¿Chiloé sin molinos?


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Un parque eólico se proyecta en Mar Brava, playa ubicada en norte de Chiloé. Alegres están los que abogan por un incremento en las energías renovables no convencionales (ERNC). Descontentos quienes indican que el proyecto implica una serie de efectos negativos. Pero más allá de los costos y beneficios de esta tecnología, es indispensable levantar un muy necesario debate sobre el modelo socio-económico que está detrás de estos proyectos.

Desde una mirada más bien utilitarista, estos proyectos van a mejorar las estadísticas respecto a las ERNC, lo que podría ser un buen indicador a nivel nacional (o global) para el problema de la energía. Bajo este punto de vista, se convierten los proyectos y sus impactos en números y se evalúa si la suma de lo “bueno” supera a lo “malo”, buscando así maximizar el bien para la mayoría. Por otro lado, para algunos lo bueno de este tipo de energía no justifica los daños que ella provoca en la zona donde se instalaría. Los problemas que traería son locales, a diferencia del beneficio.

Sin embargo, un punto que no se visibiliza al poner la discusión en estos términos, es que el aporte a la sustentabilidad no está en la tecnología en sí, sino en cómo esta se utilice, y eso depende de un complejo contexto social, económico, político y ambiental. Más allá de la tecnología, la sustentabilidad es un concepto que se asocia a un sistema, donde ciertas tecnologías pueden ayudar a que un sistema se aproxime a la sustentabilidad. En este caso, los aerogeneradores presentan ventajas frente a otros tipos de generación de energía, en cuanto a su aporte a la sustentabilidad del sistema, pero no son la solución en sí, ya que el aerogenerador no funciona en el vacío, sino que es parte de un sistema, y es este sistema el que produce o evita problemas ambientales.

Lo mismo se aplica para otras “soluciones” ambientales como por ejemplo el reciclaje. Si yo pagara por cada hoja de papel que se recicle en una oficina, no solo estoy incentivando el reciclaje, sino que también el que se desechen más papeles. El reciclaje soluciona en parte el tratamiento de desechos, pero no dice mucho sobre la producción y uso eficiente de los materiales que después podría reciclar. Si nuestro objetivo es generar menos basura, entonces la solución tiene que ver con todo el sistema productivo, incluido las motivaciones para el consumo, los desechos generados durante la producción, entre otros.

Así, el impacto en el medio ambiente, en este caso, no solo depende del “qué” (eólico, termoeléctrico, solar, etc), sino que también del “cómo”. Por esto, se entiende que haya oposición por parte de ciudadanos preocupados de estos temas, a un proyecto de ERNC como el aquí analizado. Pero aquellos que se oponen no están en contra de la energía eólica per se; más bien están preocupados por cómo se va a aplicar este tipo de energía, dónde se van a construir los parques, cuántos, cómo se van a mitigar o evitar los impactos, etc. Aquí es donde la comunidad local levanta la voz para expresar el rechazo a los efectos negativos, también locales, que tendría el proyecto.

Finalmente, e incluyendo otro punto de vista para analizar este conflicto, hay mucho más que consecuencias negativas o positivas detrás de un proyecto como éste. El parque eólico que se plantea para Mar Brava responde a un modelo de sociedad particular, donde no se discute la necesidad de aumentar el suministro de energía, ni el destino y uso de ésta. Nadie pregunta si el proyecto tiene que hacerse o no, a lo mucho se pregunta (y de forma deficiente) por sus impactos, y se proponen algunas mitigaciones y compensaciones. Sin embargo, ¿coincide el proyecto con el modelo de desarrollo que visualiza la comunidad local para sí?

Algunos actores locales están llevando el debate más allá, y critican el proyecto del parque eólico por no ser energía para la isla y por chocar con alternativas de desarrollo localcomo el turismo. Esto demuestra que lo que hace falta es discutir localmente la forma de desarrollar los territorios, y esto se debe hacer en instancias participativas, con acceso a la información necesaria y con intercambios de opiniones, donde se puedan encontrar visiones y conocimientos variados que provengan del mismo territorio.

Si bien pienso que se justifica alzar la voz por los efectos negativos que puede tener un proyecto, no podemos quedarnos con sus implicancias aisladas. Estos proyectos validan un marco establecido, donde ya hay un modelo de desarrollo definido por unos pocos. En el caso de Mar Brava, se plantea generar energía a gran escala para lugares distantes a bajo costo monetario, pero con un alto costo local y con poca congruencia con las miradas de desarrollo local. Al final, estamos frente a un problema que tiene tanto de tecnológico como político.

Robert Petitpas

Un Comentario

  1. Honorato Lasagno

    Todo esos comentarios son muy buenos pero hay algo que no comprendo en este proyecto eólico: ¿por que hecerlo lejos de los puntos de consumo? Estimo un despilfarro de medios en la transmisión eléctrica al olvidar uno de los grandes beneficios de esta energía: el poder isntalar los aerogeneradores en el mismo lugar de consumo.
    En Chile viento hay más que suficiente a lo largo de toda nuestra costa.

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