La Minga de Tunquén: ¿Una playa, un santuario de la naturaleza o una comunidad ?


pajaritos mejorada con iphoto

La playa de Tunquén y su humedal han salido a relucir este año en los medios de comunicación por dos motivos: por la declaración de Santuario de la Naturaleza para el humedal ubicado en la misma playa y, previamente, por la resistencia de un grupo importante de vecinos de la zona frente a proyectos inmobiliarios y de desarrollo que, de implementarse, cambiarán el paisaje y el uso de este lugar. Lo que quiero comentar aquí es cómo ambas noticias están relacionadas, y cómo ellas se basan en una forma de relacionarse y hacer “playa”.

En la costa de la Región de Valparaíso, en el límite entre las comunas de Algarrobo y Casablanca, se encuentra el sector llamado Tunquén. Tunquén significa algo así como “la tierra que se agrieta” en Mapudungún. Efectivamente, el valle del estero Casablanca que desagua en este lugar se abre en una amplia playa de dos kilómetros de largo a la cual se accede por aproximadamente un kilómetro de dunas, y que está enmarcada por un sistema de lomajes y quebradas por el norte y el sur. Esto genera un ecosistema costero complejo integrado por dunas, quebradas y un humedal, cuyo valor no sólo se sitúa en el aporte de agua dulce y biodiversidad al lugar, sino también porque constituye parte del corredor biológico costero de América y porque aporta a la diversidad de formas de hacer playa en la Región de Valparaíso.

La comunidad de Tunquén es muy diversa. Allí habitan 347 especies de flora, 104 especies de vertebrados (mamíferos, reptiles, peces y anfibios) y 72 especies de aves nativas; varios de ellos en estado de conservación[1]. Además, se encuentran a lo menos cuatro sitios arqueológicos no estudiados, cuyo valor patrimonial radica en los antecedentes de presencia prehispánica temprana en otros sectores de esta zona costera.[2] En las quebradas, mesetas y valle habitan de manera constante personas descendientes o allegados de familias asentadas hace dos o tres generaciones en el sector; mientras que en las mesetas norte y sur de la playa de Tunquén habitan periódicamente personas provenientes principalmente de las regiones Metropolitana y de Valparaíso, quienes desde la década de 1990 han construido allí viviendas de descanso y se han organizado en condominios. Dentro de estos condominios también hay familias que viven permanentemente en Tunquén. Dentro de los ocupantes periódicos del lugar, a las aves migratorias y vecinos de los condominios se suman vecinos de las comunas de Casablanca y Algarrobo, pescadores deportivos y campistas.

El valor del ecosistema de la playa de Tunquén fue ratificado el 26 de septiembre pasado por el Consejo de Ministros que declaró Santuario de la Naturaleza  el humedal de Tunquén y las zonas aledañas. En total son 107 hectáreas ubicadas en el extremo norte del estuario del estero Casablanca.

Lo que quiero profundizar en esta nota es que la declaración de Santuario de la Naturaleza fue producto del trabajo de la comunidad de Tunquén, quienes se han organizado durante años para acordar puntos de vista y relacionarse con autoridades de gobierno y la sociedad civil, impulsando los procesos necesarios para dicha declaratoria. En esta dinámica de relaciones se incluyó a la propietaria de los terrenos donde se ubica el humedal, quien es heredera de uno de los antiguos fundos ubicados en el sector, y quien acordó donarlos para la creación de un Santuario de la Naturaleza. Es decir, el mecanismo que ha llevado a la protección legal del humedal ha sido un proceso voluntario y sostenido por las personas que ocupan este lugar y son ocupadas por él, al dejarse afectar por sus atributos y necesidades.

Esta disposición tiene una larga tradición en la comunidad de Tunquén, reproducida por ejemplo en la “minga de limpieza de playa”. La palabra “minga” es de origen quechua y se refiere a un trabajo colectivo voluntario que se realiza a favor de la comunidad. No hay pago más que la promesa de reciprocidad, es decir, la promesa de darle continuidad a las relaciones que constituyen la comunidad. Desde el año 1999, todos los sábados de Semana Santa se realiza una minga para limpiar la playa de Tunquén. Comenzó con un par de familias de los condominios y hoy convoca a centenares de vecinos y visitantes. Con guantes y bolsas de basura grupos de personas avanzan desde distintos extremos de la playa recogiendo los restos del verano dejados allí por visitantes esporádicos[3] y residuos que la marea acarrea hasta esta costa. Son principalmente plástico en todas sus formas, desde envases hasta pañales desechables. Luego de un par de horas la personas se reúnen en el centro de la playa para depositar los kilos y kilos de basura en unos contenedores que la Municipalidad de Algarrobo retirará la semana siguiente. En este espíritu, la valorización y protección del humedal ha sido una minga más, que ha ocupado a diversos actores que ocupan la playa.

Por otra parte, la misma actitud se expresa en la resistencia pública de los vecinos frente a tres proyectos que atentan contra la sustentabilidad del lugar. Primero, la extracción de aguas del estero de Casablanca que alimenta el humedal para el riego de las áreas recreativas de un extenso complejo turístico ubicado en Quintay. Segundo, la construcción de un puente por parte del Ministerio de Obras Públicas, el cual uniría las mesetas norte y sur de Tunquén, acelerando e intensificando el tráfico de vehículos en las cercanías del humedal. Y tercero, un proyecto inmobiliario en las dunas de la playa que busca instalar 190 viviendas de turismo con caminos, restaurante, áreas verdes y recreativas. En la resistencia a estos proyectos participan vecinos de los condominios de Tunquén y vecinos de las localidades de Algarrobo, Mirasol y el Yeco, quienes valoran esta alternativa de playa, menos intervenida que las costas de sus localidades.

Algunos medios han querido poner el foco de esta resistencia en el hecho que varios de los propietarios de parcelas de descanso son conocidos rostros de televisión y políticos, asumiendo que ellos querrían salvaguardar su privacidad. Otros medios se han mofado de la actitud hippie de quienes disfrutan de esta playa sin infraestructura. Algunos incluso especulan con un afán mercantil de mantener el valor escénico y la exclusividad de esta playa. No obstante, quisiera mover el foco desde las supuestas motivaciones hacia las oportunidades, pues esta resistencia habla del deseo y la oportunidad de mantener  la diversidad a través de la mantención de las reciprocidades y los atributos que constituye la playa de Tunquén.

Playas hay muchas en Chile, y son especialmente importantes en la Quinta Región. Pero, ¿qué es una playa? ¿Es un lugar con chiringuitos de comida y tragos, ferias artesanales y música fuerte, que estimula el comercio local y crean un ambiente de entretención entre las personas que llegan espontáneamente a ocuparla como un lugar de encuentro distendido? ¿Es un lugar de descanso cómodo con vista al mar, que incluya no sólo infraestructura de calidad adecuada y servicios recreativos con cierto grado de sofisticación como el spa, piscina y canchas de golf,  sino también privacidad y selectividad del acceso, de manera que no falte ni sobre nada (ni nadie)? ¿Es acaso un lugar para mirar la puesta de sol, hacer fogatas, caminar en silencio, y en esas actividades encontrarse con otro, con uno mismo y con la naturaleza? ¿O es parte de un corredor ecológico que acoge no sólo los intereses de humanos sino también las necesidades de muchas otras especies que habitan, se reproducen y/o descansan allí?

Una playa es cualquiera de estas cosas y muchas más. Tal vez el atributo principal de la playa de Tunquén es su naturaleza salvaje, es decir, que la naturaleza no humana ha determinado hasta hoy qué se puede y qué no se puede hacer. Estos atributos son los que han definido esta playa a lo largo del tiempo y lo que vecinos y personas interesadas y con una historia en el lugar buscan sustentar. Es un lugar donde la carencia de servicios de entretención y consumo cómodos hacen aparecer formas de entretención vinculantes de la comunidad, tales como reunirse, caminar, observar, escuchar, recolectar, dibujar, tomar fotos. Es un lugar donde la carencia de infraestructuras y servicios básicos obliga a conectarse con el entorno de formas directas y hacerse responsable de ello, por ejemplo, estando atentos a de dónde provienen y hacia dónde van las aguas que se utilizan. Y las comunidades humanas que han llegado a esta playa hasta ahora han actuado de acuerdo a esos atributos, aportando diversidad dentro de las playas de la Quinta Región.

Entonces, claro que no es un lugar de turismo masivo en el sentido de la saturación de comercio y estímulos ajenos a lo que el propio lugar ofrece. Y en este sentido la resistencia a hegemonizar las playas de la Región de Valparaíso ofrece una oportunidad para ampliar las formas de hacer playa. En efecto, se puede desarrollar y democratizar esta forma de hacer playa, con turismo sustentable y responsable, mejoras en el acceso y uso público a la playa, fomentando para todos la educación y el conocimiento de la diversidad que este lugar significa. Hay muchos recursos en este lugar, y muchas son también las formas de beneficiarse de ellos. Es un lugar recreativo, pero también de anidación. Es un Santuario de la Naturaleza, humana y no humana.

 Patricia Junge

[1] Presentación ante la Comisión de Medio Ambiente del Consejo Regional de Valparaíso, 25 de septiembre de 2014, basada en estudios ecológicos realizados en la zona.

[2] Ord. 000798/14, del Consejo de Monumentos Nacionales, del 26 de febrero de 2014.

[3] Si bien acampar en Tunquén se ha transformado en una suerte de tradición, no existe en el lugar infraestructura que asegure la seguridad de los campistas ni de los ecosistemas donde ellos veranean. No hay servicios higiénicos, agua potable ni un sistema de retiro de basura. Por esto, si bien a veces la basura ha sido delicadamente dejada en bolsas de supermercado cerradas con un moñito, la mayoría de ella se encuentra dispersa en las dunas, en los matorrales, la orilla del mar, el humedal y las quebradas.

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