Lucrando con la conservación y el medio ambiente


 

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No somos enemigos del lucro per se, ni opositores a la posibilidad de generar ganancias mientras se beneficie al medio ambiente y las comunidades locales. Sin embargo, cuando ciertos grupos comienzan a dárselas de “verdes” para vender cosas no tan verdes, de inmediato se encienden las luces de sospecha y aparecen entre líneas segundas intenciones.

Esto fue lo que nos pasó el otro día cuando alguien tenía publicado en Facebook una linda iniciativa verde llamada “Reforestemos Patagonia”, iniciativa que busca reforestar diversos parques nacionales de la Patagonia, en particular las áreas que se quemaron en Torres del Paine. Lo anterior a través de donaciones privadas, ya sea de empresas o de particulares. El investigar y entender más en profundidad qué había bajo esta verde iniciativa nos llevó a reflexionar sobre la importancia de ser ciudadanos críticos al momento de consumir productos o iniciativas “verdes”.

Los productos e iniciativas verdes venden bien y nos hacen sentir menos culpables del impacto diario que causamos sobre el medio ambiente. Son en la mayoría de los casos una especie de antídoto mental contra nuestro consumismo excesivo y creciente, aunque existen también iniciativas que genuinamente intentan compatibilizar el capitalismo con la protección del medio ambiente. Toda empresa quisiera tener un gran logo verde para mostrar a sus clientes, o mejor aún, poder decir que son capaces de generar utilidades a través de actividades que protegen o benefician el medio ambiente. En definitiva, lo verde está de moda, una tendencia que generalmente  aparece en los países que han alcanzado un cierto nivel económico y finalmente se detienen a mirar, con algo de nostalgia, todo lo que han destruido. Hace un tiempo Robert Petitpas[1] escribió sobre el nuevo mercado de productos ecológicos y su relación con el lavado de imagen empresarial, por lo que aquí nos referireremos al segundo aspecto de este problema: las empresas que lucran con negocios (aparentemente) verdes[2].

Según lo que aparece en su página web, Reforestemos Patagonia[3] es una iniciativa público-privada sin fines de lucro liderada por Patagonia Sur. Esta iniciativa busca plantar un millón de árboles nativos en distintos parques nacionales. La idea es hacer una especie de “Teletón verde” donde privados, ya sea empresas o particulares, pueden donar $2.000 por planta para alcanzar la meta. Todo suena muy bien hasta que uno empieza a hilar más fino. Para empezar, la plantación de árboles con la finalidad de recuperar áreas degradadas se conoce, en términos técnicos, como “restauración ecológica”. Esto es la realización de actividades intencionales que inician o aceleran la recuperación de un ecosistema degradado[4]. Por lo tanto, es una actividad que requiere un importante conocimiento científico y técnico, sobre todo de las características históricas y genéticas de la comunidad ecológica a restaurar. De este modo, no es tan simple como cultivar miles de plantas en un único vivero, luego trasladarlas a distintos parques nacionales para ser plantadas, cruzar los dedos para que sobrevivan y esperar 50 años para que crezca un bosque donde antes hubo un sector quemado y degradado. Si fuera tan fácil, la literatura científica del área de la restauración ecológica estaría plagada de experiencias exitosas de este tipo. Sin embargo, no es el caso, como lo demuestra una investigación publicada en la revista Science, en la cual se encontró que es muy difícil alcanzar los niveles de servicios ecosistémicos y biodiversidad originales a través de procesos de restauración ecológica. Cabe destacar que a pesar de lo anterior, el artículo también señala que los servicios ecosistémicos (por ejemplo provisión de agua, polinización y protección contra inundaciones) y la biodiversidad pueden ser superiores a los ecosistemas degradados si la restauración se lleva a cabo con las técnicas adecuadas[5]. Por ello, sería fundamental que existiera un equipo científico-técnico especialista en las áreas de ecología, conservación biológica, ciencias forestales y sociales que guiara esta iniciativa de reforestación, de manera de asegurar un cierto nivel de efectividad. Lamentablemente en el equipo de Patagonia Sur[6], la empresa que lidera esta iniciativa, solo se encuentran abogados, ingenieros y empresarios.

Además del conocimiento científico de los ecosistemas a restaurar y el conocimiento técnico necesario para implementar actividades de restauración, un tema fundamental para el éxito de estas iniciativas es su continuidad. Esto debido al largo tiempo (a veces décadas o cientos de años) que requieren los árboles para crecer y formar un ecosistema de bosque. La eliminación de las fuentes de amenazas a los ecosistemas como incendios y especies invasoras requiere un trabajo conjunto de administradores y usuarios de los parques nacionales, así como actividades de monitoreo, evaluación y un manejo adaptativo a través del tiempo. En este caso, Reforestemos Patagonia dice que la CONAF (Corporación Nacional Forestal, entidad del gobierno encargada de la administración de parques nacionales) se preocupará de la preservación  y cuidado de esos árboles. Lo anterior nos parece bastante improbable dado el escaso presupuesto de esta institución, lo que históricamente ha limitado la adecuada gestión de las áreas protegidas que están bajo su tutela. Un proyecto de restauración de las dimensiones que propone Reforestemos Patagonia requeriría un monitoreo constante y duradero en el tiempo para asegurar que las plantas sobrevivan, lleguen a convertirse en árboles y, finalmente, generen un nuevo bosque con parte de las funciones y atributos que había en estos lugares antes de los incendios.

Así, observamos que algo que parece una linda iniciativa verde y que apuntaba a involucrar a los ciudadanos a través de un aporte de dinero para “reforestar la Patagonia”, tiene poca o nula capacidad científico-técnica para entregar lo que promete. Para que una iniciativa de este tipo funcione y los donantes de esos $2.000 por planta puedan saber con certeza que esa planta sobrevivió, creció hasta ser un árbol y finalmente se transformó en parte de un bosque restaurado (lo cual en la Patagonia implicaría unos 70-100 años), se requiere una serie de requisitos. A continuación ennumeraremos algunos: 1) bases y conocimiento científico-técnico como lo requeriría cualquier proyecto de restauración ecológica; 2) evaluación de los efectos ambientales del proyecto; 3) monitoreo en el tiempo para poder verificar el estado de la reforestación; y 4) mecanismos para detectar problemas y repararlos. No existiendo ninguno de estos componentes, que serían un requisito básico para cualquier proyecto de restauración liderado por una institución seria y con experiencia en conservación (como dice ser Patagonia Sur), tendemos a pensar que esta fundación-empresa tiene otras intenciones (¿simplemente generar utilidades bajo una cara verde?), o, en el mejor de los casos, son sencillamente ignorantes y no deberían estar vendiéndose como una organización líder en conservación. Sin embargo, existen ciertos antecedentes que llevan a pensar en la primera opción, es decir, que en el caso de Reforestemos Patagonia estaríamos ante un caso de generación de utilidades con una imagen verde que no tendrá necesariamente un impacto positivo en la conservación de la Patagonia.

En un artículo aparecido en la revista Qué Pasa[7] en mayo de este año, el Gerente General de Patagonia Sur cuenta cómo ellos tenían un vivero con 1 millón de plantas que iban a ser plantadas de todas maneras en los predios pertenecientes a la empresa, y luego del incendio de Torres del Paine vieron la oportunidad para desarrollar la iniciativa Reforestemos Patagonia. El Gerente de Patagonia Sur también señala, desconcertado, que la CONAF se demoró un par de meses en darle el visto bueno al proyecto, lo cual ya demuestra el nulo entendimiento de las estrictas consideraciones ecológicas y genéticas que se deben tener cuando de reforestar se trata. No es cosa de sacar plantas de un vivero en Aysén y plantarlas en Magallanes como quien transplanta un rosal, si el objetivo final es realmente recuperar los bosques que fueron quemados o degradados.

Afortunadamente CONAF finalmente no autorizó usar plantas provenientes de los viveros de Patagonia Sur en Aysén para reforestar el Parque Nacional Torres del Paine ubicado a más de 400 km de distancia, pero sí aceptó que se utilizaran plantas producidas por CONAF con este fin. Lo anterior complica la situación de la campaña analizada aquí, ya que cierne dudas sobre el destino de esas donaciones de $2.000 por planta, si parte de las plantas utilizadas en la Reforestón ya habían sido producidas por CONAF con los impuestos de todos los chilenos. Finalmente, y como otro aspecto a considerar, hay que señalar que Patagonia Sur también vende bonos de carbono a través de la plantación de árboles nativos[8]. Nuevamente, lo invitamos a sacar sus propias conclusiones.

Con este ejemplo queda claro que como consumidor de productos e iniciativas verdes uno debe ser sumamente cauteloso. Leer la letra chica y entender a cabalidad qué es lo que se nos está vendiendo para poder evaluar si, en el caso de un producto que dice ser verde, realmente es “amigable” con el medio ambiente y las comunidades, y en el caso de iniciativas de conservación, si es que realmente van a lograr el objetivo que proponen y van a ser un aporte en términos ecológicos. Es decir, no nos creamos el cuento de que vamos a salvar la Patagonia por una simple donación de $2.000. Preocupémonos de averiguar qué se hará realmente con ese dinero y elijamos las iniciativas donde nuestra donación realmente tenga un resultado o haga una diferencia positiva para el medio ambiente. Nos parece que de todas maneras existe un nicho para iniciativas de conservación que generen ganancias y negocios verdes de diverso tipo, pero para que estos estén a la altura de lo que ofrecen debe haber regulaciones más rigurosas y transparentes, empresas con una mayor ética ambiental y social, junto a un control social severo por parte de los consumidores y organizaciones.

Montserrat Lara S. Bióloga, Magíster en Medio Ambiente

 Enrique Cruz T. Agrónomo, Magíster en Medio Ambiente

Fotografía de yuge, licenciada con Creative Commons.


[1] https://verdeseo.cl/2010/12/20/%C2%A1ayuda-a-las-empresas-a-salvar-al-medio-ambiente/

[2] Para una interesante reflexión al respecto desde una perspectiva distinta, aunque también complementaria a esta, ver columna de Hernán Dinamarca en: https://verdeseo.cl/2012/10/24/de-confianzas-y-sospechas-entre-empresas-y-ciudadania/

[3] http://www.reforestemospatagonia.cl/

[4] https://www.ser.org/

[5] REY-BENAYAS, J. M., A. C. NEWTON, A. DIAZ y J. BULLOCK. 2009. Enhancement of Biodiversity and Ecosystem Services by Ecological Restoration: A Meta-Analysis. Science 325: 1121-1124. http://www.sciencemag.org/content/325/5944/1121.short

[6] http://patagoniasur.com/subpage.php?sid=82&l=s

[7] http://ipad.quepasa.cl/articulo/actualidad/2012/05/1-8560-9-el-reforestador.shtml

[8] http://patagoniasur.com/purchase-carbon-offsets.php?l=s

  1. Arturo Larraín

    Se pueden encontrar bastantes verdades en el texto. Seria interesante escuchar la respuesta de algún representante de “Patagonia Sur”.

  2. Ricardo

    Creo que habria que explorar un poco mas lo que sucede allá, es fácil criticar. Por lo que dan a entender Uds no viven en Patagonia y no entrevistaron de primera fuente a las personas involucradas, si bien es cierto los datos técnicos pueden ser ciertos. Un poco más de objetividad y seriedad, por lo que leí Uds dicen que en la página de Patagonia Sur no hay profesionales de las ciencias, tampoco veo que un periodista haya escrito este artículo, son una bióloga y un agronomo. Saludos

    • Estefania

      No solo los periodistas escribe. Por Plantar árboles de un mismo viviero que vienen de una misma madre, no hay diversidad. Si viene una plaga o algo que dañe a la especie nuevamente morirá la parte arborea del bosque. Faltan especialistas en el tema. Jugar con la pacha no es un chiste, debe ser algo serio.

    • Freddy

      Soy Ing. Forestal y Patagón. Conozco a los profesionales que trabajan con Patagonia Sur, pero lo que comentan en el texto es parte de la realidad, existen profesionales forestales y muy buenos en PatagoniaSur, pero que tengan la experiencia y expertis en el tema de restauraciones ecológicas y re-vegetación ? lo dudo mucho, no es mi intención desmerecer el trabajo que realizan pero la experiencia se gana con los años y mucho estudio…

  3. Carlos Zamorano E

    Muy buen artículo. Junto con los negativos impactos en los ecosistemas que esta gente pretende reforestar (ya ni siquiera planteo el concepto “restaurar”), agregaría el tremendo daño que causarán a muchas otras iniciativas serias que si pretenden restaurar y recuperar nuestros bosques, lejos del afán de lucro que mueve a esta clase de gente, sin escrúpulos. Felicitaciones chicos. Un abrazo.

  4. Bernardo Zentilli

    HACE CASI UN AÑO O MAS FUIMOS INFORMADOS POR LA PRENSA QUE CONAF ENVIABA ALGO ASÍ COMO 500 PALMERAS (NO SE INDICABA SI ERAN CHILENAS O NO) A ISLA DE PASCUA PARA, ÓIGANLO O LÉANLO BIEN… LUCHAR CONTRA LA DESERTIFICACIÓN..

    LA ULTIMA ESPECIE FORESTAL QUE YO ELEGIRÍA PARA ESO SERÍAN LAS PALMERAS.. POCO TIEMPO DESPUÉS ESCUCHAMOS QUE EL SAG IMPIDIÓ QUE ESTAS FUERAN A LA ISLA CON TIERRA CONTINENTAL PARA MI QUE ERA OTRO DE ESOS NEGOCIOS DE AMIGOS DE LOS AMIGOS Y QUIZÁS EL ARGUMENTO ERA DARLE A LA ISLA UN ASPECTO MAS TROPICAL Y TURÍSTICO TIPO HAWAII. ALGUIEN PODRÁ DECIRNOS CUANTAS PALMERAS HAN SOBREVIVIDO Y CUANTA DESERTIFICACIÓN ESTÁN CONTROLANDO ASÍ COMO CUANTO LE COSTO A LOS CONTRIBUYENTES ESTE CIRCO.

  5. Ivonne Coñuecar, Patagona, Periodista.

    Buen artículo che! Gracias…Patagonia es una Reserva de Vida Mundial, no un valor agregado para planes de empresas que desean reducir impuestos y pasar por buenos, y que desean instalar esa bondad en la virtualidad de quien desea tener ¿un árbol en Patagonia?
    Si quiere ayudar, venga y ayude, no haga click y se lave las manos. Aunque siempre creí que este proyecto era completamente no viable.
    Patagonia es una experiencia desde todas las áreas, científicas, sociológicas, humanas, todas las que pueda abarcar.
    Realmente eran necesarias unas letras como las de ustedes. Merecemos más respeto que vengan y nos exploten a destajo y luego se hagan los verdes, los reciclados, los preocupados. Dudo que les interese lo que sucede acá a esa gente. Qué idea más [agregue usted su adjetivo] la que tuvieron al pensar en “reforestar Patagonia”.

    Y de paso: ¡Feliz día de la Prensa!

  6. Pato

    Con mucho conocimiento de causa, puedo señalar que de las 20 mil plantas que se pudieron en torres del paine, y de las cuales muchos han tratado de adquirir por esta plataforma de internet y han terminado comprando una lenga plantada en Lago Carlota en la región de Aysen, el vivero de natales al cual Patagonia Sur ofreció dineros para mejorar instalaciones y sistema de producción de plantas, aún no han visto ningún $……

  7. Pingback: Lucrando con la conservación y el medio ambiente

  8. Pingback: Discutamos el mundo que queremos: Réplica íntegra de la campaña Reforestemos Patagonia | VerDeseo

    • ANA AGUILAR ACOSTA

      Hola he leido con mucho interes y agrado el articulo sobre SALVEMOS LA PATAGONIA.. LOS DETALLES EXPUESTOS REVELAN UN CONOCIMIENTO VERDADERO DEL PROBLEMA DE DESERTIFICACION EXISTENTE EN TODOS LOS PARQUES NACIONALES-. Y DA A CONOCER EL LARGO TIEMPO QUE SE NECESITA PARA QUE QUQE VUELVA A SURGIR UN NUEVO BOSQUE. 0JALA QUE TODOS N OS DEMOS CUENTA DE QUE NUESTRA ACTITUD FRENTE A ESTA REALIDAD PUEDE CONTRIBUIR A LA CONSERVACION DEL MEDIO AMBIENTE .

  9. Yerka Ursić

    Alguien del ambiente forestal me comentó que se plantarían coigues de Chiloé en las Torres del Paine en vez del original de Magallanes…Este tema de conservación no debería estar en manos privadas como un negocio ,porque es algo tan complejo y a largo plazo que no puede ser rentable y si lo es ,es porque está mal hecho…

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