Verdeseo

Respuesta a la réplica de la campaña Reforestemos Patagonia


Para VerDeseo, la generación de una réplica por parte del equipo de Reforestemos Patagonia fue muy importante, ya que permitió que se respondan parte de las interrogantes planteadas en la columna de Montserrat Lara y Enrique Cruz. Además, ha permitido enriquecer la discusión sobre campañas de esta naturaleza, que cada día son más comunes. Para VerDeseo es importante observar y monitorear este tipo de iniciativas. Los dejamos con la respuesta de Montserrat y Enrique a la réplica de Reforestemos Patagonia.

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Respuesta a la réplica de la campaña Reforestemos Patagonia

Primero que todo, nos alegra que el equipo de Reforestemos Patagonia haya hecho uso de su derecho a réplica, ya que esto ha permitido que se respondan parte de las interrogantes planteadas en nuestra columna, además de enriquecer la discusión sobre campañas verdes de esta naturaleza que cada día son más comunes. Sin embargo, nos gustaría aclarar y comentar varios puntos.

MOTIVACIÓN

Somos profesionales de las ciencias ambientales y por ello nos interesó  buscar información respecto al proceso de restauración ecológica del Parque Nacional Torres del Paine, anunciado en su momento en varios medios de comunicación. Como cualquier persona lo haría, ingresamos al sitio web de la campaña Reforestemos Patagonia (RP) motivados por conocer más sobre esta iniciativa. Como profesionales del área entendemos la enorme complejidad de un proyecto de restauración, ya que hemos participado y estudiado iniciativas desarrolladas en Chile y el extranjero. Cualquier proceso de restauración requiere de un entendimiento cabal de los procesos ecológicos, sociales y económicos, involucrados. Lamentablemente, luego de revisar los sitios web de RP, Patagonia Sur, CONAF y Ministerio del Medio Ambiente, no encontramos la documentación científica ni técnica que respaldara la campaña.

Ante la sorpresa, el día 6 de noviembre de 2012, Enrique Cruz envió una serie de consultas a través de la  sección de contacto del sitio web de RP. En este correo electrónico se planteaban una serie de dudas de carácter técnico respecto al proceso de reforestación que se estaba llevando a cabo, así como al rol de CONAF y Patagonia Sur en  la campaña. Al día siguiente recibió un correo electrónico donde se indicaba que las consultas serían respondidas por el Director Ejecutivo de la campaña, sin embargo estas respuestas nunca llegaron.

En base a esta experiencia surgió la inquietud de escribir una columna con el objetivo de reflexionar sobre cómo se promocionan productos o iniciativas “verdes” en la actualidad, principalmente a través de internet y los medios de comunicación. Campañas como “Reforestemos Patagonia” (RP) se basan principalmente  en una estrategia de publicidad y marketing de un carácter extremadamente simplista,  careciendo de la información técnica necesaria para que los donantes puedan, por una parte, educarse respecto a la complejidad de la problemática ambiental para la cual están donando dinero (en este caso la reforestación de un área protegida del Estado que ha sido afectada por un incendio), y por otra, comprobar que se han tenido todos los resguardos técnicos y financieros para que ese dinero genere los resultados prometidos. Esta es la mínima transparencia y compromiso ético que se le exigiría a cualquier iniciativa que involucre donaciones de dinero por parte de privados. Esto es aún más importante en el caso de RP, ya que es una iniciativa que involucra intervenciones de tierras fiscales del SNASPE[1] que son patrimonio de todos los chilenos.

Lamentablemente, la información disponible en el sitio web de RP no va más allá de una sección de preguntas frecuentes que aportan escasa información técnico-científica, más otras dedicadas, por ejemplo, a competencias entre colegios y familias de quien planta el “bosque” (número de árboles) más grande, así como una serie de embajadores de la campaña que incluye varias figuras mediáticas. En resumen, poco o nada se dice respecto a los informes y equipo técnico que mencionan en su réplica. Por lo tanto, nuestras dudas no son infundadas como se menciona en la réplica de RP, sino simplemente el resultado de una campaña que no provee la información necesaria para un ciudadano crítico o donante preocupado del buen uso de su dinero.

ASPECTOS TÉCNICOS

Nos tranquiliza saber que RP cuenta con el apoyo de Ingenieros Forestales con experiencia en reforestación para llevar a cabo su iniciativa, así como estudios de evaluación y monitoreo de los sitios a reforestar. Sin embargo, en pro de la transparencia de la campaña sería fundamental que esos estudios, documentos y reportes que se mencionan en la réplica estuvieran a disposición del público. La publicación de estos documentos en el sitio web de la campaña, evitaría las “dudas infundadas” de las cuales se nos acusa en la réplica. De igual forma, si la campaña RP está respaldada y validada por Conaf, Ministerio del Medio Ambiente y la Subsecretaría de Turismo, la documentación pertinente debería estar disponible en los sitios web respectivos.

Por otra parte, lo que deja entrever esta campaña a través de su sitio web y su réplica, es una visión simplista de la reforestación y su efecto en la recuperación de ecosistemas que han sido destruidos o dañados. La campaña se plantea como una acción que  se reduce a plantar árboles.  Esto demuestra una falta de bases teóricas y entendimiento de la complejidad de los procesos ecológicos involucrados, así como la dimensión temporal de largo plazo (50-100 años) que se debe tener en cuenta cuando se está reforestando un ecosistema degradado, tal como los bosques de lenga del Parque Nacional Torres del Paine. Cabe mencionar que la ecología de la restauración es una ciencia joven que en los últimos 25 años ha desarrollado las bases teóricas que sustentan los procesos de restauración ecológica. Esta ciencia recoge conocimientos de distintas disciplinas, tales como la ecología, biología, ciencias forestales, sociales, económicas y políticas, entre otras.

En este contexto y tal como lo señala la restauración ecológica, la reforestación es solo uno de los pasos involucrados en un proceso de rehabilitación o restauración de un ecosistema[2] que ha sido  dañado o degradado por acción antrópica. Por lo tanto, la restauración ecológica se preocupa no solamente de plantar árboles, sino que considera el ecosistema de manera integral, velando por la recuperación de toda la diversidad de especies (desde los microorganismos hasta los árboles y la fauna), así como las funciones y procesos ecológicos (ciclos biogeoquímicos, polinización, regeneración natural de las plantas). Se desprende de lo anterior que un proceso  de restauración o recuperación de un ecosistema dañado es un proceso de largo plazo, donde los resultados se comienzan a ver luego de 10 a 20 años, ya que existen diversos factores climáticos, ecológicos, genéticos y sociales que pueden afectar su éxito. Así, la recuperación de un ecosistema forestal bajo condiciones climáticas adversas como las que existen en la Patagonia puede tomar más de 100 años. Por lo anterior, el hecho de que Patagonia Sur tenga 3 años de experiencia reforestando no dice mucho en este contexto. De nuevo, he aquí la importancia de publicar los estudios y documentos que avalen que el equipo de RP tiene más de 3 años de experiencia en el tema.               

Otro aspecto relevante, y que nuevamente demuestra desconocimiento en materia de restauración, es la manera en que está planteada la meta de la campaña en términos de “número de árboles” con el objetivo final de completar 1 millón de árboles. El éxito de una campaña de reforestación que busca recuperar un ecosistema degradado, se debería medir a través de indicadores tales como: la detención o minimización de las causas que originaron la degradación, la recuperación de funciones y procesos ecológicos, el aumento de la diversidad de especies, o la activación de procesos de regeneración natural, como lo sugiere la literatura de esta disciplina y otras experiencias de restauración a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, el número de árboles donados o plantados no es una medida relevante para medir el éxito de un programa de reforestación como este. Esta visión simplista de la restauración, que la equipara a la simple plantación de árboles con un click por sólo 2.000 pesos, no promueve la educación ambiental del público ni los donantes, ya que no muestra la complejidad involucrada en restaurar un ecosistema que como sociedad hemos degradado o destruido.

ROL EDUCATIVO DE LA CAMPAÑA

Un aspecto fundamental de cualquier esfuerzo de restauración de ecosistemas degradados es la educación y transferencia de conocimientos, que busca una solución a largo plazo para evitar que estos eventos destructivos vuelvan a ocurrir. De hecho, las experiencias internacionales y nacionales en este rubro, demuestran que cuando el público está informado e involucrado es más factible que las metas de restauración puedan ser alcanzadas con éxito. En el caso de una campaña masiva como RP, que busca recaudar donaciones para reforestar tierras del SNASPE, este elemento debería ser aún más relevante. RP podría aprovechar el impacto mediático de su campaña para educar a quienes visitan su sitio web. Además de mostrar íconos con el número de árboles comprados y sus coordenadas de localización, podrían proveer información respecto a la importancia ecológica de los ecosistemas que se están reforestando, cómo y por qué se encuentran degradados, los beneficios de restaurarlos, y cómo se puede contribuir, más allá de la donación de árboles, a proteger los ecosistemas nativos de nuestro país. Por ejemplo, podrían mencionar medidas para evitar los incendios forestales cuando acampas o visitas áreas silvestres, lo cual ayudaría a generar conciencia respecto al incendio ocurrido en el Parque Nacional Torres del Paine. Nos gustaría invitar a RP a aprovechar su plataforma digital con este fin, ya que sería un excelente medio para que muchos chilenos se educaran y reflexionaran sobre los impactos que tenemos como sociedad sobre los ecosistemas que se pretenden reforestar, así como entender las dificultades asociadas a un proceso de recuperación de un ecosistema que ha sido degradado. Como dice la réplica, la ciudadanía ha depositado su confianza en la campaña, lo cual a su vez conlleva una responsabilidad de parte de RP con los donantes y ciudadanía en general, que se debería traducir en una campaña de difusión y educación ambiental más potente.

EL ROL DE LO PRIVADO Y LO PÚBLICO EN LA CAMPAÑA

Reforestemos Patagonia se define como una alianza público-privada sin fines de lucro, cuyo objetivo es recuperar el ecosistema de la Patagonia chilena. De las noticias relacionadas con RP y de su sitio web se subentiende que están llevando a cabo una labor que el Estado no es capaz de realizar, ya sea por su lentitud, burocracia, o falta de recursos. Esto lo afirma el Gerente General de Patagonia Sur y cerebro de la campaña RP, en entrevista realizada por Que Pasa[3], donde menciona la lentitud del Estado para darle el visto bueno a su proyecto, sin entender que en el marco de la restauración ecológica la decisión de reforestar tierras degradadas no es trivial.

Cabe destacar que en el caso particular del incendio del Parque Nacional Torres del Paine (que fue la motivación inicial para la campaña RP), el Ministerio del Medio Ambiente en conjunto con Conaf actuó rápidamente. A días de iniciado el incendio el gobierno convocó a un comité técnico conformado por 18 destacados científicos de 5 universidades de Santiago y regiones del sur del país, para que evaluaran los daños causados por el incendio y desarrollaran un plan de restauración ecológica del parque. En solo tres meses (abril 2012) el comité había elaborado estos documentos y en junio se entregó la versión final y revisada. El “Plan de Restauración Ecológica Parque Nacional Torres del Paine” es un documento técnico de gran calidad, donde se detallan las metodologías que se deben llevar a cabo para implementar acciones de restauración en el corto, mediano y largo plazo[4]. La elaboración de este tipo de documentos no es burocracia ni un capricho del Estado, sino un paso fundamental antes de empezar cualquier tipo de labor de restauración, ya que, como se ha discutido anteriormente, no se trata de simplemente llegar y plantar árboles[5]. Así vemos que, en el caso de la restauración del Parque Nacional Torres del Paine, RP está implementando una parte (recaudación de fondos y reforestación) de un proceso mayor que ha sido ideado y encabezado por las instituciones de gobierno pertinentes y no al revés, como se da a entender. Sin embargo estos roles y responsabilidades no están claramente descritos en el sitio web de la campaña RP, ni en los sitios web de las instituciones de gobierno mencionadas anteriormente.

CONCLUSIÓN

La réplica termina diciendo que RP es una campaña en la cual el equipo ha puesto todo su corazón. Nosotros también nos identificamos con esa pasión por el medio ambiente, pero como profesionales del área sabemos que cualquier iniciativa en la que el ser humano intervenga el medio ambiente no puede ser solo corazón, y debe estar desarrollada sobre bases teóricas, científicas y técnicas, sólidas y validadas. Esto es de suma importancia en una iniciativa como Reforestemos Patagonia, que utiliza donaciones de privados para reforestar áreas del SNASPE, proceso que implica la intervención de procesos ecológicos que ocurren en tierras fiscales que son patrimonio natural y cultural de todos los chilenos. Según se entiende de la réplica, RP posee estas capacidades a través de su equipo de profesionales y estudios realizados, pero lamentablemente los documentos que avalan esto no son de dominio público, lo cual denota una falta de transparencia de la campaña. Iría en beneficio de la iniciativa Reforestemos Patagonia publicar esta documentación en su página web, así como aclarar la vinculación que tienen con los distintos organismos del Estado (Conaf, Subsecretaría de Turismo, Ministerio del Medio Ambiente) y con empresas privadas (Patagonia Sur y otras). Esta aclaración no se resuelve mencionando estos organismos en el sitio web o poniendo sus logos, sino que debería incluir un detalle de los roles y responsabilidades de cada uno, así como los convenios de colaboración y otros documentos formales, si es que existieran.

Finalmente, solo mencionar que aún es muy pronto para aseverar que  la campaña RP “es un aporte real para Chile y la Patagonia”. Esto ya que los procesos de restauración se evalúan a largo plazo y van mucho más allá de la recaudación de dinero para plantar árboles. Un aporte real al país y la Patagonia  sería que los chilenos entiendan que para evitar la degradación de nuestros ecosistemas y restaurarlos hace falta más que un click desde su escritorio. Creemos que Reforestemos Patagonia tiene el potencial para generar este tipo de impacto si es que consideran las críticas y comentarios mencionados en esta discusión y se vinculan humildemente con las muchas otras iniciativas de restauración que se han desarrollado en el país durante las últimas décadas.

Enrique Cruz Tagle

Ingeniero Agrónomo (P.U.C)

MEnv. Conservation, Restoration and Landscape Management. University of Melbourne

 

 

Montserrat Lara Sutulov

Bióloga, Mención en Recursos Naturales y Medio Ambiente

Master of Environment. University of Melbourne

Imagen de World Resources (licenciada con Creative Commons)

Nota: se agradecen los comentarios y aportes del equipo editorial de Verdeseo así como de otros profesionales que con sus ideas y críticas ayudaron a enriquecer esta respuesta.


[1] Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado.

[2] Un ecosistema es un conjunto de relaciones complejas entre elementos bióticos (incluidas las poblaciones humanas) y abióticos, que interactúan y forman una unidad o un todo.

[3] http://ipad.quepasa.cl/articulo/actualidad/2012/05/1-8560-9-el-reforestador.shtml

[4] Este plan incluye detalles respecto a composición de especies a plantar, densidad y distribución de plantas en el paisaje, tipo de protecciones a utilizar, origen genético de las plantas, entre otros.

En la réplica RP menciona su participación en este Comité Técnico, pero dicha institución o sus miembros no están entre los autores del informe.

[5] De hecho el Plan de Restauración establece la necesidad de plantar y promover la regeneración  de especies arbustivas y herbáceas además de árboles.

  1. Buena Montse y Quique,

    Un gusto leer una conversación de tan alto nivel y que sólo deja enseñanzas. Ojalá todas las discusiones relacionadas con medio ambiente y sustentabilidad fueran así. Sin duda RP tiene muchas oportunidades de mejorar como proyecto, espero reciban las críticas constructivas propuestas.

    Un abrazo y espero nos veamos en alguna instancia,

    Santi.

  2. Robert Petitpas

    Algunos pensamientos para aportar el debate:

    ¿Que entiende Reforestemos Patagonia por reforestar?
    Si entienden: plantemos árboles nativos; lo que están haciendo está bien para ese objetivo.
    Pero así van a obtener una plantación, no un bosque.
    Si entiende recuperemos un bosque; implica mucho más que plantar. Implica seleccionar las especies, las proporciones y localizaciones de estás. Y mucho más. También hay que ver que entienden por bosque. Bosque no es solo un conjunto de árboles, bosque es un ECOSISTEMA donde dominan los árboles, y un ecosistema implica elementos ábioticos y bioticos interactuando. Elementos abioticos como temperatura, nutrientes, agua, relieve, etc. Elementos bioticos como microorganismos, animales residentes y visitantes, hongos, herbaceas, arbustos, enredaderas, etc. Y además, y para nada menos importante que lo anterior, están las interacciones entre estos elementos. Estás interacciones son fundamentales para el funcionamiento de un ecosistema. Hay interacciones directas, indirectas, externas, internas, múltiples, especificas, de efecto local o de gran escala.
    ¿Como “Reforestemos Patagonia” está tomando en cuenta todos estos elementos bioticos, abioticos e interacciones?
    ¿O simplemente apuntan a hacer una plantación?
    Creo que los que aportan dinero, los famosos que ponen la cara, y todos los involucrados en la campaña, deberían entender más claramente el objetivo de esta, y sus implicaciones.
    Talvez ayudaría cambiar el nombre a “Plantemos Patagonia”.

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