reducida a ninguna de ellas, ni tampoco, puede ser sumada como una más” (MINEDUC, 2004, p. 2) y en este sentido no tiene una relación especial con la Sicología que no tenga con otras disciplinas. No puede afirmarse que la Sicología sea un aporte para la discusión crítica sobre Ética que no lo sea también la Antropología, la Historia, etc. A todo lo anterior se suma que el híbrido Filosofía y Sicología no hace justicia a la formación vigente de los profesores de Filosofía. En ninguna facultad chilena de Filosofía se integran ramos de Sicología como preparación previa para los estudios filosóficos, ni tampoco, si quiera, con miras al desempeño laboral como profesores del subsector en cuestión. Lo anterior no es tanto por la negligencia de los programas universitarios de Filosofía, sino porque la Sicología y la Filosofía no se complementan más entre ellas de lo que se complementan con las otras humanidades o incluso las demás ciencias. Cabe citar nuevamente a Oyarzún cuando plantea que el currículum “restringe sensiblemente los intereses de una formación filosófica consistente” (2006, p. 22). Por todo lo anterior nos parece que la Sicología (de la forma en que es presentada en el currículum) daña la labor crítica de la Filosofía y con eso la labor de los profesores de Filosofía en general.

La segunda arista de la no consideración de la dimensión crítica de la Filosofía por parte del curriculum vigente dice relación con su alcance y en particular con el trabajo que se prescribe con los textos filosóficos. El Ministerio, en la presentación de el curriculum, declara que la enseñanza de la Filosofía requiere necesariamente que los estudiantes lean ciertos textos filosóficos determinados (cf. MINEDUC, 2005, p. 115). Lo que se busca con dichas lecturas es “conciliar el esclarecimiento conceptual y la historia del pensamiento filosófico, a través de la lectura de textos fundamentales para la reflexión acerca de las temáticas que aborda la propuesta” (ibíd.). Como ya destacamos más arriba, en 3˚ Medio no se prescribe la lectura de ningún autor en particular. Lo mismo cabe decir para los dos ramos de la Formación Diferenciada del subsector. Allí donde sí se ordena la lectura de textos, a saber, en cada una de las unidades del currículum de Formación General de 4˚ Medio se prescribe que los textos sean leídos y discutidos en las primeras dos subunidades, leídos y comparados en la tercera, y leídos y analizados en la cuarta (cf. 2005, p. 120s). En ninguna parte se aclara la necesidad de que los alumnos critiquen los textos, que los pongan a prueba y tomen posición frente a ellos. Ello no se desprende de los verbos “discutir”, “comparar” y “analizar”, ya que se podrían llevar a cabo todas esas acciones para entender lo que el filósofo en cuestión realmente quiere decir, sin nunca pensar en lo que uno tiene que decir al respecto o preguntarse en qué medida lo que dice el autor es adecuado, pertinente o correcto. Estas no son meras sutilezas, la adecuada enseñanza en Filosofía requiere no sólo que el alumno conozca el pensamiento crítico de algunos filósofos, sino que también desarrolle su propio pensamiento crítico en su trato con los textos filosóficos[iv]. Como bien plantea Langón, el trabajo con textos filosóficos debiera ser un aporte al pensamiento autónomo de los alumnos, que piensen sobre las problemáticas de la existencia human “gracias a ellos, a pesar de ellos y contra ellos” (Langón, 2006, p. 96)[v]. El currículum, en nuestra opinión, debiera apuntar explícitamente en esa dirección.

Una tercera manera en que el currículum no le da suficiente cabida a la dimensión crítica de la Filosofía tiene que ver con la no implementabilidad de la cuarta unidad del plan para la Formación General de 4˚ Medio. Dicha unidad lleva el nombre “Ética Social” y engloba temáticas tales como: el papel de las instituciones sociales en la formación de la conciencia moral, las relaciones de poder en la sociedad, los conceptos de derecho y justicia y problemas contemporáneos de ética social. Esta unidad es la culminación de todo el programa de Sicología y Filosofía. En términos de continuidad los estudiantes ya habrían aprendido lo suficiente con las tres unidades anteriores de Filosofía como para poder abordar estas temáticas, no obstante casi nunca llegan a hacerlo en la práctica. Por motivos de la PSU los estudiantes de 4˚ Medio terminan las clases a finales de octubre o más tardar a principios de noviembre, lo que hace totalmente imposible lograr cubrir la cuarta unidad. Además, la cantidad de temáticas a abordar en el programa de Filosofía no permite ir suficientemente rápido como para terminar con todos los aprendizajes a fines de octubre. Incluso en el Programa de Estudio de 4˚ Medio se propone que se necesitaría de 39 semanas para abordar las cuatro unidades, es decir alrededor de 10 meses, lo que implica que está calculado para que los estudiantes trabajen hasta finales de diciembre con él. No sabemos por qué el Ministerio presentaría un currículum y un programa que evidentemente no pueden ser implementados, pero lo que sí está claro es que genera consecuencias muy negativas para los estudiantes. La cuarta unidad es sin duda la que más tiene que ver con la reflexión política, la cual es muy significativa para los jóvenes de 4˚ Medio de hoy. Podemos ver tanto por la Revolución Pingüina, como por las movilizaciones de estos últimos meses que a los alumnos de Educación Media de nuestro país no sólo les interesan los temas de justicia social y política, sino que también están ellos mismos haciendo política y demandando una protección ética de la educación por parte del Estado. Los estudiantes de Chile están siendo muy críticos en el sentido filosófico, pero sin el respaldo y el apoyo que les podría brindar discutir temas de ética social desde los liceos y colegios. La cuarta unidad del currículum de 4˚ Medio es la más importante y por eso debe ser implementada e incluso ampliada para incluir el estudio de las ideologías imperantes en el mundo de hoy. Los alumnos debieran enfrentarse a los argumentos que defienden el neoliberalismo, el marxismo y el socialismo. En los colegios ya se está haciendo política y es importante que se puedan conocer y poner en tela de juicio los discursos ideológicos actuales usados tanto por los gobiernos como por los partidos opositores. Esto no sólo les permitiría a los alumnos elegir de manera reflexiva y razonada sus propias ideas, sino que también sería un aporte al diálogo nacional y a la salud de la democracia.

Es sorprendente ver que un currículum de Filosofía y Sicología que se presenta como promovedor de la “capacidad de juicio autónomo” (MINIEDUC, 2005, 113) y una “actitud reflexiva y crítica” (2005, p. 115), limite sustancialmente la dimensión crítica de la Filosofía al anexar al estudio de la Filosofía un currículum a-crítico de Sicología, al no promover de manera suficiente el trabajo crítico con los textos y al no presentar una oportunidad real de abordar temas de ética social y filosofía política. Puede estar operando detrás de este doble estándar la ideología de la eficiencia social. Bajo el esquema de dicha ideología:

[…] el propósito de la educación escolar es cumplir con eficiencia las necesidades de la sociedad mediante la capacitación de jóvenes para que así puedan funcionar como miembros maduros que contribuyan a ella en el futuro” (Schiro, 2008, p. 5).

Ello explicaría su bajo interés por generar ciudadanos verdaderamente críticos e insumisos. El verdadero pensamiento crítico representa un peligro para cualquier discurso instalado, o staus quo; quienes se niegan a promoverlo, probablemente están de una manera u otra tratando de reproducir los valores y las funciones ya existentes en la sociedad. Bajo esta ideología el estudio de la Filosofía pierde gran parte de su sentido, pero no desde la ideología de la reconstrucción social que se guía por cómo debiera ser la sociedad y no simplemente por lo que es (Schiro, 2008, p. 6).

Después de todo lo dicho y reclamado, es necesario que nos volquemos a la parte positiva de nuestra crítica: nuestras propuestas. Lo primero que proponemos es separar Filosofía y Sicología en subsectores independientes, ya que como hemos señalado la dupla trae consigo más problemas que aportes a los procesos de enseñaza aprendizaje. En segundo lugar, proponemos que se estudie Sicología en aquellos años en que es más significativa para los alumnos, ya sea en 2˚ Medio o idealmente en 1˚ Medio con algunas pequeñas modificaciones en cuanto a la cantidad de los contenidos prescritos. En tercer y último lugar, recomendamos alargar el periodo en que se estudia Filosofía a dos años (3˚ y 4˚ Medio). Esto permitirá asegurar que haya tiempo para que los estudiantes puedan enfrentarse de manera verdaderamente crítica a las temáticas, evaluándolas, tomando posición frente a ellas y argumentado con rigor. A la vez permitirá dedicar todo 4˚ Medio a la cuarta unidad sobre ética social, pudiendo incluir también más discusiones sobre filosofía política contemporánea. Todo lo anterior contribuiría a fomentar la dimensión crítica de la Filosofía y con eso nos abrimos cada vez más a la posibilidad de trascender lo dado, de ir más allá de nuestros condicionantes y generar algo nuevo, un algo otro seguramente imperfecto, pero mejor.

Xaviera Ringeling

Filósofa


[i] El Diccionario de Sicología de Oxford la define como: “El estudio de la naturaleza, funciones y fenómenos del comportamiento y la experiencia mental” (Colman et. al., 2009, p. 619) Bajo tal descripción la Sicología parece ser una disciplina más descriptiva que crítica o evaluativa.

[ii] Cabe destacar como un antecedente más, que el currículum de Sicología presenta problemas de integración. Los temas de salud mental y sexualidad debieran ser abordados desde el punto de visa psicológico en una etapa más inicial de su desarrollo cuando la mayoría de las y los jóvenes se inician sexualmente y empiezan a presentar problemas de salud mental como por ejemplo la anorexia. Según el informe del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral de la Adolescencia (CEMERA) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, los varones chilenos se inician sexualmente en promedio a los 15,7 años y las mujeres a los 15,5 (2006, p. 1264) es decir entre 1˚ y 2˚ Medio. La anorexia, por su parte, tiende a partir entre los 14 y los 16 años; entre 8˚ y 2˚ medio (cf. Zubarew, et. al., 2003, p. 187). El aprendizaje de los contenidos del Sicología sería mucho más significativo en esos años, pues siendo una etapa todavía inicial de la sexualidad y de los problemas de salud mental, tiene mayores posibilidades de hacer una diferencia en la conducta y autocuidado de los alumnos.

[iii] Esto se ve apoyado por mi experiencia en la práctica inicial: la profesora de Filosofía del Liceo Carmela Carvajal de Prat me comunicó que todos los años se salta una unidad entera para poder asegurar los aprendizajes de al menos tres unidades.

[iv] El tratamiento que se hace en el currículum de los textos filosóficos puede que se desprenda de una cierta manera de entender la Filosofía como “un cuerpo de conocimientos construido por obras e ideas filosóficas” (MINEDUC, 2004c, p. 3), que el Ministerio ha expresado a través de los procesos de reforma. Bajo esta perspectiva el objetivo de la enseñanza de la Filosofía sería “familiarizar a los jóvenes con este cuerpo de conocimientos, permanentemente vigente por su misma naturaleza” (ibíd.).

[v] También ha de considerarse lo que dice Paulo Freire: “[l]a verdadera lectura me compromete de inmediato con el texto que se me entrega y al que me entrego y de cuya compresión fundamental también me vuelvo sujeto” (2002, p. 29). Aquí se muestra la lectura como radicalmente activa en el sentido en que el lector se halla verdaderamente involucrado y pone de sí en los procesos de comprensión.

Bibliografía

  1. MINEDUC (2005). Currículum de la Educación Media, Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, FORMACIÓN GENERAL, Filosofía y Sicología, Actualización 2005.
  2. MINEDUC (2004a). Filosofía y Sicología, Programa de Estudio Cuarto Año Medio.
  3. MINEDUC (2004b).  Filosofía y Sicología, Programa de Estudio Tercer Año Medio.
  4. MINEDUC (2004c). Filosofía en la Educación Escolar Chilena.
  5. Longás (2006). “La Filosofía y las nuevas políticas del saber” en Archivos, Revista de Filosofía, Departamento de Filosofía UMSE, N˚1.
  6. Oyarzún (2006). “La Filosofía en la enseñaza media” en Archivos, Revista de Filosofía, Departamento de Filosofía UMSE, N˚1.
  7. Langón (2006). “Comentario sobre el documento Filosofía en la Educación Escolar Chilena” en Archivos, Revista de Filosofía, Departamento de Filosofía UMSE, N˚1.
  8. UNESCO (1995) Declaración de París por la Filosofía. http://los-polemos.blogspot.com/2010/01/declaracion-de-paris-en-favor-de-la.html Visitada 28/6/2011.
  9.  Colman, A. M. et. al. (2009), Oxford Dictionary of Psychology, Third Edition, USA, New York: Oxford University Press.
  10. Freire, P. (2002), Pedagogía de la Autonomía, México: FCE.
  11. Schiro, S. (2008) Curriculum Theory: Conflicting Visions and Enduring Concerns,USA, California: SAGE Publications.
  12. Zubarew, T. (2003) Adolescencia, Promoción, prevención y atención de salud, Chile, Santiago: Ediciones UC.
  13. Gonzales, E, et. al. (2006) Comportamientos sexuales y diferencias de género en adolescentes usuarios de un sistema público de salud universitario, Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral de la Adolescencia (CEMERA), Facultad de Medicina, Universidad de Chile.

  1. MARIO ANDRÉS DÍAZ MOLINA

    El aporte de este artículo sobre la situación de la enseñanza de la filosofía en Chile, es relevante por su análisis crítico situado en una realidad que se puede verificar en el aula y en los efectos sociales de esta formación. Le quiero decir a su autora que la cito en mi tesis para mi Licenciatura en Educación. Soy Profesor de Religión y Filosofía egresado el año pasado 2012 de la Universidad Católica del Maule. Espero que la autora siga aportando en esta temática pedagógica-filosófica. En el tema de la ética, por ejemplo. O formación filosófica política, etc. En mi tesis trato el complejo tema de la formación ética-valórica en el programa de filosofía de cuarto año medio, fundado en los postulados de Max Scheler. Rescato un cierto personalismo ético y una utopía de un ideal histórico tangible y transcendente a la vez. Gracias por el artículo que menciono en estas breves palabras.

    • Muchas gracias Mario por tu comentario e interés. La verdad es que es muy preocupante lo poco de verdadera “filosofía” que tiene el currículum de Psicología y Filosofía. Me alegra mucho que busques analizar el programa de cuarto medio en cuanto a su dimensión ética-valórica porque nos queda mucho que avanzar en esa dirección. Será un honor ser citada en tu tesis que suena muy interesante y relevante. Me encantaría leerla, si alguna vez se da la oportunidad. Mucha suerte.

  2. Renato Huerta

    Estoy de acuerdo en lo fundamental con su análisis. Psicología como disciplina de la formación general en Tercero Medio no es consistente como parte de una formación filosófica básica la que, a mi juicio,debiese ser reemplazada por la Lógica que sí es preparatoria para la Filosofía incluso en su aspecto crítico. La Psicología, estaría mejor ubicada como plan diferenciado o mejor en un curso previo como Primer y Segundo Medio. Estoy de acuerdo, además, que la Unidad de Ética Social necesita de mucho más espacio para ser abordada, a lo menos, un semestre y no sólo el mes de octubre a la cual se reduce en Cuarto Medio. Precisamente ello le daría espacio al aspecto crítico de la Filosofía tan desdeñado actualmente.

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