Verdeseo

Especial Febrero 2013: ¿Abordaje o abandono? Equidad territorial y sociedad civil este 21 de Mayo


En 1872 el Intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna, explicaba la existencia de dos ciudades dentro de la capital chilena. Respecto a los territorios del sur, este intelectual sostenía:

 “[…] ciudad completamente bárbara, injertada en la culta capital de Chile i que tiene casi la misma área de lo que puede decirse forma el Santiago propio, la ciudad ilustrada, opulenta, cristiana […] [En ella] no se ha seguido ningún plan, no se ha establecido ningún orden, no se ha consultado una sola regla de edilidad i menos de hijiene. Arrendado todo el terreno a piso, se ha edificado en toda su área un inmenso aduar africano en que el rancho inmundo ha reemplazado a la ventilada tienda de los bárbaros, i de allí ha resultado que esa parte de la población, el mas considerable de nuestros barrios, situado a barlovento de la ciudad, sea una inmensa cloaca de infección i de vicio, de crimen i de peste, un verdadero ‘potrero de la muerte’, como se le ha llamado con propiedad.”[1]

Ya han pasado 140 años de ese momento, y ha cambiado la preocupación de la época respecto a la higiene y salubridad como ejes de la moralidad de las clases dominantes –en tanto la falta de higiene de algunas familias reflejaba directamente el carácter moral de las personas y sus vicios. Sin embargo, aún cabe pensar si es que en Santiago hemos superado esta división en torno a las dos ciudades.

La ciudad dual no necesariamente se fundamenta en el carácter moral de los habitantes, algo que hoy en día ha quedado en la esfera privada, sino que también tiene mucha relación con las condiciones de vida objetivas que vive la población santiaguina (y ojo con que en este caso estoy tomando como punto de partida la ciudad de Santiago, pero la reflexión es aplicable a cualquier ciudad de Chile). Para ilustrar este punto, quisiera reflexionar en torno a la política de vivienda que, por un lado destina a las familias de bajos ingresos a vivir en la periferia; y por otro, a la provisión de servicios sociales, que no tienen el mismo estándar de cobertura y calidad en todos los territorios. En ambos casos, mi interés es dar cuenta de las inequidades territoriales  que originan estas diferencias, y las limitaciones que existen para superarlas basado exclusivamente en la voluntad de las personas y la sociedad civil. 

Política de Vivienda

El Presidente Sebastián Piñera, en el Mensaje Presidencial de este 21 de Mayo, expresó con orgullo el alcance de la política de vivienda, pues al final de su mandato el Estado habría entregado “más de 750.000 subsidios habitacionales, con lo cual más de tres millones de personas [de escasos recursos] va a poder dejar de ser allegado o arrendatario, pudiendo cumplir con el sueño de la casa propia”. Dijo además, que no solo había que asegurar el acceso a viviendas, sino también que estas fueran de mayor tamaño y calidad, por lo que habían aumentado de 42 a 47 metros cuadrados cada una de las soluciones habitacionales[2].

Todo eso parece estupendo, menos la falta de consideración de los barrios que se han estado construyendo con esta política habitacional, que podríamos resumir en tres etapas: (1) La construcción de una homogeneidad social en donde familias de bajos ingresos son localizadas en zonas periféricas (dados los costos de los terrenos, y la necesidad de las empresas constructoras de abaratar los costos y los trámites municipales). (2) La falta histórica de infraestructura pública y comunitaria en los barrios construidos, apareciendo en el corto plazo problemas asociados a la falta de iluminación, la falta de espacios públicos para la recreación y el amontonamiento de basuras por un lado; y a la falta de servicios de salud y educación por otro. Solo como ejemplo, la comuna de San Bernardo tiene 1,9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, mientras que una comuna como Las Condes alcanza a tener 9,2 metros cuadrados. (3) La distancia geográfica del barrio construido respecto a los centros de desarrollo que dificulta las opciones de empleo, impidiendo con esto el desarrollo económico de las familias y generando así lo se conoce como segregación urbana.

Con este tipo de políticas vamos creando dos Santiago: uno, “el de las oportunidades”, teniendo como referente el nuevo Mall Costanera Center, que arquitectónicamente destaca como la torre más alta de Sudamérica, pudiendo decir que es reflejo de crecimiento y desarrollo. El otro, es “el de los excluidos”, de las periferias urbanas, que por más beneficios sociales que el Estado diga que ha entregado y entregará de aquí hasta el final del mandato, no logra necesariamente materializarse en mejor calidad de vida de las personas.

Provisión de Servicios

Gran parte de esta inequidad de los dos Santiago se explica por las diferencias de recursos que los territorios cuentan para la entrega de servicios sociales, lo cual viene reforzado por una construcción de ciudades dejadas al arbitrio de los valores del mercado del suelo y la licitación de los proyectos de vivienda. Sabemos que hoy en Chile la mayoría de los servicios sociales son gestionados por las entidades municipales, como una forma de avanzar hacia la descentralización administrativa y lograr un mayor ajuste entre las necesidades de la población y la oferta disponible. Si bien teóricamente esto suena muy bien, la dificultad que existe es que los municipios viven constantemente el problema del “agenciamiento de las políticas públicas”, en donde la implementación de aquellos proyectos públicos que han sacado aplausos este 21 de Mayo, no son posibles de materializar, en tanto existe un desbalance entre las responsabilidades adjudicadas a los municipios y los ingresos que le son entregados para implementar estos proyectos, sumado a la capacidad instalada de la cual que disponen. Así por ejemplo, según la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, el número de funcionarios de una municipalidad no depende solamente de los ingresos municipales, sino también del tamaño de la población comunal; entonces, muchas veces comunas pobres y no tan populosas no disponen de capacidad instalada para proveer los servicios. Esto ocurre frecuentemente en la provisión de beneficios o servicios de salud y educación, donde las instituciones no dan abasto para atender el volumen de población que lo requiere.

Para ejemplificar este punto, quisiera concentrarme en la política de cuidado de los adultos mayores dependientes, considerando que este tema repercute fuertemente en el bienestar de las personas mayores, al incidir en sus opciones de obtener mayores niveles de salud. Así, tenemos el caso de la madre de Rosa, Inés, una mujer de 81 años que se encuentra postrada en su casa, quien es cuidada y atendida en sus requerimientos básicos por la menor de sus hijas, Elvira. Inés es hoy en día una de los 405.539 adultos mayores dependientes[3] –es decir, que no pueden realizar sus actividades de la vida diaria sin ayuda de terceros–, y necesita atención domiciliaria de un kinesiólogo para no tener complicaciones en su sistema respiratorio. Inés vive con Elvira en San Bernardo, comuna donde por más que se reclame por el derecho a recibir atención domiciliaria por tener un adulto mayor en condición de postración en el hogar, no se obtiene pues en la municipalidad no hay recursos suficientes para eso. A Rosa le da impotencia, pues ve a su hermana preocuparse todos los días de su madre sin tener los medios para garantizarle mejores cuidados de salud; mientras que donde ella trabaja en la comuna de Santiago cuidando a otros adultos mayores, el servicio médico ambulatorio es una realidad de todos los días.

Esto nuevamente se explica por materias de inequidad territorial que se fundamenta en las diferencias de la base impositiva municipal, la cual depende de los ingresos propios y los ingresos provenientes del Fondo Común Municipal. Esto repercute en que los municipios no tengan los mismos medios para proveer los servicios sociales necesarios para la población, lo cual se ejemplifica en la Disponibilidad Presupuestaria Municipal por Habitante, según el cual un residente de la comuna de Santiago cuenta con $591.000 por habitante, mientras un residente de la comuna de San Bernardo cuenta con casi $83.000 por habitante[4], casi un 700% menos de ingresos disponibles por persona. Con este ejemplo volvemos a ver dos Santiagos.

Sociedad Civil y Familia

Respecto al cuidado de los adultos mayores, hoy el presidente Sebastián Piñera dijo: “Ya es tiempo que el Estado se sume al esfuerzo que hoy realizan las familias y la sociedad civil que los acoge. Es por eso que establecimos un subsidio de vivienda adicional para aquellas familias necesitadas que reciban en su hogar a sus adultos mayores. Y también estamos impulsando un plan para fortalecer la atención domiciliara, los centros diurnos y una subvención para las instituciones, como el Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, San Vicente de Paul y muchas más, que atienden adultos mayores vulnerables que no pueden valerse por sí mismos”.[5]

En este punto yo me pregunto: ¿es el Estado quien le colabora a la familia, o debiera ser la familia quien le colabora al Estado? Garantizar oportunidades de una vejez digna en materias de salud no puede depender solamente de las familias, pues en ese caso se deja abandonado a los miles de adultos mayores que no tienen a una hija como Elvira que pueda atenderlos. Al respecto, un Estudio del Servicio Nacional del Adulto mayor sostiene: “[…] se observa que un 12,3% de las personas mayores con dependencia leve, un 11,9% de los dependientes moderados y un 7,9% de los severos, deben enfrentar la vida diaria sin un apoyo cotidiano”[6].

Me queda la misma duda respecto al rol de la sociedad civil, pues ¿son las instituciones como el Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas y San Vicente de Paul las encargadas de acoger a los adultos mayores vulnerables, con toda la escasez de recursos y de profesionales que cuentan[7], o es responsabilidad del Estado asegurar opciones de salud, independiente del lugar en el que vivan?

En este punto, estoy firmemente convencida que la asociatividad de adultos mayores que forman autogestionadamente clubes les otorga opciones de bienestar ante los cuales el Estado no tiene más que promover su formación, sin intervenir realmente. Pero en materias de cuidados de salud, la sociedad civil puede solamente cumplir un rol complementario. Es discriminatorio y perjudicial para las personas mayores que lo necesitan, que se le entregue toda la responsabilidad a estas instituciones en ciertas áreas. Tenemos el caso de los servicios entregados a las personas con discapacidad, en donde el presupuesto entregado por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) es de 6 mil millones de pesos al año, mientras que el de la Teletón, una corporación privada sin fines de lucro es de 15 mil millones de pesos, atendiendo al 400% más de personas al año con solo el doble del presupuesto, pues mientras el SENADIS atiende a 6.590 personas en un año, la Teletón le entrega prestaciones médicas a 23.699[8].

Esto es perjudicial porque el alcance territorial y los recursos de la sociedad civil no son los  mismos que los del Estado; entonces, si no tienes el privilegio de contar con una organización social cercana a tu lugar de residencia que sea capaz de atender tus necesidades de salud, lamentablemente se te acabaron las posibilidades de mejorar una condición que no elegiste como es la situación de dependencia que viven muchos adultos mayores y discapacitados.

En este sentido, estoy convencida de que la sociedad civil tiene un rol en el suministro e innovación de los servicios sociales para aquellos públicos menos considerados por la política pública chilena, pero esto no se puede transformar en una relegación de responsabilidades así como se plantea en el Mensaje Presidencial respecto a los Adultos Mayores. Esto pues no nos podemos basar en el voluntarismo a la hora de asegurar oportunidades de vida.

Si efectivamente el Presidente Sebastián Piñera y todo su equipo quiere hacerse cargo de una sociedad de oportunidades, seguridades y valores donde se le “garantice a todos sus hijos, por el solo hecho de haber nacido en nuestra bendita patria, una vida digna y decente”[9], no debiese preocuparse solamente de decir buenas ideas que sabemos no se podrán implementar de la misma manera en todos los lugares; sino que además, y de manera prioritaria, es necesario abordar el problema preocupándose de fortalecer aquellos mecanismos de redistribución efectiva de ingresos y de implementación de políticas públicas. No queremos no sentir que vivimos en dos Santiagos, el de las oportunidades y el de los excluidos. Simplemente, no queremos sentir que tenemos el futuro definido por vivir en el lugar donde nos tocó nacer, o donde la política habitacional nos destinó a vivir en una vivienda social.

Por María Ignacia Arteaga
Socióloga
Fotografías por Sebastián Bueno

[1] Benjamín  Vicuña  Mackenna, La tranformacion de Santiago. Imprenta de la Librería del Mercurio, de Oreste L. Tornero. Santiago, 1872, pp. 24-25

[2] Mensaje Presidencial 21 de mayo 2012 en el Congreso Nacional. Disponible en: http://www.gob.cl/media/2012/05/Mensaje-Presidencial_2012_OK.pdf

[3] http://www.senama.cl/filesapp/Estudio_dependencia.pdf Página 45.

[4] http://www.sinim.gov.cl/assets/fcomunal/ficha_comunal.php

[5] http://www.gob.cl/media/2012/05/Mensaje-Presidencial_2012_OK.pdf Página 25.

[6] http://www.senama.cl/filesapp/Estudio_dependencia.pdf Página 51.

[7] En mi tesina sobre Bienestar de Adultos Mayores realizada para titularme en Sociología, varios informantes me contaron que estas instituciones tienen listas de espera para recibir a adultos mayores que no pueden ser cuidados por sus familias, por lo que los propios profesionales de estas instituciones aconsejaban encontrar otro modo de cuidarlos.

[8] Información extraída a partir de la Cuenta Pública SENADIS 2011 y  Cuenta Pública Teletón 2010.

[9] Mensaje Presidencial 21 de mayo de 2012. Disponible en http://www.gob.cl/media/2012/05/Mensaje-Presidencial_2012_OK.pdf

  1. Colombina

    Excelente columna Nacha! Me gustó mucho como conjugaste y usaste bastante material empírico (cuantitativo y cualitativo) para analizar los anuncios concretos de política pública del Gobierno.

  2. Pingback: La coctelera de fin de año: VerDeseo durante el 2012 « VerDeseo

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