Verdeseo

Despejando la paja del trigo: malos argumentos anti y pro aborto


AbortDesde que la Presidenta se atrevió a sugerir que debe por fin legislarse sobre el aborto en Chile, han corrido ríos de tinta opinando a favor o en contra de su propuesta. Esta columna es un intento por despejar ciertas falacias que se repiten en ambos bandos y que estancan la discusión. Está claro que la validez lógica de los argumentos no bastará por sí sola para determinar lo que decidamos como sociedad en torno a un tema complejo y atravesado de convicciones morales y políticas profundas como éste. Ponerle un poco más de atención a la forma de los razonamientos sirve, sin embargo, para rayar mejor la cancha y no irse por las ramas.

Desde que Michelle Bachelet se atrevió a sugerir que debe por fin legislarse sobre el aborto en Chile, han corrido ríos de tinta opinando a favor o en contra de su propuesta. Ésta pretende despenalizar el aborto en tres tipos de situación muy concreta: en caso de violación, cuando la vida de la madre está en riesgo y en caso de inviabilidad fetal.

Como cada vez que se toca este tema sensible en la sociedad chilena (tan sensible que muchos ni dicen la palabra y prefieren ocupar el eufemismo “maternidad interrumpida”), muchos de los argumentos que se repiten para oponerse o defenderlo son falaces, y no ayudan a avanzar en el diálogo sino que al contrario, lo estancan. En un intento por separar la paja del trigo, esta columna selecciona algunos de estos malos argumentos pro-vida y pro-elección citados por defensores (“expertos” o no) de ambos bandos, con la esperanza de que en el debate que se viene los dejemos por fin de lado. Por motivos de espacio, me limito a las falacias más repetidas y comentadas en los medios en las últimas semanas.

Con esto, no se busca dejar fuera las opiniones de nadie ni reducir la discusión a un ejercicio de Lógica I, sino más bien invitar a quienes opinan a revisar sus razones, rellenar los vacíos argumentativos y no distraer la atención de los temas medulares: esto es, la pregunta por los límites de la autonomía individual y de la vida humana, el reconocimiento de disensos valóricos profundos en una sociedad plural y la necesidad de convivir con ellos, la definición ni obvia ni inocente de términos como “persona” o “terapéutico”, y el rol que suele darse a la ciencia como árbitro supuestamente imparcial.

Malos argumentos anti-aborto

1. “Los ya nacidos partidarios del aborto, [son] esos beneficiarios de la existencia que se arrogan la condición de jueces únicos ante esas molestas cosas, los fetos, que, de paso, les recuerdan su propia pequeñez inicial.” (Gonzalo Rojas, “Los fetos, esos esclavos”)

Argumentum ad hominem o de “ataque personal”. Forma retórica en la cual se desacredita al contendor atacándolo mediante adjetivos descalificadores que buscan apelar directamente a los sentimientos de la audiencia saltándose el debate.

2. “La Iglesia ya se ha manifestado abiertamente en contra de la reforma. El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, reitera: ‘La vida humana es el valor fundamental y es el valor que hay que proteger en todos los ámbitos’.” (Luis Losada, “Bachelet acelera el aborto”)

Argumentum ad verecundiam, o falacia de la autoridad. Si alguien del rango del Obispo se opone al aborto, pues entonces habrá de tener la razón. (Dependiendo de cómo se lea, éste puede ser también un argumentum ad metum, o “de miedo”, dirigido a causar el temor de la audiencia: temor que consistiría, en este caso, en ir contra la doctrina de la propia religión y correr por ende el riesgo de penas eternas y/o terrenales.

3. “No vamos a aplicar [el aborto]. Antes de las leyes están las convicciones más profundas de respeto a la vida, y por lo tanto he sido bien claro en que una cosa es la que diga la ley y otra cosa es la que a nosotros, como católicos y convencidos de esta situación, se nos vaya a obligar a hacer … En nuestra universidad, mientras yo sea rector esto no se va a aplicar, aunque la ley lo mande.” (Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica)

Error categorial, consistente en atribuirle a una cosa cierta propiedad que dicha cosa no puede tener. En este caso, Sánchez le atribuye conciencia moral a una institución, i.e., a la universidad (y, por extensión, a su hospital clínico), en circunstancias en que la objeción de conciencia es un acto eminentemente individual.

4. “Cuando hablamos de aborto, hablamos de vida humana.  Vida humana que muchas mujeres quisieran poder llevar dentro suyo y no pueden.” (Teresa Marinovic, “Ni contrarios a la vida ni defensores de la pena de muerte”)

Argumentum ad misericordiam. Falacia emotiva que busca exacerbar la compasión de los lectores sin más. Que alguien que no puede tener hijos se lamente de que quienes pueden tenerlos los aborten no es razón suficiente para justificar la penalización del aborto en toda circunstancia y sin excepciones.

5. “Los abortistas del mundo tienen una deuda intelectual simple y primaria … y es ésta: ¿qué acto exterior al propio feto le otorgaría la calidad de persona en la semana no sé cuánto? Porque si no es exterior, está claro que viene con él, que le fue dada esa condición desde el primer momento.” (Gonzalo Rojas, “Los fetos, esos esclavos”)

Petitio principii, o petición de principios. Aquí se asume implícitamente que la vida humana a partir de la primera célula tiene un estatus moral privilegiado (es, como dice el autor, una “persona”), sin dar razones de por qué. Lo que hace, entonces, es tomar como premisa lo que está sometido a prueba. La pregunta relevante en el caso del aborto no es si la mórula, embrión o feto pertenecen a la especie humana: para responder eso basta con hacer un test de ADN que dará una respuesta positiva. La pregunta medular es cuándo y en qué circunstancias se decide otorgar a esa mórula, embrión o feto un estatus moral privilegiado, y cuándo y en qué circunstancias ese estatus puede perderse justificando la interrupción del embarazo.

Malos argumentos pro-aborto

1. “Cada mujer debe ser libre para decidir sobre su cuerpo según sus propias creencias.” (Carmen Andrade, “Aborto: una ley indispensable”)

Petitio principii otra vez. Este argumento podría parafrasearse así: Premisa 1. Las mujeres somos dueñas de nuestro cuerpo y podemos decidir sobre él según nuestras propias creencias. Premisa 2 (implícita): El feto es parte de nuestro cuerpo. Conclusión: Las mujeres somos dueñas del feto y podemos decidir sobre él según nuestras propias creencias.

Tal como los anti-aborto caen en una petición de principios al asumir que la vida humana desde la concepción es “persona” con un estatus moral privilegiado, los pro-aborto que ocupan el argumento de arriba asumen sin más que el feto es parte del cuerpo de la mujer. Esto es insostenible desde el punto de vista de la biología (claramente, desde la concepción hay un individuo aparte), y es por lo menos discutible incluso si se entiende como “parte” cualquier cosa (o ser, en este caso) que dependa del organismo femenino para su sobrevivencia. Que el feto se desarrolla en el cuerpo de la mujer durante nueve meses, y que el precio de aceptar esta dependencia es tan alto en algunos casos que las mujeres deberíamos ser libres para decidir sobre el embarazo es justo lo que no puede darse por hecho, sino que debe someterse a discusión.

2. “Chile es uno de los cinco países del mundo donde el aborto terapéutico es ilegal … Las chilenas mayoritariamente creemos que nosotras somos quienes debemos decidir sobre nuestro propio cuerpo.” (Carmen Andrade, “Aborto: una ley indispensable”)

Argumentum ad populum, o falacia de la popularidad o de la mayoría. Que la mayoría de los países o de las chilenas hagan o crean esto o lo otro no es razón suficiente para darle sanción moral. Argumentar que porque los demás lo hacen o lo dejan de hacer, nosotros también tenemos que hacer o dejar de hacerlo es dejarse llevar por lo que dice la mayoría sin examinar lo que la mayoría dice. Y, si bien ésta puede acertar en muchos casos, sobre todo cuando se encuentra atenta y bien informada, también puede fallar perdidamente en otros. Si no se agrega qué tiene esta mayoría que la transforma en un criterio confiable, este argumento no se sostiene.

3. “Creo que todo hombre y mujer deberían tener la posibilidad de elegir y si para ellos dar término a la vida de un potencial niño está bien, bien por ellos.” (Valentina Valdés, “Despenalización del aborto: ¿qué es lo correcto?”)

Non sequitur. La conclusión no se sigue de sus premisas. Aquí se pasa del enunciado de que “todo hombre y mujer deberían tener la posibilidad de elegir” a la conclusión de que “si para ellos dar término a la vida de un potencial niño está bien, bien por ellos”. Una cosa es que hombres y mujeres seamos autónomos en nuestras decisiones; otra muy distinta es abusar de esa autonomía al punto de pasarse a llevar otras (en este caso, la del no nacido). Que existan circunstancias en las que se decide privilegiar la autonomía de la madre por sobre la del feto es muy diferente a darles chipe libre a las primeras.

4. “[Tenemos el derecho] a que el Estado de Chile legisle para toda su población, poniendo un marco regulatorio a situaciones que, de hecho, se dan en el país.” (Carmen Andrade, “Aborto: una ley indispensable”)

Argumentum ad antiquitatem, o apelación irrelevante a la tradición. Aquí la “tradición” son los miles de abortos que se practican ilegalmente en nuestro país año a año, y que serían razón suficiente para despenalizar la práctica. El problema es que, si bien en algunos casos es claro que las leyes deben hacerse cargo de situaciones de hecho en lugar de ignorarlas o criminalizarlas, este argumento sin más no alcanza para probar que el aborto necesita despenalizarse. Hay prácticas terribles que se dan de hecho (como la violencia intrafamiliar y el femicidio) y que nadie soñaría con despenalizar, sino al contrario. Quienes son partidarios del aborto deben entonces explicar por qué y en qué circunstancias esta práctica que se da de facto debe ser permitida por ley.

Está claro que la validez de éstos no bastará por sí sola para determinar lo que decidamos en torno a un tema complejo y teñido de emociones y convicciones profundas como éste, pero al menos servirá para un mejor rayado de la cancha.

Por Alejandra Mancilla
Filósofa, investigadora del Centre for the Study of Mind in Nature (CSMN), Universidad de Oslo
http://alejandramancilla.wordpress.com

  1. Pingback: Separando la paja del trigo: malos argumentos pro y anti aborto | El ojo parcial

  2. Jorge Llanos

    Interesante reflexión en el tema de la forma de argumentación. Cuando hablas de la falacia de la autoridad, contradices el concepto mismo, pues autoridad le permite decir algo que significa o tiene sentido relevante para los que reconocen su autoría. Leo tu discurso queriendo ponerte por sobre los demás que han argumentado erróneamente según tu esquema pero “Non te mojam el potitum”, no opinas al respecto. Como dice la canción: ‘nunca quedas mal con nadie’. Juegatela, opina y permite que otros confronten tu argumento.

    • Estimado Sr. Llanos, la falacia dee la autoridad consiste en argumentar que porque alguien (supuestamente autorizado en el tema) dice algo, eso que dice es verdad y punto. No sé a qué contradicción del concepto se refiere. En cuanto a la falacia que usted menciona de “non te mojam el potitum”, la busqué infructuosamente en en varios manuales de lógica. Debería usted proponer añadirla a la lista. Por último, si le interesa mi opinión, aquí va en breve: me parece insólito que en nuestro país la ley apoye una posición moral absolutista en un tema como el aborto, pasándose a llevar las opiniones, argumentos y realidades de una proporción importante (probablemente mayoritaria) de la población. En ese sentido, me parece un excelente signo que al menos exista la intención de hacerse cargo del tema. Mi opinión es que, hoy en Chile, quienes se oponen al aborto en todos los casos (incluso los tres que plantea legislar la presidenta) han puesto tanta atención en el respeto a la célula humana que han olvidado el respeto a sus iguales adultos. Hay materias morales dilemáticas, y ésta sin duda es una; ignorarla porque plantea un dilema, sin embargo, no es una opción en una democracia que aspira a ser plural.

  3. arturo lois

    Si resumimos, los conservadores anteponen los “derechos” de una celula a los derechos de un adulto formado que seguramente esta pasando por un mal momento y lo condenan por angas ( seguir adelante con un embarazo no deseado) o por mangas ( efectuar un delito) ¿ Han escuchado hablar de los niños no deseados?, e

  4. Gracias por su comentario. Efectivamente, una de las preguntas interesantes en este debate es a qué tipo de entidad pueden asignársele “derechos” y, una vez asignados, si los derechos pueden a su vez sopesarse o si son inconmesurables.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: