Humedales: un ecosistema olvidado


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Los humedales son ecosistemas muy valiosos, tanto por los servicios que prestan a las personas, como por la rica diversidad de vida que albergan. En nuestro país se encuentran altamente desprotegidos y propensos a amenazas como el vertido de basura, la caza ilegal, y el relleno y drenaje para desarrollo inmobiliario. Existen además vacíos legales y desconocimiento respecto a qué entidad(es) están a cargo de su protección y cuidado, generándose situaciones donde finalmente nadie se hace cargo de los impactos y daños generados. Existe, además, desconocimiento por parte de la sociedad respecto a su importancia lo que redunda en una falta de valoración social y mayores amenazas para estos ecosistemas. En esta columna exploro el vacío legal existente e ilustro posibles soluciones que se están sugiriendo a través del proyecto de ley para la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Los humedales son zonas donde el agua es el principal factor controlador del medio abiótico y de la vida vegetal y animal asociada. Ocurren cuando la napa subterránea de agua se encuentra en, o cerca de la superficie de la tierra, o donde la tierra está cubierta por agua. La Convención Ramsar, principal tratado internacional para la conservación y uso racional de humedales, los define de manera amplia como “extensiones de marismas, pantanos, turberas y aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”. Lo anterior significa que básicamente cualquier zona cubierta de agua (dulce o salada), inundada o inundable, en ambientes de ríos, lagos, mar, estuarios o pantanos, es considerada un humedal que por su valor ecológico, cultural y económico debería conservarse y usarse de manera adecuada sin alterar el ecosistema que lo sustenta.

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Los humedales están entre los ecosistemas más productivos del mundo, alojando una gran diversidad biológica, siendo fuente de agua y aportando la productividad primaria de la que innumerables especies de plantas y animales dependen para subsistir. También son muy importantes para la salud, bienestar y seguridad de las personas que viven cerca de ellos, aportando fuentes de alimento, fibras y combustibles, contribuyendo al control de inundaciones y la regulación hídrica, proveyendo de agua para consumo humano y aportando espacios para la recreación y el turismo. Proporcionan también importantes beneficios económicos para la pesca y la agricultura a través del mantenimiento de las capas freáticas y la retención de nutrientes, así como para la producción de madera y recursos energéticos y el transporte.

Estas funciones, valores y atributos sólo pueden mantenerse si se permite que los procesos ecológicos de los humedales sigan funcionando. Sin embargo, los humedales siguen figurando entre los ecosistemas más amenazados del mundo debido principalmente a la continua desecación, conversión, contaminación y sobreexplotación de sus recursos. Nuestro país no es una excepción y lamentablemente estos atributos y beneficios parecieran no ser muy valorados socialmente, encontrándonos con situaciones donde los humedales urbanos son rellenados y drenados para desarrollos inmobiliarios, otros son convertidos en basurales ilegales, y muchos son depósito de residuos industriales y agroquímicos (siendo el caso más emblemático el humedal del Río Cruces al cual son vertidos los residuos líquidos de la celulosa ARAUCO). Por otro lado, en el norte del país, están amenazados por la industria minera que extrae el agua para sus faenas productivas, así como por la agricultura que extrae el agua para riego. También existen amenazas por actividades de turismo no controladas, acuicultura intensiva, especialmente en la zona sur, y la introducción de especies invasoras como el Didymo.

Según el Inventario de Humedales del Ministerio de Medio Ambiente existen cerca de 2 millones de hectáreas de humedales en Chile (como referencia, la Región Metropolitana tiene una superficie de 1,5 millones de hectáreas), lo cual corresponde al 3% de la superficie continental del país. Sólo el 0,5% de ellos está protegido en algún área protegida del SNASPE, siendo las regiones de Coquimbo, Maule y Biobío las que tienen la peor representación. Por otra parte, en Chile hay doce humedales Ramsar de importancia internacional que en su conjunto abarcan una superficie de 205.876 hectáreas. Lo anterior da cuenta del bajo nivel de protección oficial que tienen los humedales en Chile y nos lleva a reflexionar respecto a las herramientas y formas de protección existentes en el país.

En 1981, Chile ratifica y transforma en ley su adhesión a la Convención Ramsar. Recién en el año 2005, 24 años después de la firma del tratado, se validan y consolidan institucionalmente los compromisos adquiridos a través de dicha convención. Así, se crea el Comité Nacional de Humedales, coordinado actualmente por el Ministerio del Medio Ambiente y en el cual participan otros quince ministerios y servicios públicos. También se aprueba la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Racional de Humedales que busca su protección efectiva y la promoción del manejo integrado de cuencas hidrográficas y bahías, para alcanzar los objetivos de calidad ambiental. Sin embargo, a casi diez años de su aprobación, poco pareciéramos haber avanzado en materia de protección de estos valiosos ecosistemas.

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Una de las mayores dificultades para una adecuada protección y uso racional de humedales es la dispersión y poca claridad de las atribuciones que tiene la diversidad de servicios públicos encargados de su gestión. Por ejemplo, ante un hecho de contaminación, caza ilegal o vertido de basura en un humedal urbano, podría tener responsabilidades desde la municipalidad hasta el Ministerio de Medio Ambiente, pasando por el Servicio Agrícola y Ganadero o incluso la DIRECTEMAR si se tratara de un cuerpo de agua navegable. Lamentablemente no hay claridad al respecto al interior de estas instituciones, ni menos en la ciudadanía en caso de querer denunciar o alertar sobre alguna situación de mal uso.

Hace un par de semanas me encontraba en una reunión con funcionarios municipales y ex-autoridades de una SEREMI de Medio Ambiente a quienes les planteé que había observado el relleno y vertido de basura en un humedal urbano de la ciudad de Valdivia y me encontraba confundida respecto a qué autoridad dirigirme para hacer una denuncia. Grande fue mi sorpresa cuando me respondieron que ellos tampoco lo tenían claro. Y no es porque fueran personas o funcionarios incompetentes, sino porque realmente no existe claridad respecto a qué institución le compete el cuidado y protección de humedales en nuestro país. De igual manera, muchas veces los habitantes de localidades aledañas al humedal del Río Cruces (que es sitio Ramsar y por lo tanto debería tener un status de protección mayor) manifiestan su frustración al intentar denunciar la caza ilegal de fauna protegida: terminan en un juego de teléfono donde CONAF les dice que llamen a SAG, éstos los dirigen a Carabineros, y al cabo de 20 minutos de llamadas nadie tiene ánimos para seguir intentando cumplir su rol de buen ciudadano.

Lo anterior es reflejo de la precaria e ineficaz institucionalidad ambiental en lo que a conservación, protección y uso racional de humedales se refiere. No existe una institución con capacidad de gestión y ejecución que tenga atribuciones sobre el cuidado y protección de humedales. El Comité Nacional de Humedales es solo el Directorio de la Estrategia Nacional y no tiene ninguna capacidad resolutiva, fiscalizadora ni de gestión. CONAF, por su parte, solo tiene responsabilidades sobre los humedales que se encuentran dentro del SNASPE, e incluso aquí compite con otros intereses y reglamentaciones como la pesca recreativa o la extracción de agua para diversos usos.

Estas deficiencias son reales y prueba de ello es que han sido identificadas y declaradas en la sección de antecedentes del proyecto de ley para la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Allí se expone que “no existe una regulación suficiente y específica para los humedales de importancia internacional. Si bien una zona húmeda puede ser declarada a nivel internacional como un Sitio Ramsar, actualmente dicha declaración no implica una categoría de protección oficial a nivel nacional, lo que deriva en una falta de protección de los humedales”. Una buena noticia es que este proyecto de ley propone la incorporación de la categoría de protección “Humedal de Importancia Internacional o Sitio Ramsar” en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Esto es claramente un avance importante, ya que estos sitios tendrán protección oficial y estarán bajo jurisdicción del nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Por otra parte, el proyecto de ley identifica como una infracción “Interrumpir, bloquear, alterar o drenar cuerpos o cursos de agua, así como humedales o depositar elementos extraños en estos” en áreas protegidas del Estado o privadas y fuera de áreas protegidas cuando éstos sean sitios prioritarios para la conservación, ecosistemas amenazados y ecosistemas degradados. Lo anterior es también un gran paso ya que se identifica claramente como infracción el mal uso de humedales, se asigna a una institución (el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas) la responsabilidad de fiscalizar estas infracciones y se establecen sanciones que incluyen multas de hasta 10.000 UTM (poco más de $400 millones).

Pareciera que a casi 10 años de la elaboración de la Estrategia Nacional de Humedales finalmente se están sentando las bases para que exista una institucionalidad adecuada que pueda responder a las necesidades de protección, conservación y uso racional de humedales. Ojalá el proyecto de ley no esté sentado otros cuatro años más en el Congreso y le de sustento real a la estrategia que, hasta ahora, está más bien sólo en el papel.

Montserrat Lara S.

Bióloga

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  1. Pingback: Arquitectos de Concepción Conservación y Protección de Humedales en Concepción - Arquitectos de Concepción

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